Visas, perros de rastreo y vuelos frenados: el trato a delegaciones que marca al Mundial 2026 por Donald Trump
El Mundial 2026 acumula reclamos por visas, revisiones de seguridad y traslados forzados en Estados Unidos. Irán, Uruguay, Irak y el árbitro Omar Artan forman parte de los casos documentados
El Mundial 2026 no solo se juega en la cancha. En Estados Unidos, varias delegaciones, oficiales y trabajadores vinculados al torneo han enfrentado problemas de visas, revisiones de seguridad, interrogatorios prolongados y cambios logísticos que ya provocaron reclamos públicos durante la fase de grupos.
El tema ocurre bajo la administración de Donald Trump, cuyo gobierno impuso restricciones de entrada a ciudadanos de varios países y después amplió una excepción para competencias deportivas como el Mundial de FIFA y los Juegos Olímpicos. Esa excepción abrió la puerta a atletas y personal esencial, pero los primeros días del torneo muestran que no todos los integrantes de delegaciones, equipos técnicos, medios y oficiales han pasado sin obstáculos por los filtros migratorios y de seguridad.
Irán reclama viajes forzados
El caso más tenso es el de Irán. Su entrenador, Amir Ghalenoei, dijo que el equipo se sentía “oprimido” por cambios de viaje de último momento y restricciones derivadas de la tensión entre Irán y Estados Unidos. La selección esperaba permanecer una noche en Los Ángeles después de enfrentar a Nueva Zelanda, pero tuvo que regresar de inmediato a México, donde estableció su base.
La federación iraní había movido su concentración de Arizona a México por la incertidumbre en visas y por la percepción de que la presencia del equipo en territorio estadounidense debía mantenerse al mínimo. Reuters también registró que parte del staff y medios iraníes no pudieron viajar por restricciones de visa, lo que obligó al cuerpo técnico a cubrir funciones adicionales durante el partido.
Uruguay pasó por revisión con perros
Uruguay tuvo dos episodios en pocos días. Primero, su vuelo de Cancún a Miami se retrasó varias horas por un error de permisos de la aerolínea, situación confirmada por FIFA. La selección tenía programado debutar contra Arabia Saudita y el retraso redujo su margen de preparación antes del partido.
Después, la delegación uruguaya fue sometida a una revisión de equipaje con perros rastreadores antes de dirigirse al estadio en Miami. AS publicó que los jugadores esperaron mientras agentes revisaban maletas y material del equipo; la reacción de Manuel Ugarte, con gesto de molestia durante el procedimiento, se volvió una de las escenas más comentadas alrededor del debut uruguayo.
Irak tuvo interrogatorio en Chicago
La selección de Irak también enfrentó controles al llegar a Estados Unidos. El delantero Aymen Hussein fue retenido e interrogado durante casi siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago. El jugador recibió autorización para entrar al país después del interrogatorio.
El fotógrafo del equipo iraquí, Talal Salah, pasó por una revisión más extensa: fue retenido por más de 10 horas, su teléfono fue inspeccionado y al final no pudo ingresar a Estados Unidos. Irak volvió al Mundial después de 40 años y forma parte del Grupo I junto a Francia, Senegal y Noruega.
Omar Artan quedó fuera
El caso de Omar Abdulkadir Artan mostró que las restricciones también alcanzaron a oficiales del torneo. El árbitro somalí, elegido para participar en el Mundial 2026, fue rechazado al intentar entrar a Estados Unidos pese a contar con una visa válida. Reuters publicó que autoridades estadounidenses lo consideraron inadmisible por razones de seguridad.
Artan, de 34 años, había sido incluido entre los árbitros del torneo, pero quedó fuera de la Copa del Mundo tras la negativa de entrada. Días después, UEFA lo designó para dirigir la Supercopa de Europa, en una decisión tomada junto con la Confederación Africana de Futbol.
Trump, FIFA y el filtro migratorio
La Casa Blanca creó una fuerza de tarea para coordinar la organización del Mundial 2026 en Estados Unidos, con 11 ciudades sede y una proyección económica millonaria para el país. El propio sitio oficial de la Casa Blanca presenta el torneo como uno de los eventos deportivos más grandes organizados por Estados Unidos.
Ese despliegue convive con una política migratoria más estricta. La proclamación firmada por Trump suspendió o limitó la entrada de ciudadanos de varios países por razones de seguridad nacional, entre ellos Irán y Somalia, dos casos que ahora aparecen en el torneo por los problemas de la delegación iraní y la exclusión de Artan.
Un Mundial global con controles estrictos
FIFA y Estados Unidos habían ajustado excepciones para que jugadores, entrenadores y personal esencial pudieran participar en grandes competencias deportivas. Sin embargo, los casos de Irán, Irak, Uruguay y Omar Artan muestran que el acceso al torneo no depende solo de la clasificación deportiva, sino también de visas, revisiones fronterizas, seguridad aeroportuaria y decisiones de autoridades migratorias.
Mientras los estadios reciben a selecciones de todo el mundo, varias delegaciones enfrentan controles que afectan descansos, traslados, staff técnico y preparación. El torneo avanza con goles, empates y debuts, pero también con una pregunta logística y política: cómo organizar una Copa del Mundo global bajo un sistema migratorio que mantiene filtros reforzados para países considerados de riesgo por Estados Unidos.
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