“Agonizaban frente a nosotros”: exigen justicia para la familia Rivera, atropellada frente al IMSS en Tecámac
Esperaban noticias médicas cuando fueron arrollados. Hoy, entre lágrimas, sus familiares exigen justicia
Llegaron a un hospital buscando respuestas y terminaron encontrando la muerte. Afuera de la clínica 200 del IMSS en Tecámac, sobre la carretera México-Pachuca, la familia Rivera aguardaba noticias sobre un ser querido internado. No imaginaban que ese mismo lugar marcaría el final de cuatro de sus integrantes.
La tragedia ocurrió la madrugada del lunes 6 de abril, cuando un automóvil irrumpió a toda velocidad sobre la zona donde decenas de personas permanecían en espera de informes médicos. En cuestión de segundos, el ruido del motor se convirtió en un golpe seco, en gritos, en caos. Lo que siguió fue una escena que los sobrevivientes describen como imposible de borrar.
El impacto: segundos que cambiaron todo
Un sobreviviente recuerda que todo comenzó con un “enfrenón”. El sonido alertó a quienes estaban en la banqueta, pero no hubo tiempo de reaccionar. El vehículo, un sedán gris, ya estaba encima de ellos.
María, de 57 años, y su hermano Miguel, de 55, fueron los primeros en ser alcanzados. La fuerza del impacto los arrojó al pavimento y murieron prácticamente en el acto. A unos metros, Karen, de 36 años, hija de Miguel, y César, esposo de otra familiar, quedaron atrapados entre el automóvil y la estructura metálica de la clínica. Aunque aún con vida en los primeros instantes, sus lesiones resultaron fatales.
Todo ocurrió frente a un hospital. Y aun así, para sus familiares, la ayuda nunca llegó lo suficientemente rápido.
El caos: “los vimos morir”
Los minutos posteriores al atropellamiento quedaron marcados por la desesperación. Gente corriendo, gritos pidiendo ambulancias, cuerpos tendidos sobre el asfalto. Algunos heridos quedaron atrapados debajo del vehículo; otros, prensados contra la reja.
Quienes sobrevivieron relatan que intentaban auxiliar a sus familiares mientras el tiempo se diluía. La cercanía con el hospital no evitó la sensación de abandono.
“Agonizaban frente a nosotros”, cuentan. La frase se repite entre lágrimas, como una forma de explicar lo inexplicable.
El saldo fue devastador: cuatro personas muertas y casi una veintena de lesionados, varios de ellos de gravedad.
El velorio: dolor, incredulidad y rabia
Un día después, la tragedia se trasladó a las salas de velación improvisadas en Tultitlán y Nextlalpan. Ahí, entre flores y veladoras, los cuerpos de María, Miguel, Karen y César fueron despedidos por familiares, amigos y vecinos que aún no logran asimilar lo ocurrido.
El ambiente es de silencio quebrado por llanto. De miradas perdidas. De preguntas sin respuesta.
Los familiares reconstruyen una y otra vez los últimos momentos. Se aferran a la idea de que todo fue un accidente absurdo, evitable. Que nadie debería morir así, mucho menos afuera de un hospital.
“Vinimos por información… y nos llevamos a nuestros muertos”, dice uno de ellos, con la voz apenas audible.
El responsable: entre versiones y exigencias
El conductor fue identificado como Kevin “N”, de 21 años, estudiante de enfermería. Tras el impacto, intentó evadir su detención asegurando que era menor de edad, pero finalmente fue puesto a disposición del Ministerio Público.
Aunque algunas versiones señalan que conducía bajo los efectos del alcohol, esto aún no ha sido confirmado oficialmente. Para la familia, sin embargo, la causa es clara: una imprudencia que terminó en tragedia.
🔴Giro en caso #Tecámac: Kevin mintió tras atropellar a la familia Rivero, no es menor de edad; los nuevos detalles
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) April 8, 2026
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La exigencia es directa. No buscan explicaciones, sino justicia.
“No fue una vida, fueron cuatro”, reclama la viuda de César, en una frase que sintetiza la magnitud de la pérdida.
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