El arma de Julio César revela datos clave: Tuvo tiempo de recargar al menos 2 veces en el tiroteo de Teotihuacán

Metzli Escalante 21 abril, 2026

Pausas, recargas y tiempo clave: El detalle del arma que cambia todo en el ataque de Teotihuacán por Julio César Jasso Ramírez

 ©Especial. - Tiroteo de Teotihuacán.

La escena del ataque en Pirámide de la Luna no solo dejó víctimas y conmoción internacional este 20 de abril. También dejó pistas técnicas que resultan clave para entender la magnitud y el desarrollo del tiroteo en Teotihuacán. Entre ellas, una destaca por encima de todas: el agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, tuvo el tiempo suficiente para recargar su arma al menos dos veces mientras perpetraba el ataque.

Un arma, 14 disparos… y pausas inevitables

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, el atacante utilizó un revólver calibre .38 especial, con capacidad limitada de entre cinco y seis cartuchos por carga.

En la escena se localizaron 14 casquillos percutidos. Este dato, lejos de ser menor, permite reconstruir una secuencia clara:

  • Primera carga: hasta 6 disparos

  • Primera recarga: otros 6 disparos (12 en total)

  • Segunda recarga: al menos 2 disparos más

El resultado: 14 detonaciones que implicaron pausas obligadas para recargar el arma, un proceso manual que requiere tiempo, precisión y control.

A diferencia de una pistola semiautomática, un revólver obliga a extraer los casquillos y colocar nuevas municiones, lo que introduce momentos de interrupción en medio del ataque.

Un arsenal preparado con anticipación

El nivel de preparación del agresor refuerza la hipótesis de que no se trató de un acto espontáneo.

El fiscal José Luis Cervantes Martínez detalló que el atacante invirtió más de 41 mil pesos en armamento: alrededor de 40 mil en el revólver y cerca de 10 mil en municiones.

En su mochila llevaba 52 cartuchos útiles adicionales, de marca Águila y fabricación nacional, además de un cuchillo táctico, equipo y objetos personales.

En total, tenía capacidad para recargar el arma múltiples veces más, lo que sugiere que el ataque pudo haber sido aún más prolongado.

 ©Especial. - Arsenal de Julio César "N".

Planeación, traslado y ejecución

Las investigaciones apuntan a una planificación previa. El agresor se hospedó en un hotel cercano a la zona arqueológica y posteriormente se trasladó en taxi por aplicación hasta el sitio.

También se confirmó que había visitado el lugar en ocasiones anteriores, lo que refuerza la hipótesis de premeditación.

El secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda, indicó que el atacante actuó solo y no hay evidencia de participación de terceros.

El momento final

Tras herir a varias personas, el agresor fue lesionado en una pierna por elementos de la Guardia Nacional. Sin embargo, aún inmovilizado, tomó el arma y se disparó a corta distancia, quitándose la vida.

El ataque dejó un saldo de dos personas fallecidas, incluida una turista canadiense, y al menos 13 heridos.

Perfil bajo investigación: la hipótesis “copycat”

Además del armamento, las autoridades encontraron manuscritos y objetos que apuntan a un perfil psicológico complejo.

Según el fiscal Cervantes, el agresor presentaba una tendencia a imitar hechos violentos ocurridos en otros países, un fenómeno conocido como “copycat”. Entre las evidencias se halló material relacionado con la Masacre de Columbine, perpetrada por Eric Harris y Dylan Klebold.

Incluso se encontró una imagen generada por inteligencia artificial en la que el propio atacante aparecía junto a estos personajes.

Una pregunta clave: ¿hubo tiempo de reacción?

El dato de las recargas abre una línea de análisis inevitable: cada pausa para recargar representó segundos, o incluso minutos, en los que pudo existir una ventana de reacción.

Sin embargo, factores como el terreno irregular, el pánico de los visitantes, la dificultad para ubicar el origen de los disparos y la distancia de los cuerpos de seguridad pueden influir de manera decisiva.

Por ahora, las autoridades insisten en que solo una reconstrucción completa, minuto a minuto, permitirá determinar si hubo retrasos evitables o si las condiciones del lugar limitaron la respuesta.

Un ataque que pudo ser aún mayor

Con más de 50 cartuchos adicionales en su poder, la capacidad del agresor superaba ampliamente los disparos realizados.

El hecho de que el ataque se detuviera tras su suicidio no solo cerró la escena, sino que evitó un escenario potencialmente más grave.

Hoy, el arma utilizada no es solo una evidencia más. Es una pieza clave que revela cómo ocurrió el ataque… y cuánto tiempo tuvo el agresor para ejecutarlo.

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