Las pistas detrás del asesinato del ambientalista Lázaro Mendoza en Michoacán: amenazas y un caso más

Metzli Escalante 19 abril, 2026

Dos ambientalistas asesinados en días: qué revela el caso del activista Lázaro Mendoza Ramírez en Michoacán

 ©Especial. - Lázaro Mendoza Ramírez.

Lázaro Mendoza Ramírez salió a trabajar el 14 de abril. Como lo había hecho durante años. Defensor ambiental en la región lacustre de Zirahuén, conocía el territorio, sus conflictos y sus riesgos. Esa tarde fue visto por última vez en la comunidad de Paramuén, en el municipio de Salvador Escalante. Después, desapareció.

Días más tarde, su historia terminó de la peor forma: dentro de su propia camioneta, calcinado.

La desaparición: el inicio de la búsqueda

Lázaro, de 51 años, no regresó a casa. Su familia perdió contacto con él alrededor de las tres de la tarde del mismo 14 de abril. Dos días después, el 15, se emitió la ficha de búsqueda.

Ese mismo día, la radio comunitaria Fragua, donde colaboraba, difundió su desaparición.

La respuesta fue inmediata: comuneros iniciaron rondas de búsqueda y, ante la falta de resultados, escalaron la presión con bloqueos en la autopista Siglo XXI, a la altura de la caseta de Zirahuén.

Lo querían de regreso con vida.

El hallazgo: una camioneta calcinada

La noche del 15 de abril, autoridades localizaron un vehículo tipo pick-up completamente quemado en una brecha que conduce a Santa Clara del Cobre, en la localidad de El Cungo.

Dentro había restos humanos. La escena marcó un punto de quiebre.

Días después, la Fiscalía General del Estado de Michoacán confirmó lo que la familia temía: los restos correspondían a Lázaro Mendoza.

La identificación se logró con una coincidencia del 100% en pruebas de ADN.

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La escena clave: indicios de violencia

La investigación reveló más.

En un predio vinculado al activista, autoridades encontraron indicios relevantes: su gorra, pertenencias personales, casquillos percutidos y rastros de sangre.

Todo apunta a que la agresión pudo haber ocurrido en ese lugar, antes de que su cuerpo fuera trasladado.

A pesar de ello, el fiscal Carlos Torres Piña aseguró que no existían denuncias previas por amenazas en su contra.

Quién era Lázaro Mendoza

No era un desconocido en la región. Llevaba más de 10 años defendiendo los recursos naturales de la zona: agua, bosques y territorio. Se oponía a talamontes, a la explotación ilegal y al despojo de tierras. En 2014, incluso, formó parte de grupos de autodefensa.

También era colaborador de la radio comunitaria Fragua, desde donde daba voz a los conflictos ambientales de su comunidad.

Semanas antes de su desaparición, autoridades comunales denunciaron que diariamente se extraían hasta 50 pipas de agua del lago de Zirahuén.

Un contexto de violencia creciente

El asesinato de Lázaro no ocurrió en aislamiento.

Apenas tres días antes, el 12 de abril, otro ambientalista fue asesinado en Michoacán. Se trataba de Roberto Chávez, defensor de la biosfera en el municipio de Villa Madero, quien fue atacado a tiros y murió tras recibir impactos en la cabeza.

En ese caso, la fiscalía informó que ya existe una orden de aprehensión contra uno de los presuntos responsables.

Además, el fiscal reconoció que al menos otros tres ambientalistas han sido amenazados.

 ©Especial. - Roberto Chávez.

Operativos, búsqueda y presión social

Tras la desaparición de Lázaro, se desplegó un operativo interinstitucional.

Participaron la Comisión Nacional de Búsqueda, la Guardia Civil, la Secretaría de la Defensa Nacional y unidades caninas K9.

Se realizaron recorridos a pie, inspecciones técnicas, sobrevuelos con drones y rastreos en al menos cuatro kilómetros cuadrados, especialmente en zonas como El Duende y El Capulín, en Villa Madero.

Pero el operativo llegó tarde.

Sin amenazas denunciadas, pero con riesgos evidentes

Aunque la Fiscalía General del Estado de Michoacán aseguró que no existían denuncias formales por amenazas, el contexto cuenta otra historia.

En la región, marcada por la producción de aguacate y la presencia de grupos delictivos, los conflictos por el control del territorio y los recursos naturales han ido en aumento. Las comunidades lo sabían. Lázaro también.

Una historia que no termina

Hasta ahora, no hay detenidos por el asesinato de Lázaro Mendoza. Las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación.

Mientras tanto, su muerte se suma a una lista creciente: la de los defensores ambientales asesinados en México.

Su historia comenzó como una búsqueda. Terminó como una evidencia más de una crisis.

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