De Cuauhíchcac a Paso de Cortés: La historia del paraje entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl al que la 4T le quiere cambiar el nombre
Antes de ser conocido como Paso de Cortés, este puerto de montaña tenía otro nombre y fue escenario de uno de los episodios del recorrido hacia Tenochtitlán
Hay un nombre que durante siglos quedó asociado con este paisaje de alta montaña: Paso de Cortés. Pero detrás de esa denominación hay una historia que comenzó mucho antes de que Hernán Cortés llegara a México.
El paraje se encuentra entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, en la Sierra Nevada, y constituye uno de los puntos de acceso a esta región montañosa. Su ubicación lo convirtió desde tiempos prehispánicos en una ruta de tránsito entre distintas zonas del centro de México.
La denominación actual está relacionada con el paso de Hernán Cortés y su ejército en 1519, cuando los conquistadores avanzaban hacia Tenochtitlan. El sitio les permitió atravesar la zona montañosa y obtener una vista privilegiada de la Cuenca de México. La investigación del arqueólogo Ismael Arturo Montero García señala que la elección de esta ruta tuvo también una importancia militar: era un camino agreste que podía permitir a los españoles avanzar sin ser esperados.
Por eso, el nombre no describe simplemente un accidente geográfico. Paso de Cortés terminó convirtiéndose en una referencia directa al episodio de la llegada de los españoles al centro de México.
¿Qué había en este lugar antes de Hernán Cortés?
Aquí está una de las claves de la historia que volvió a poner al paraje en el centro de la conversación.
Antes de ser conocido como Paso de Cortés, el paraje era identificado como Cuauhíchcac, un nombre de origen náhuatl que significa “tajón del águila”, de acuerdo con el arqueólogo Ismael Arturo Montero.
La ruta tenía importancia antes de 1519 y estaba integrada a los caminos que comunicaban diferentes regiones. De acuerdo con el estudio de Montero García publicado por Arqueología Mexicana, el paso también tuvo una dimensión simbólica para los españoles, quienes intentaron vincular su llegada con tradiciones y relatos indígenas relacionados con Quetzalcóatl.
El episodio ocurrió después de la salida de los españoles de Cholula, cuando continuaron su avance hacia la capital mexica.
Desde las alturas, Cortés pudo contemplar la región hacia la que se dirigía: la Cuenca de México y, en ella, Tenochtitlan, uno de los centros políticos más importantes de Mesoamérica.
La ruta, por tanto, no fue solamente un paisaje espectacular entre dos volcanes. Fue un punto estratégico dentro del avance que terminaría llevando a los españoles hasta la capital mexica.
¿Qué ocurrió con Cortés en el Paso de Cortés?
El paso tuvo una función que iba mucho más allá de servir como camino.
La investigación arqueológica sobre el sitio señala tres elementos relevantes en la elección de esta ruta: su valor militar, el prestigio que los españoles buscaban obtener al enfrentarse a un territorio montañoso y su dimensión simbólica.
Incluso, durante aquella expedición se exploró la posibilidad de obtener azufre del Popocatépetl, un recurso que podía utilizarse para la fabricación de pólvora.
El lugar también quedó relacionado con los intentos de las autoridades mexicas por frenar el avance de los españoles hacia Tenochtitlan. En las crónicas de la época aparecen los esfuerzos por enviar obsequios y mensajes para convencer a Cortés de no continuar.
Pero el avance siguió.
El 8 de noviembre de 1519, los españoles finalmente entraron a Tenochtitlan y se produjo el encuentro entre Hernán Cortés y Motecuhzoma.
Así, el paraje que hoy millones de personas identifican como Paso de Cortés quedó ligado a uno de los momentos decisivos de la historia de México.
¿Por qué Claudia Sheinbaum quiere cambiarle el nombre?
La historia volvió a la conversación pública por una propuesta de Claudia Sheinbaum.
Durante la Jornada Nacional de Reforestación 2026, la presidenta planteó dejar de utilizar el nombre Paso de Cortés y sustituirlo por “Paso de los Pueblos Indígenas”.
La propuesta fue presentada como una forma de reconocer que los pueblos originarios ya habitaban y transitaban ese territorio mucho antes de la llegada de los españoles. En su discurso, Sheinbaum destacó precisamente que el paso no comenzó con Cortés y que la historia de quienes habitaban la región precede a la Conquista.
La propuesta también se enmarca en el reconocimiento de los pueblos indígenas y en la reivindicación de su papel histórico y actual en la conservación de los bosques de la región.
Por ahora, lo importante es distinguir entre una propuesta de cambio de denominación y un cambio formal ya realizado. Sheinbaum planteó públicamente utilizar el nombre “Paso de los Pueblos Indígenas”, pero eso no significa que de manera automática todos los registros oficiales, mapas y señalizaciones hayan cambiado.
¿Dónde está el Paso de Cortés?
El paraje está ubicado en la zona montañosa entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, dentro de la región del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl.
Se encuentra a aproximadamente 3 mil 700 metros sobre el nivel del mar, en la zona de Amecameca, Estado de México, y constituye uno de los puntos de referencia para quienes realizan actividades de montaña en la región.
El sitio también funciona como punto de acceso y descanso para visitantes y montañistas, aunque las condiciones de acceso dependen de las disposiciones de las autoridades, especialmente cuando existe actividad del Popocatépetl.
Su ubicación entre dos de los volcanes más conocidos de México explica parte de su atractivo actual, pero su importancia no comenzó con el turismo.
Mucho antes de ser un sitio para fotografías, caminatas o ascensos, fue un paso estratégico en las rutas que atravesaban la Sierra Nevada.
¿Entonces siempre se llamó Paso de Cortés?
No. Ese es precisamente uno de los puntos que explica la propuesta de la presidenta.
El nombre que hoy se utiliza está asociado con el paso de Hernán Cortés, pero la ruta existía antes de la llegada de los españoles. El estudio de Arqueología Mexicana sobre el sitio documenta la importancia que tenía este corredor antes y durante la Conquista.
Por eso, la discusión actual no solamente trata de cambiar una palabra en un mapa. También abre una pregunta sobre qué parte de la historia se decide conservar en los nombres de los lugares.
El nombre Paso de Cortés recuerda el momento en que el conquistador atravesó la montaña rumbo a Tenochtitlan. La propuesta de llamarlo Paso de los Pueblos Indígenas busca poner el foco en quienes ya utilizaban ese territorio antes de 1519.
Y ahí está la razón por la que un camino situado entre dos volcanes volvió a convertirse en noticia: más de cinco siglos después del paso de Cortés, México vuelve a discutir a quién pertenece la memoria de ese lugar y qué historia debe contar su nombre.
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