La muerte de ‘El Mencho’: el fin de los abrazos, no balazos

Omar Porcayo 22 febrero, 2026

Sheinbaum y Harfuch han dejado claro que no rehúyen la confrontación, aunque el costo sea alto.

Veinte sucursales del Banco del Bienestar fueron vandalizadas.
 ©Cuartoscuro - Veinte sucursales del Banco del Bienestar fueron vandalizadas.

No fueron pocas las voces que exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum romper con el legado de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Aunque la doctora se ha negado reiteradamente a deslindarse del histórico líder de Morena, en la práctica ha marcado un giro, particularmente en materia de seguridad, al dar por concluida la polémica política de “abrazos, no balazos”.

Con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, la administración de Sheinbaum y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, han dejado claro que no rehúyen la confrontación directa con los grandes capos, aun cuando ello pueda desatar jornadas de violencia como la que vive México este domingo en distintas regiones del país.

La muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) representa uno de los golpes más significativos contra el crimen organizado en las últimas dos décadas. No solo por el peso específico del personaje —considerado por agencias estadounidenses como uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo—, sino por lo que simboliza políticamente: la consolidación de una estrategia de seguridad que privilegia la inteligencia operativa, la coordinación interinstitucional y el uso directo de la fuerza del Estado.

Durante el sexenio de López Obrador, la consigna de “abrazos, no balazos” fue interpretada por críticos como una renuncia a la confrontación frontal con los cárteles. Sheinbaum, sin romper discursivamente con su mentor, ha construido una narrativa distinta: atender las causas, sí, pero con detenciones masivas, decomisos históricos y objetivos prioritarios neutralizados.

 ©Cuartoscuro - Sheinbaum ha rechazado romper públicamente con AMLO

Los golpes de la administración Sheinbaum

A poco más de un año de gobierno, las cifras delinean un cambio de tono.

Más de 38 mil detenidos y 311 toneladas de droga aseguradas

En los primeros 14 meses de la administración, el Gabinete de Seguridad reportó más de 38 mil 700 personas detenidas por delitos de alto impacto, más de 20 mil armas aseguradas y el retiro de 311 toneladas de drogas de circulación. Además, se han desmantelado alrededor de 1,700 laboratorios clandestinos de metanfetamina.

El propio García Harfuch ha destacado una reducción del 37% en homicidios dolosos diarios, uno de los principales indicadores con los que el gobierno mide su estrategia.

En términos económicos, el gobierno estima que los aseguramientos y bienes incautados al crimen organizado representan más de 50 mil millones de pesos, una afectación directa a las estructuras financieras de los cárteles.

Operación Enjambre: limpieza en el Estado de México

Uno de los primeros mensajes contundentes llegó en noviembre de 2024 con la llamada Operación Enjambre, que derivó en la captura de funcionarios municipales en el Estado de México por presuntos vínculos con extorsión, secuestro exprés y homicidio.

Para octubre de 2025, alrededor de 60 exfuncionarios mexiquenses enfrentaban procesos por presuntos nexos con La Familia Michoacana. La señal fue clara: la estrategia no se limitaría a perseguir sicarios, sino también a desmontar redes de protección política.

El golpe al “huachicol fiscal”

En septiembre, una operación contra el llamado huachicol fiscal destapó una red de corrupción que permitió el ingreso irregular de 10 millones de litros de hidrocarburos por el puerto de Tampico.

Entre los detenidos figuraron servidores públicos, mandos navales y empresarios. Las investigaciones incluso apuntaron a conexiones internacionales. Tras las capturas, no se registraron nuevos aseguramientos de buques con combustible no declarado, lo que el gobierno presentó como evidencia de desarticulación de la red.

La caída de “La Barredora”

El arresto en Paraguay de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco y presunto líder de la célula criminal “La Barredora”, vinculada al CJNG, tuvo un fuerte impacto político. El caso evocó inevitablemente el precedente de Genaro García Luna y reforzó la narrativa de que no habría intocables, incluso si se trataba de exfuncionarios cercanos a figuras relevantes del movimiento.

Desmantelamiento de los anillos de ‘Los Chapitos’

Bajo la conducción de Harfuch, fueron detenidos o abatidos jefes de seguridad cercanos a la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa. La estrategia apuntó a debilitar los anillos de protección antes que buscar golpes espectaculares sin sustento operativo.

Golpes en el mar: semisumergibles y toneladas de cocaína

En febrero de 2026, la Secretaría de Marina interceptó un semisumergible en Manzanillo con cuatro toneladas de cocaína, como parte de una serie de aseguramientos que en una sola semana alcanzaron cerca de 10 toneladas.

Estas acciones, coordinadas con Defensa, Guardia Nacional, FGR e incluso con intercambio de inteligencia con Estados Unidos, muestran una estrategia con fuerte componente internacional.

¿Cambio de paradigma?

La muerte de ‘El Mencho’ no ocurre en el vacío. Es la culminación de una serie de operaciones que han buscado debilitar estructuras financieras, logísticas y políticas del crimen organizado. No se puede soslayar la intensa presión de Donald Trump en materia de combate a lo que el gobierno estadounidense denomina "narco terroristas".

Sin embargo, el giro no está exento de riesgos. Cada captura o abatimiento de alto perfil abre disputas internas, reacomodos y posibles escaladas de violencia regional. La percepción de inseguridad, según encuestas recientes, sigue siendo alta entre la población.

El desafío para Sheinbaum será demostrar que la estrategia no solo produce detenciones y decomisos espectaculares, sino una reducción sostenida de la violencia cotidiana.

Si el sexenio anterior apostó por contener la espiral de guerra abierta, el actual parece decidido a recuperar la iniciativa del Estado frente a los grandes cárteles. La muerte de ‘El Mencho’ podría marcar el punto de inflexión definitivo: el momento en que la consigna de “abrazos, no balazos” quedó atrás y dio paso a una política de seguridad más frontal, más arriesgada y políticamente más costosa.

La pregunta ahora no es si cambió la estrategia, sino si el país está preparado para las consecuencias de ese cambio.