¿Se pudo detectar antes? La muerte de “Lobito” Torres reabre el debate sobre los protocolos médicos del boxeo
Arturo “Lobito” Torres murió a los 26 años, seis días después de desplomarse tras su última pelea en Mexicali. El reglamento local exige revisiones médicas antes de combatir, pero no establece entre sus requisitos expresos una tomografía o resonancia cerebral
Arturo “Lobito” Torres tenía 26 años cuando se desplomó sobre el ring después de enfrentar a Gilberto “Torito” García en Mexicali. Presentó convulsiones, fue trasladado inconsciente al hospital y posteriormente sometido a una cirugía por un coágulo cerebral. Seis días después, el 25 de septiembre, se confirmó su muerte.
El combate del 19 de septiembre en el Parque Vicente Guerrero estaba pactado a ocho asaltos. La pelea terminó en el séptimo episodio, cuando el castigo recibido por Torres llevó a detener las acciones.
¿Se pudo detectar antes la lesión de “Lobito” Torres?
Las lesiones cerebrales graves asociadas a los deportes de combate pueden producirse durante una pelea por los impactos recibidos. La Association of Ringside Physicians señala que las muertes agudas en boxeo y otros deportes de contacto suelen estar relacionadas con eventos neurológicos catastróficos, entre ellos el hematoma subdural agudo, además de hemorragias epidurales, subaracnoideas o intraparenquimatosas.
Una tomografía o resonancia realizada antes de un combate puede revelar alteraciones estructurales o lesiones preexistentes, pero no puede anticipar necesariamente una hemorragia que se produzca por traumatismos posteriores. Incluso entre las distintas jurisdicciones que regulan deportes de combate existen diferencias sobre qué estudios de neuroimagen exigir y con qué frecuencia.
¿Qué exámenes médicos exige Mexicali antes de una pelea de box?
El Reglamento de los Espectáculos de Boxeo, Lucha Libre y Artes Marciales Mixtas Profesionales de Mexicali establece que la Comisión debe realizar una revisión médica exhaustiva anual a los boxeadores. También obliga al Servicio Médico a practicar un examen físico completo para obtener o renovar la licencia profesional.
El control no termina con la licencia. El jefe del Servicio Médico debe presentarse a la ceremonia de pesaje para certificar las condiciones de salud del boxeador, y el reglamento ordena otro examen en el lugar de la función aproximadamente media hora antes de que comience el espectáculo, con el objetivo de determinar si los peleadores están en condiciones de subir al ring.
Durante la pelea, el médico de ring puede examinar a un boxeador cuando sea requerido por el réferi o el comisionado y decidir si puede continuar. El artículo 92 también le da facultades para pedir directamente la suspensión del combate si considera peligroso que alguno de los contendientes siga peleando.
En los requisitos médicos establecidos en esos apartados del reglamento no aparece expresamente la obligación de realizar una tomografía computarizada o una resonancia magnética cerebral antes de cada pelea. Para obtener una licencia sí se exige un certificado de salud emitido por el jefe de Servicios Médicos de la Comisión.
¿Qué señales obligan a detener una pelea?
La Association of Ringside Physicians recomienda detener inmediatamente un combate cuando un peleador presenta signos compatibles con una conmoción cerebral, como dolor de cabeza, confusión, visión borrosa o doble, náuseas, vómito y problemas de equilibrio o para caminar.
El organismo también advierte que algunos síntomas pueden aparecer minutos u horas después del traumatismo. Por ello recomienda una evaluación inmediatamente después de la pelea y una segunda revisión en un ambiente controlado, como el vestidor, para detectar manifestaciones neurológicas que no fueran evidentes inicialmente.
En el caso de Torres, su hermano Ángel declaró después del combate que “Lobito” continuaba respondiendo y lanzando golpes antes de la detención, y consideró adecuada la actuación del réferi. Tras terminar la pelea, el boxeador se desplomó y comenzó a convulsionar; durante el traslado al hospital permaneció inconsciente.
Muerte de “Lobito” Torres también abre discusión sobre seguros médicos
El reglamento de Mexicali obliga a los recintos donde se realizan funciones profesionales a contar con una enfermería preparada para atender emergencias, mientras que para aprobar una cartelera también debe acreditarse el pago de una ambulancia.
Después de la hospitalización de Torres, la comunidad boxística organizó actividades para ayudar a cubrir los gastos médicos. Tras su muerte, Edgar Mendoza, promotor de Cachanilla Promotions, aseguró que habían buscado contratar seguros para los pugilistas, pero no encontraron una póliza que atendiera específicamente las necesidades y riesgos del boxeo profesional.
Hasta ahora, la Comisión de Box de Mexicali no ha difundido un reporte técnico que detalle los estudios médicos realizados a Torres antes de su última pelea, ni un análisis que establezca si existió alguna señal previa de la lesión que posteriormente fue detectada en el hospital. El organismo sí informó que su personal médico lo atendió inmediatamente después de desplomarse y permaneció pendiente de su evolución.
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