La romántica razón por la qué Gucci fue protagonista en la boda de Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez

Anahlin Rosales 17 agosto, 2026

Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez se casaron el 11 de agosto de 2026, exactamente 10 años después de conocerse en una boutique Gucci de Madrid donde ella trabajaba como vendedora

 ©RRSS - Georgina trabajaba en Gucci cuando conoció a Cristiano.

Diez años antes de convertirse en esposa de Cristiano Ronaldo, Georgina Rodríguez estaba cubriendo el turno de una compañera en una tienda Gucci de la calle Serrano, en Madrid. Ronaldo entró acompañado de Cristiano Jr., sus miradas se cruzaron y ese encuentro de agosto de 2016 terminó convirtiéndose en el punto de partida de una relación que una década después regresó exactamente al mismo lugar simbólico. Esta vez no para comprar ropa, sino para vestirse de Gucci el día de su boda.

La pareja eligió el 11 de agosto de 2026, décimo aniversario de aquel encuentro, para casarse en una ceremonia civil celebrada en la sala de su casa de verano en Cascais, Portugal. No hubo una multitud de celebridades ni una gran recepción. Estuvieron sus cinco hijos y, después de intercambiar votos, la familia acudió al Santuario de Fátima para recibir una bendición privada.

Por qué Cristiano y Georgina se casaron vestidos de Gucci

La elección de Gucci fue deliberada. Georgina tenía 22 años cuando comenzó a trabajar como asistente de ventas en la boutique madrileña después de regresar de Inglaterra, donde había trabajado como au pair. Cristiano tenía 31 y jugaba entonces para el Real Madrid. Ella ni siquiera debía trabajar el día en que se conocieron, pero cubrió a una amiga. “Eso es el destino”, recordó años después.

Para la boda, el actual director artístico de Gucci, Demna, convirtió ese recuerdo en la estética de toda la familia. Georgina descartó el vestido tradicional y llevó un conjunto blanco de faille de seda, formado por una pieza tipo camisa-chaqueta y una falda larga ajustada, acompañado por zapatos de satén con el característico detalle Horsebit plateado de la casa italiana.

Cristiano apareció con un traje de algodón beige claro hecho a la medida y mocasines personalizados, mientras sus hijos también utilizaron conjuntos coordinados de Gucci. Demna describió la elección como una especie de círculo que se cerraba, precisamente porque la historia de ambos había comenzado dentro de una tienda de la firma.

 ©RRSS - Georgina descartó el vestido de novia tradicional.

Las joyas de Georgina contrastaron con una boda íntima

La sencillez terminó en la ropa. Georgina llevó piezas de la colección Garden of Kalahari de Chopard, una de las líneas de alta joyería más exclusivas de la firma. Su collar incorporó como protagonista un diamante brillante de 50 quilates, color D y pureza Flawless, además de otras piezas de la misma colección en pulsera, pendientes y anillos.

El origen de esas joyas es todavía más excepcional. Chopard creó Garden of Kalahari a partir de un único diamante en bruto de 342 quilates descubierto en Botsuana. De esa piedra salieron 23 diamantes, cinco de ellos de más de 20 quilates, que después fueron distribuidos en seis piezas de alta joyería.

Las cifras sobre cuánto valía todo lo que Georgina llevó ese día no son uniformes y Chopard no publica un precio comercial oficial para el conjunto. Page Six estimó en más de 50 millones de dólares las piezas utilizadas en la boda, mientras otras publicaciones elevaron el cálculo por encima de 75 millones de dólares al sumar distintas joyas. A ellas habría que añadir su anillo de compromiso, estimado por especialistas consultados previamente por The New York Times en alrededor de 5 millones de dólares.

La boda ocurrió en la misma sala donde desayuna la familia

Georgina contó a Vogue que de niña imaginaba castillos, carruajes, vestidos enormes y coronas de diamantes. Cuando finalmente llegó el momento, prefirió casarse en la sala donde la familia desayuna, come y cena todos los días. Quería que, años después, sus hijos pudieran mirar ese espacio y recordar que ahí sus padres intercambiaron sus votos.

Georgina adelantó que en el futuro quieren organizar una boda mayor con familiares y amigos. La del 11 de agosto tuvo otra función: cerrar diez años de historia en la misma fecha y con la misma firma que estaba presente cuando una empleada de Gucci y uno de los futbolistas más famosos del mundo se encontraron por primera vez en Madrid.

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