¿Por qué en Corea evitan besos y abrazos al saludar? La diferencia cultural que los coreanos olvidaron en México

Alejandra Jiménez 18 junio, 2026

En México, un beso en la mejilla o un abrazo son señales cotidianas de cercanía. Pero en Corea del Sur esos gestos pueden ser vistos como invasivos o demasiado íntimos

 ©Especial - Para muchos coreanos, la cercanía física puede resultar inesperada, incómoda o incluso fuera de lugar

n México, la cercanía física es parte del lenguaje diario. Un beso en la mejilla, un abrazo rápido o incluso un contacto espontáneo suelen ser formas naturales de expresar simpatía, confianza o afecto.

Pero al otro lado del mundo, en Corea del Sur, las reglas son distintas.

Lo que para un mexicano puede ser una muestra de amabilidad, para un coreano puede sentirse como una invasión al espacio personal.

Y esa diferencia, que suele pasar desapercibida, se ha vuelto tema de conversación entre aficionados, viajeros y usuarios en redes durante el Mundial 2026.

El saludo en Corea: respeto antes que cercanía

A diferencia de México y gran parte de Latinoamérica, en Corea del Sur el saludo tradicional está basado en la distancia y el respeto.

Lo más habitual es una ligera inclinación de cabeza, una reverencia breve que comunica cortesía y reconocimiento.

En contextos formales o de negocios puede añadirse un apretón de manos, pero rara vez hay abrazos o besos.

La razón está profundamente ligada a la influencia del confucianismo, una filosofía que ha marcado la vida social coreana durante siglos.

Ahí, el respeto al otro, la jerarquía y el control emocional son pilares fundamentales.

¿Por qué los besos son algo tan íntimo?

En Corea del Sur, besar no es visto como un saludo casual.

Se trata de un gesto reservado casi exclusivamente para parejas sentimentales o familiares muy cercanos.

Incluso las demostraciones públicas de afecto siguen siendo moderadas, aunque las generaciones jóvenes han relajado algunas costumbres.

Por eso, recibir un beso inesperado de alguien desconocido puede generar sorpresa o incomodidad.

No necesariamente por rechazo, sino porque rompe códigos sociales muy claros.

El choque con los mexicanos: “aquí saludamos con cariño”

Para muchos mexicanos, el afecto físico es parte de la identidad.

Saludar con un beso o un abrazo no solo es común; muchas veces se interpreta como buena educación o cercanía.

Eso explica por qué en encuentros entre mexicanos y coreanos suelen aparecer momentos curiosos: abrazos espontáneos, besos en la mejilla o muestras efusivas de cariño que, desde la mirada coreana, pueden resultar abrumadoras.

No es un choque negativo.

Es simplemente una diferencia profunda en la forma de relacionarse.

Más allá del saludo: dos maneras de entender el afecto

Expertos en interculturalidad explican que el espacio personal cambia radicalmente de país a país.

Mientras en México la distancia física suele ser corta y cálida, en Corea existe una barrera más marcada entre lo público y lo íntimo.

Por eso, entender estas diferencias se vuelve clave en un mundo cada vez más conectado.

Especialmente en eventos como el Mundial, donde culturas opuestas conviven en un mismo espacio.

Porque a veces, el primer choque entre dos países no ocurre en la cancha.

Sucede en algo tan simple como un saludo.

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