Sheinbaum reafirma soberanía energética y evalúa fracking ante dependencia de gas

Alejandra Jiménez 9 abril, 2026

En medio del debate sobre el futuro energético, el gobierno federal apuesta por fortalecer la producción nacional y expandir energías limpias, indicó la mandataria

 ©Especial - La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México analiza explotar gas no convencional, incluido el fracking, bajo evaluación científica y con restricciones ambientales.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abrió la puerta a la posible explotación de gas no convencional en el país —incluido el uso de fracking— aunque dejó claro que cualquier decisión dependerá de evaluaciones científicas y de la viabilidad ambiental de nuevas tecnologías.

Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que el eje de la política energética seguirá siendo la soberanía energética, pero reconoció que el país enfrenta un reto estructural debido a su alta dependencia del gas importado.

Actualmente, México importa cerca del 75% del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos, donde el combustible se obtiene, en gran medida, mediante fractura hidráulica.

La secretaria de Energía, Luz Elena González, detalló que el país consume alrededor de 9 mil millones de pies cúbicos diarios, de los cuales solo una parte es producida por Petróleos Mexicanos, mientras el resto proviene del extranjero.

Esta dependencia, advirtió el gobierno federal, representa un riesgo ante posibles interrupciones en el suministro o aumentos en los precios internacionales.

Fracking, bajo revisión científica

Ante este panorama, Claudia Sheinbaum explicó que se conformará un comité de especialistas —con participación de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional— para evaluar si existen alternativas tecnológicas que permitan la extracción de gas sin los impactos ambientales asociados al fracking tradicional.

La mandataria subrayó que el análisis incluirá variables como el uso de agua reciclada o salina, así como la reducción de químicos contaminantes.

“Lo que estamos planteando es que un grupo de científicos nos diga si hay tecnologías que no causen los daños ambientales de las primeras fracturas hidráulicas”, señaló.

En cuanto al fracking, que es una técnica para extraer el gas natural no convencional, precisó que Petróleos Mexicanos (Pemex) no cuenta con la tecnología para explotar otro tipo de campos. 

Aseguró que el problema principal del fracking es que se usa mucha agua y que ésta contamina con químicos, los cuales son difíciles de limpiar. 

Detalló que la técnica tradicional funciona cuando se adentran en un pozo, donde se inyecta agua con los químicos para que se rompan las piedras y salga el gas. 

Reservas y potencial en México

De acuerdo con el director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez, el país cuenta con importantes reservas tanto de gas convencional como no convencional.

Las reservas de gas no convencional —principalmente shale gas— superan los 141 mil millones de pies cúbicos, una cifra superior a la de los yacimientos tradicionales.

El plan proyecta que, hacia 2030, la producción nacional podría incrementarse significativamente, incluyendo estas fuentes, aunque el desarrollo completo tomaría entre 10 y 15 años.

El posible uso del fracking reabre un debate que ha sido altamente polémico en México y el mundo, debido a sus impactos en el agua, el suelo y los ecosistemas.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, esta técnica fue rechazada de forma categórica, por lo que el nuevo enfoque marca un cambio hacia una postura más flexible, aunque condicionada.

Gas, clave para la electricidad

Pese al impulso a energías limpias, el gobierno federal reconoció que el gas natural seguirá siendo esencial para la generación eléctrica, especialmente con la entrada en operación de nuevas plantas de ciclo combinado.

En este contexto, la presidenta subrayó que México no podrá dejar de importar gas en el corto plazo, pero sí puede avanzar hacia una menor dependencia mediante el fortalecimiento de su producción interna.

La decisión final sobre el uso de fracking en México, insistió la presidenta, dependerá de la evidencia científica y de la capacidad de desarrollar tecnologías más limpias.

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