Terremotos en AL: por qué ocurrieron dos grandes sismos en la región con tan poca diferencia

Alejandra Jiménez 13 agosto, 2026

Dos terremotos en seis semanas: ¿están relacionados los sismos de Venezuela y Colombia?

 ©EFE - ¿Los terremotos de Venezuela y Colombia están relacionados? Geólogos explican cómo las placas tectónicas, la profundidad y las fallas originaron ambos sismos.

¿Un terremoto puede estar relacionado con otro ocurrido semanas antes y en un país cercano? La coincidencia entre los sismos de Venezuela y Colombia despertó dudas, pero los geólogos consultados apuntan a una explicación mucho más compleja: los dos movimientos ocurrieron en estructuras tectónicas diferentes y a profundidades muy distintas.

Dos terremotos en seis semanas: ¿están relacionados los sismos de Venezuela y Colombia?

La coincidencia llamó la atención: Venezuela sufrió dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 el 24 de junio, mientras que el 10 de agosto Colombia fue sacudida por un sismo de magnitud 7.4 con epicentro en Chocó.

Con apenas seis semanas entre ambos acontecimientos, la pregunta apareció rápidamente: ¿un terremoto pudo haber provocado el otro?

La respuesta de los especialistas consultados apunta a que no existe evidencia suficiente para establecer una conexión directa. Aunque ambos países forman parte de una región con una intensa actividad tectónica, los terremotos tuvieron mecanismos de ruptura diferentes.

La diferencia no está únicamente en la magnitud. También importan qué placas tectónicas participaron, dónde ocurrió la ruptura y a qué profundidad se liberó la energía.

Y ahí está una de las claves para entender por qué dos terremotos de magnitud similar pueden producir efectos muy diferentes.

¿Cómo se originó el terremoto de Colombia?

El sismo de Colombia ocurrió el 10 de agosto a las 7:34 de la mañana. Su epicentro fue ubicado cerca de San José del Palmar, en Chocó, y tuvo una profundidad de aproximadamente 96 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano.

El movimiento fue percibido en amplias zonas del país e incluso llegó a sentirse en Ecuador y Panamá.

La profundidad es fundamental.

El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, explicó que el terremoto colombiano tuvo un origen diferente al de los movimientos registrados en Venezuela.

En Colombia intervino la placa de Nazca, que se encuentra debajo del océano Pacífico y se hunde por debajo de la placa Sudamericana.

Ese proceso se conoce como subducción: una placa tectónica se introduce debajo de otra y, debido a la fricción y a la acumulación de energía, puede producirse una ruptura que genere un terremoto.

En el caso colombiano, la ruptura ocurrió dentro de la propia placa que se encuentra a profundidad.

Por eso el sismo tuvo un foco mucho más profundo que los terremotos venezolanos.

¿Y qué provocó los terremotos de Venezuela?

En Venezuela ocurrió un proceso diferente. Los terremotos del 24 de junio estuvieron relacionados con la interacción de la placa del Caribe y la placa Sudamericana. En esa zona existen distintas fracturas que pueden desplazarse entre sí.

De acuerdo con la explicación del geólogo Folguera, los terremotos venezolanos activaron dos fallas: Boconó y San Sebastián.

La diferencia más importante es que esas rupturas ocurrieron muy cerca de la superficie, a menos de 10 kilómetros de profundidad, mientras que el terremoto de Colombia tuvo su origen aproximadamente a 100 kilómetros bajo tierra.

Esto ayuda a explicar por qué la profundidad importa tanto cuando se analiza el impacto de un terremoto.

Un movimiento superficial puede transmitir una sacudida mucho más intensa hacia las zonas habitadas que uno cuyo foco se encuentra a mayor profundidad, aunque la magnitud de ambos sea considerable.

¿Por qué Colombia tiene tantos terremotos?

Colombia se encuentra en una zona de alta actividad tectónica debido a la interacción de varias placas.

La placa de Nazca se hunde debajo de la Sudamericana desde el Pacífico, mientras que la placa del Caribe ejerce presión desde el norte.

Esta configuración forma parte de una región conocida por su intensa actividad sísmica y volcánica: el Cinturón de Fuego del Pacífico.

El Servicio Geológico Colombiano estima que en el país ocurren alrededor de 2 mil 500 sismos cada mes, aunque la mayoría son demasiado pequeños para ser percibidos por la población.

Eso significa que la ocurrencia frecuente de movimientos telúricos no implica que todos ellos tengan potencial destructivo.

La magnitud indica la energía liberada por un terremoto, mientras que la intensidad describe cómo se percibe y qué efectos produce en determinado lugar. Esta última puede cambiar dependiendo de factores como la distancia al epicentro, el tipo de suelo y la vulnerabilidad de las construcciones.

¿Entonces el terremoto de Colombia provocó los de Venezuela?

No hay evidencia científica para afirmarlo.

La proximidad temporal de los terremotos puede resultar llamativa, pero eso no significa que uno haya provocado al otro.

De hecho, el especialista consultado señala que la posible relación entre ambos acontecimientos continúa siendo un asunto que podría ser estudiado académicamente en investigaciones posteriores.

Folguera considera que probablemente no estén relacionados, aunque aclara que se trata de una hipótesis y que futuros trabajos científicos podrían analizar la posibilidad con mayor profundidad.

Esto es importante porque la actividad sísmica no funciona como una cadena sencilla en la que un terremoto necesariamente desencadena otro en una región cercana.

Cada evento debe analizarse considerando la estructura geológica en la que ocurrió.

¿Puede la ciencia predecir cuándo ocurrirá el próximo terremoto?

Por ahora, no es posible predecir el momento exacto en que ocurrirá un gran terremoto.

Lo que sí pueden hacer los especialistas es identificar las regiones con mayor amenaza sísmica, estudiar las placas y fallas, monitorear los movimientos y generar información que permita reducir los riesgos.

Colombia cuenta con una red nacional de monitoreo que supera las 224 estaciones, capaces de registrar miles de movimientos cada mes. El primer reporte de un sismo puede estar disponible en aproximadamente tres minutos.

Por eso, después de un terremoto, la pregunta más útil no es únicamente si habrá otro, sino qué tan preparada está la población y qué tan resistentes son las construcciones.

La recomendación del Servicio Geológico Colombiano es identificar zonas seguras dentro de las viviendas, establecer rutas de evacuación y participar en simulacros.

La coincidencia entre los terremotos de Venezuela y Colombia puede resultar inquietante, pero la explicación científica apunta a algo distinto: Sudamérica se encuentra sobre una compleja red de placas y fallas que permanece en movimiento constante.

Y aunque todavía no sea posible saber cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, conocer cómo se mueve la Tierra sí permite entender mejor el riesgo y prepararse para él.

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