¿México y Perú dejan atrás el conflicto? Solange Márquez explica qué viene
La analista internacional de la UNAM, Solange Márquez, consideró positivo el restablecimiento de relaciones entre México y Perú, aunque advirtió que todavía habrá temas que generen tensión
México y Perú dieron un paso para dejar atrás el conflicto diplomático que mantenían, pero las diferencias entre ambos países no desaparecerán de inmediato, consideró Solange Márquez, analista internacional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista con El Financiero Televisión, Márquez calificó como positivo el restablecimiento de las relaciones y señaló que es un paso que beneficia a ambos países. Sin embargo, advirtió que la relación seguirá siendo tensa durante los próximos años.
Uno de los temas que mantendrá las diferencias será la situación de la exministra peruana Betssy Chávez, cuya salida hacia México fue posible mediante un salvoconducto. De acuerdo con Márquez, Perú ya anticipó que solicitará su extradición, por lo que el asunto seguirá sobre la mesa para ambos gobiernos.
La analista consideró que la nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, dio un paso importante al permitir el salvoconducto y buscar que la relación con México vuelva a conducirse mediante canales institucionales, internacionales y legales.
Márquez señaló que este cambio también marca una diferencia respecto de la etapa anterior, cuando, a su juicio, la relación estuvo marcada por posiciones ideológicas.
América Latina enfrenta un nuevo mapa político
La llegada de nuevos gobiernos de derecha en distintos países de América Latina también modificará la relación de México con la región, de acuerdo con Márquez.
La analista pidió no colocar a todos los gobiernos de derecha en una misma categoría, pues considera que existen diferencias importantes entre sus posiciones y la manera en que pretenden gobernar.
Puso como ejemplos a Keiko Fujimori en Perú y a la derecha que representa Abelardo de la Espriella en Colombia. Mientras que a Fujimori la describió como una opción más pragmática, enfocada en recuperar la seguridad y la economía, consideró que De la Espriella podría tener una postura más vocal y radical.
Márquez también señaló que estos gobiernos tienen en común la influencia de la relación con Estados Unidos, debido al interés de la Casa Blanca por mantener vínculos con gobiernos afines.
🔴De España a Ecuador: los países con los que la 4T ha tenido desencuentros.https://t.co/OjWGjJbVqF
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) August 8, 2026
México debe cuidar su relación con los nuevos gobiernos
Ante este escenario, la analista consideró que México tendrá que ser cuidadoso en la manera en que maneja sus relaciones con los gobiernos de la región.
Márquez sostuvo que durante los primeros 18 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum hubo una postura cautelosa en política exterior, pero consideró que recientemente la narrativa ideológica ha adquirido mayor peso, particularmente en el contexto de la relación con Estados Unidos.
Como ejemplo mencionó el respaldo de México a Nicaragua y señaló que, en su opinión, ese pronunciamiento pudo haberse evitado. También se refirió al apoyo a Cuba, un tema que, dijo, ha sido especialmente complicado en la relación de México con el gobierno de Donald Trump y con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Cuba, otro punto de tensión con Estados Unidos
Sobre Cuba, Márquez señaló que México ha contribuido a mantener la actividad económica de la isla mediante el envío de barcos con petróleo.
Según la analista, estos envíos han ayudado a evitar apagones, que son uno de los factores que más generan molestia y movilización dentro de Cuba.
Márquez consideró que México ha buscado mantener una relación estable con la Casa Blanca en este tema y sostuvo que los envíos se han realizado con conocimiento de Estados Unidos.
A su juicio, también existe un interés estadounidense en evitar que la situación económica de Cuba se deteriore completamente debido al costo humanitario y político que tendría para la Casa Blanca.
El giro político de América Latina
Márquez rechazó la idea de que América Latina esté entrando necesariamente en un nuevo ciclo dominado por gobiernos de derecha.
Explicó que el llamado “péndulo” político de la región puede moverse entre gobiernos de izquierda y derecha, pero advirtió que las diferencias entre administraciones impiden agruparlas de manera sencilla.
¿Por qué México y #Perú rompieron relaciones diplomáticas? La crisis que terminó casi nueve meses después https://t.co/RWDeeH40ae
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) August 7, 2026
También marcó diferencias entre gobiernos de izquierda. Señaló que la administración de Gustavo Petro en Colombia tuvo una narrativa más confrontativa, mientras que Inácio Lula da Silva en Brasil mantiene una postura más pragmática, aunque consideró que su segundo mandato se ha radicalizado en algunos aspectos.
Por ello, Márquez consideró que la clasificación tradicional entre izquierda y derecha resulta cada vez menos útil para explicar el mapa político latinoamericano.
Seguridad, economía y EE.UU. marcarán el rumbo
Para la analista, hay tres factores que serán determinantes para América Latina: la seguridad, la economía y la relación con Estados Unidos.
Márquez explicó que la inseguridad y el crimen organizado son preocupaciones centrales para los ciudadanos de distintos países de la región. En ese contexto, señaló que los gobiernos de derecha suelen ofrecer orden y seguridad como parte de sus principales propuestas.
Según la analista, esto ayuda a explicar por qué algunos electores latinoamericanos están optando por gobiernos de derecha.
Sin embargo, consideró que los resultados de esas administraciones serán determinantes para saber si la tendencia continúa o cambia nuevamente.
Brasil será clave para el mapa político regional
Márquez identificó las próximas elecciones en Brasil como uno de los procesos que podrían definir hacia dónde se mueve políticamente América Latina.
La posibilidad de que el hijo de Jair Bolsonaro participe como candidato, señaló, podría convertir a Brasil en un eje para que más gobiernos de la región se inclinen hacia la derecha.
El otro factor será la relación con Estados Unidos y su participación en temas de seguridad.
La analista mencionó las acciones estadounidenses en Ecuador y Guatemala y la posibilidad de que Washington busque aplicar medidas similares en México. Afirmó que sus efectos podrían ser positivos o negativos y que los resultados en materia de seguridad podrían influir en las preferencias electorales de los ciudadanos.
La división entre izquierda y derecha pierde fuerza
Márquez sostuvo que las categorías tradicionales de izquierda y derecha ya no alcanzan para explicar por completo a los gobiernos latinoamericanos.
Como ejemplo, mencionó a México, al que ubicó dentro de la izquierda por una parte de sus postulados, pero señaló que algunas de sus políticas no encajan con la visión tradicional de esa corriente, como el papel que ha adquirido el Ejército.
También señaló que existen gobiernos identificados con la derecha que mantienen programas sociales, subsidios y una fuerte participación del Estado en la economía, elementos que tampoco corresponden con la idea tradicional de un gobierno conservador.
Por ello, consideró que América Latina tendrá cada vez más gobiernos con posiciones mezcladas, en los que las etiquetas de izquierda y derecha resultarán insuficientes.
Para Márquez, una característica que puede explicar este fenómeno es el crecimiento de gobiernos populistas más enfocados en los resultados electorales que en la aplicación de políticas específicas.
Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.