Sin Europa, la Copa del Mundo perdería a sus potencias, cómo funcionaría un boicot contra la FIFA
La UEFA rechazó el proyecto de Gianni Infantino para abrir a inversionistas privados una empresa que administraría los negocios de los Mundiales
La posibilidad de un boicot de la UEFA contra la FIFA apareció después de que Gianni Infantino presentara un proyecto para colocar parte del negocio de los Mundiales en manos de inversionistas privados mediante una empresa valuada inicialmente en 20 mil millones de dólares.
El proyecto contempla crear FIFA Forward Enterprise, una compañía encargada de operaciones comerciales y de la organización de torneos como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes. FIFA ofrecería hasta 20 por ciento de participación a inversionistas externos para recaudar alrededor de 4 mil 200 millones de dólares, aunque conservaría el control mayoritario y las decisiones deportivas.
La UEFA rechazó públicamente el plan y sostuvo que FIFA no puede tratar el futbol como una propiedad disponible para venderse. El organismo europeo cuestionó la falta de transparencia, la posible influencia del capital privado y el riesgo de que los intereses financieros terminen modificando calendarios, formatos o sedes.
La UEFA tiene 55 votos, pero no puede decidir por 211 federaciones
La primera arma de Europa está dentro de la propia FIFA. La UEFA agrupa a 55 federaciones nacionales, entre ellas España, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y Portugal. Cada una conserva su propia representación y puede votar en los congresos donde se sometan decisiones de alcance mundial.
Esa fuerza representa aproximadamente una cuarta parte de las 211 federaciones de FIFA, por lo que Europa no podría detener sola el proyecto. Necesitaría sumar votos de Concacaf, Conmebol, África, Asia y Oceanía para rechazar la operación o exigir cambios antes de su aprobación. La propuesta todavía debe pasar por los órganos de decisión de FIFA, incluido su Consejo de 37 integrantes.
¿Infantino quiere vender el Mundial? El plan que desató un choque histórico entre FIFA y UEFA https://t.co/AuzXhYIsnp
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) July 28, 2026
La UEFA también puede pedir a sus asociaciones que rechacen los beneficios económicos ofrecidos por la nueva empresa. FIFA plantea entregar a las federaciones participantes una ganancia extraordinaria que podría alcanzar 20 millones de dólares, un incentivo capaz de reducir el respaldo a cualquier rebelión encabezada desde Europa.
El segundo golpe sería enfrentar a Infantino en las urnas
Otra vía consiste en presentar un candidato europeo contra Gianni Infantino en la elección presidencial de 2027. El dirigente confirmó que buscará un nuevo mandato, pero la UEFA tendría que construir una candidatura capaz de conseguir apoyo fuera del continente.
La dificultad está en que más de 200 federaciones ya habían expresado respaldo formal a Infantino después del Mundial de 2026. Un candidato impulsado únicamente por Europa tendría pocas posibilidades si no rompe primero la alianza financiera y política que el presidente de FIFA mantiene con las demás confederaciones.
La UEFA ya mostró su confrontación durante el Mundial. Primero acusó a FIFA de cruzar una línea roja por permitir que Folarin Balogun jugara después de recibir una tarjeta roja, una decisión que el organismo europeo consideró contraria a la integridad de la competición. Después, Aleksander Ceferin no asistió a la final entre España y Argentina, un desplante institucional que no afectó el torneo, pero hizo pública la ruptura.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) July 21, 2026
Retirar selecciones sería el último recurso
El boicot más severo consistiría en que las federaciones europeas rechazaran participar en futuras eliminatorias o Copas del Mundo. Sin selecciones como España, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia, Portugal o Países Bajos, FIFA perdería buena parte del atractivo deportivo, comercial y televisivo de su principal torneo.
Sin embargo, la UEFA no puede retirar unilateralmente a esas selecciones. Cada federación nacional tendría que aceptar la medida y enfrentar posibles sanciones deportivas, pérdidas económicas, conflictos con patrocinadores y reclamaciones de jugadores que quedarían fuera del Mundial.
También sería necesario mantener unido al bloque. Una sola potencia europea dispuesta a participar debilitaría la protesta y permitiría a FIFA presentar el torneo sin hablar de una retirada continental completa. La experiencia de la fallida Superliga mostró que clubes, ligas, gobiernos y aficionados pueden modificar rápidamente su posición cuando aparecen amenazas jurídicas, económicas y deportivas.
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