Transporte público en Acapulco, bajo control criminal: extorsiones y ataques golpean a choferes
Conductores denuncian que deben entregar dinero a distintos grupos delictivos, colaborar con actividades ilícitas o enfrentar ataques armados
El transporte público en Acapulco atraviesa una de sus crisis más graves en años, marcado por la extorsión sistemática a choferes, ataques armados y asesinatos, en medio de la disputa de al menos seis grupos criminales por el control de rutas y territorios.
De acuerdo con testimonios de operadores y dirigentes del sector, cerca de 20 mil unidades, entre camiones y vans, están obligadas a pagar cuotas para poder operar. En algunos casos, señalan, los pagos deben realizarse a más de una organización delictiva al mismo tiempo.
“Trabajar o morir”: la realidad de los choferes
Samuel, exconductor de transporte público, relata que dejó el oficio tras enfrentar presiones del crimen organizado que iban más allá de las cuotas económicas.
Según su testimonio, los operadores eran obligados a participar en actividades ilícitas, como el traslado de objetos ilegales o el monitoreo de movimientos de autoridades. Negarse implicaba castigos físicos o agresiones.
La violencia, asegura, también se manifiesta en ejecuciones, secuestros y la quema de unidades, prácticas que buscan mantener el control y enviar mensajes al gremio.
Ataques y asesinatos en aumento
La escalada de violencia se ha reflejado en cifras recientes. Tan solo en el primer trimestre de 2026, al menos 14 choferes han sido asesinados en distintos puntos de Acapulco, de acuerdo con reportes de medios locales.
Los ataques, en varios casos perpetrados a plena luz del día, han incluido agresiones directas contra conductores, incendios de unidades y hechos violentos en zonas urbanas y suburbanas del puerto.
La situación ha llevado a transportistas a suspender rutas de manera intermitente, ante el temor de convertirse en víctimas.
¿Quién era Rodolfo Organista, el chofer que perdió la vida en el ataque armado en Acapulco? https://t.co/hMTRFUEizM
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 21, 2026
🏴 Disputa criminal y control del territorio
Fuentes consultadas señalan que el problema responde a la pugna entre grupos delictivos que buscan controlar el flujo económico del transporte público, considerado una fuente constante de ingresos por el cobro de cuotas.
Especialistas y organizaciones han advertido que este tipo de esquemas de extorsión se han consolidado en diversas regiones del país, donde sectores como el transporte quedan atrapados entre la operación cotidiana y la presión del crimen organizado.
Un problema que se arrastra desde hace años
Dirigentes transportistas ubican el origen de la crisis hace al menos una década, con un repunte durante la pandemia y un agravamiento tras fenómenos como los huracanes que impactaron recientemente la región.
Datos de la Universidad Autónoma de Guerrero señalan que entre 2015 y 2022 se registraron más de 500 agresiones contra transportistas en el estado, lo que evidencia una problemática estructural que no ha sido contenida.
🔴 Paso a paso del ataque armado que mató a Melany Gissel y a chofer en Acapulco: De la persecución a la búsqueda de sicarios https://t.co/B2zDwtdBDj
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 20, 2026
Pese al riesgo, miles de conductores continúan operando ante la falta de alternativas económicas. Sin embargo, la violencia ha modificado la dinámica del servicio, con rutas suspendidas, horarios reducidos y comunidades afectadas por la disminución del transporte.
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