¿La religión acabó con el jogo bonito? La polémica teoría que divide a Brasil tras otro fracaso en el Mundial
Brasil sigue buscando respuestas a la pérdida del histórico jogo bonito. Una teoría viral propone mirar más allá de la cancha
Tras una nueva decepción de la Selección de Brasil en el Mundial 2026, una publicación del politólogo Elvin Calcaño reavivó una discusión que ya existía en el país sudamericano: ¿los cambios religiosos y culturales también pueden reflejarse en la forma de jugar futbol? Aunque la hipótesis ha generado millones de interacciones, hasta ahora no existe evidencia científica que establezca una relación causal entre la religión de los jugadores y el rendimiento deportivo.
¿De dónde surge la teoría que relaciona al evangelismo con el declive de Brasil?
La conversación explotó en redes sociales después de que el politólogo, consultor y podcaster latinoamericanista Elvin Calcaño publicara un hilo en X donde plantea que el crecimiento del evangelismo en Brasil habría transformado parte de la identidad cultural del país y, por extensión, la forma en que juega su selección nacional.
Su planteamiento parte de que el futbol brasileño estuvo históricamente vinculado a una cultura marcada por el sincretismo entre el catolicismo y las religiones de origen africano, un contexto que, según sostiene, favorecía un estilo creativo, alegre e improvisado que dio origen al famoso jogo bonito.
De acuerdo con su hipótesis, conforme las iglesias evangélicas ganaron presencia en la sociedad brasileña y entre los propios futbolistas, también comenzaron a modificarse algunas expresiones culturales dentro de la selección.
¿Cuáles son los argumentos de esta teoría?
En su publicación, Calcaño sostiene que el cambio religioso habría influido en distintos aspectos de la identidad del futbol brasileño.
Entre ellos menciona que las manifestaciones culturales asociadas con la samba, los tambores afrobrasileños y el sincretismo religioso habrían cedido espacio a oraciones colectivas y expresiones propias del evangelismo antes de los partidos.
También plantea que una visión donde los resultados deportivos dependen de la voluntad de Dios podría modificar la forma en que algunos futbolistas interpretan la responsabilidad sobre las victorias y derrotas.
Otro de sus argumentos es que el énfasis en el éxito individual habría desplazado parte del juego colectivo que distinguió a generaciones encabezadas por figuras como Pelé, Garrincha, Zico, Romário, Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho.
Finalmente, considera que todo ello habría contribuido a la pérdida de creatividad, improvisación y espectáculo que durante décadas caracterizaron a la Canarinha.
El cambio religioso en Brasil sí está documentado
Aunque la hipótesis futbolística ha provocado controversia, el crecimiento del evangelismo en Brasil sí ha sido ampliamente documentado.
Los censos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran una disminución sostenida de la población que se identifica como católica y un aumento constante de las iglesias evangélicas, especialmente las pentecostales y neopentecostales.
Especialistas consideran incluso que Brasil podría dejar de ser un país mayoritariamente católico durante esta década si la tendencia continúa.
Ese cambio también se ha reflejado en el futbol profesional. A diferencia de generaciones anteriores, jugadores como Kaká, Neymar, Alisson, Vinícius Júnior y Endrick han expresado públicamente su fe y participan en oraciones colectivas antes o después de los partidos.
¿Qué dice la ciencia sobre esta hipótesis?
Hasta ahora, no existe evidencia académica concluyente que demuestre que la afiliación religiosa de los futbolistas determine el rendimiento de una selección nacional.
Lo que sí han estudiado disciplinas como la sociología, la antropología y la psicología social es la influencia que tienen los cambios culturales sobre la identidad de los grupos.
La Teoría de la Identidad Social, desarrollada por Henri Tajfel y John Turner, sostiene que las personas también actúan como integrantes de comunidades que comparten valores, símbolos e identidades colectivas. Desde esa perspectiva, un equipo nacional puede reflejar las transformaciones de la sociedad a la que representa.
Sin embargo, los especialistas aclaran que ello no significa que una religión haga jugar mejor o peor a un equipo de futbol.
Por su parte, investigaciones antropológicas también han señalado que muchas iglesias evangélicas funcionan como espacios de apoyo para jóvenes futbolistas provenientes de contextos vulnerables, ofreciendo redes comunitarias, disciplina y acompañamiento emocional durante su desarrollo deportivo.
Un debate que divide a Brasil y a las redes sociales
La publicación de Calcaño generó miles de reacciones entre usuarios que consideran que la pérdida del jogo bonito coincide con la transformación cultural del país.
Otros rechazan por completo esa explicación y atribuyen la crisis deportiva de Brasil a factores como la exportación temprana de jugadores a Europa, cambios tácticos, problemas administrativos, la formación de talento y las decisiones de los entrenadores.
La discusión volvió a intensificarse tras la eliminación de Brasil en el Mundial 2026, cuando muchos aficionados retomaron la pregunta sobre qué cambió respecto a las generaciones que conquistaron cinco Copas del Mundo.
Más allá de la polémica, la teoría ha puesto sobre la mesa una conversación que trasciende el futbol.
Para diversos especialistas, las selecciones nacionales suelen reflejar los cambios políticos, sociales y culturales de los países que representan. En ese sentido, el debate no demuestra que el crecimiento del evangelismo explique el declive deportivo de Brasil, pero sí evidencia cómo las transformaciones de una sociedad pueden influir en la percepción que sus propios ciudadanos tienen sobre su identidad.
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