Así huyó Erika María “N”: la ruta de escape de Polanco a Venezuela tras el feminicidio de Carolina Flores

Alejandra Jiménez 30 abril, 2026

La presunta agresora logró salir del país y llegar a Venezuela antes de que existiera una alerta internacional

 ©Especial - Las indagatorias apuntan a que Erika María “N” abandonó la Ciudad de México el mismo día del asesinato.

La fuga de Erika María “N”, señalada por el feminicidio de Carolina Flores Gómez, se ejecutó con rapidez y aprovechó vacíos en los tiempos de respuesta institucional. En cuestión de horas, la mujer de 63 años salió del país tras el crimen ocurrido el 15 de abril en un departamento de Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo, uno de los puntos más exclusivos de la capital.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la presunta responsable se encuentra actualmente bajo custodia en Caracas, mientras se desarrollan los procedimientos para su extradición.

De Polanco al extranjero: una huida en cuestión de horas

Las indagatorias apuntan a que Erika María “N” abandonó la Ciudad de México el mismo día del asesinato. Sin una alerta migratoria activa en su contra, logró salir del país sin obstáculos y dirigirse a Panamá, donde realizó una escala estratégica.

Este primer movimiento resultó determinante. La ausencia de una orden de localización internacional en ese momento permitió que su traslado se realizara dentro de los márgenes legales, dificultando su detección inmediata por parte de las autoridades.

El arribo a Venezuela antes de la ficha roja

Tras su paso por Centroamérica, la mujer continuó su trayecto hasta Caracas, donde ingresó el 16 de abril, apenas un día después del feminicidio. Para entonces, la investigación en México avanzaba, pero sin los mecanismos internacionales activados.

La ficha roja de la Interpol fue emitida hasta el 27 de abril, lo que evidencia un desfase entre la comisión del delito y la activación de los protocolos de búsqueda global.

El retraso en la denuncia que facilitó la fuga

Uno de los factores clave en la huida fue el tiempo en que se formalizó la denuncia. Aunque el crimen ocurrió el 15 de abril, las autoridades fueron notificadas hasta el día siguiente. Ese lapso permitió a la presunta agresora recorrer miles de kilómetros y abandonar territorio nacional.

Cuando peritos de la Fiscalía acudieron al inmueble en Polanco el 17 de abril, ya habían pasado más de 48 horas. En el lugar se localizaron indicios balísticos que confirmaron la violencia del ataque, en el que la víctima recibió múltiples disparos, incluidos impactos en la cabeza.

La detención en Caracas: un giro inesperado

A pesar de que no existía inicialmente una orden internacional de captura, autoridades mexicanas emitieron un alertamiento a sus contrapartes en Venezuela sobre la posible presencia de la sospechosa.

Este aviso permitió ubicarla, pero no detenerla de inmediato por el feminicidio. Fue entonces cuando ocurrió un punto clave: al ser interceptada, Erika María “N” se habría resistido a la autoridad y protagonizado una discusión con elementos policiales, lo que derivó en su arresto por desacato.

Esta figura legal, utilizada comúnmente para faltas administrativas, permitió retenerla de manera temporal mientras se formalizaba la notificación internacional. Con la emisión de la ficha roja, su situación jurídica cambió y quedó oficialmente bajo custodia.

Extradición en proceso y coordinación internacional

Actualmente, la presunta feminicida permanece en instalaciones vinculadas a Interpol en Caracas, mientras autoridades mexicanas, en coordinación con la Fiscalía General de la República, avanzan en el proceso de extradición.

Aunque no se ha precisado una fecha para su traslado, el caso ya se encuentra en una fase clave en la que la cooperación internacional será determinante para que enfrente a la justicia en México.

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