La ruta de escape de Erika María: ¿Qué se sabe del taxista que llevó a la suegra de Carolina Flores?

Metzli Escalante 27 abril, 2026

El rastro del taxi: así escapó Erika María tras el feminicidio de Carolina Flores en Polanco y por qué ya la busca la Interpol

 ©Especial. - Erika María.

La noche del 15 de abril, en un departamento de Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo, la vida de Carolina Flores Gómez terminó de forma violenta. Tenía 27 años, era exreina de belleza en Baja California y madre de una bebé de ocho meses. Su asesinato no solo estremeció a la capital: desató una investigación que hoy ya cruza fronteras.

A casi dos semanas del crimen, la Fiscalía General de la República (FGR) activó mecanismos internacionales y solicitó a la Interpol la emisión de una ficha roja contra Erika María Guadalupe Herrera Coriant, de 63 años, señalada como presunta autora del feminicidio.

Desde entonces, el caso ha evolucionado con nuevas pistas, una ruta de escape reconstruida y una pregunta central: ¿cómo logró huir tras cometer el crimen?

El crimen que lo cambió todo

Carolina Flores, quien había sido reconocida en certámenes como Miss Baja California, vivía en el departamento junto a su esposo, Alejandro Sánchez Herrera, su hijo y su suegra, quien había viajado días antes desde Ensenada.

De acuerdo con las investigaciones, una discusión familiar precedió el ataque.

Una cámara de monitoreo instalada en el área del bebé registró parte de los hechos: se observa a Carolina conversando con su suegra. Minutos después, la mujer le pide un objeto y la joven se dirige a otra habitación.

Luego, la imagen desaparece del encuadre. El dispositivo capta entonces varias detonaciones.

La necropsia confirmaría después la brutalidad del ataque: múltiples impactos de bala en cabeza y torso. Peritos localizaron casquillos percutidos y el arma en el inmueble.

“Me hizo enojar”: la frase que marcó la escena

Según testimonios integrados en la investigación, tras los disparos, Alejandro habría confrontado a su madre con una pregunta directa: “¿Qué hiciste, mamá?”

La respuesta, de acuerdo con las declaraciones, fue contundente: “Me hizo enojar… tú eres mío, ella no”.

La escena ocurrió dentro del hogar, frente a su propio hijo y con la presencia de la menor.

La fuga: el papel clave del taxista

Tras el crimen, Erika María abandonó el departamento con equipaje. No fue detenida en ese momento. Pidió un taxi. Ese trayecto se convirtió en una de las piezas clave de la investigación.

Agentes de la Policía de Investigación lograron ubicar e interrogar al conductor que la trasladó. El chofer aportó detalles sobre la ruta, el comportamiento de la pasajera y el punto exacto donde descendió con sus pertenencias.

Esa información permitió reconstruir parte de su escape y fortalecer las líneas de búsqueda.

Búsqueda internacional y ficha roja

Ante la posibilidad de que la sospechosa haya salido del país o intente hacerlo, la FGR solicitó la emisión de una ficha roja de Interpol, mecanismo que permite su localización y detención en más de 190 países con fines de extradición.

Además, se activó una alerta migratoria en aeropuertos y terminales de autobuses de México. La mujer permanece prófuga.

Su imagen ya forma parte de sistemas internacionales de búsqueda.

Un caso bajo presión social

Inicialmente, el crimen fue investigado como homicidio doloso. La decisión provocó protestas de colectivos feministas, familiares y organizaciones civiles que exigieron su reclasificación como feminicidio.

La presión social surtió efecto.

Las autoridades modificaron la línea de investigación y emitieron una orden de aprehensión contra Erika María “N”.

El caso se convirtió rápidamente en símbolo de la violencia de género en México, no solo por la brutalidad del asesinato, sino por el contexto: ocurrió dentro del hogar, frente a un menor y con presuntas omisiones posteriores.

 ©Especial. - Erika María.

El papel del esposo: dudas y controversia

Uno de los aspectos más cuestionados ha sido la actuación de Alejandro, esposo de la víctima e hijo de la principal sospechosa.

De acuerdo con la investigación, identificó a su madre como autora del crimen, pero no impidió su huida. Además, tardó cerca de 24 horas en presentar la denuncia formal.

Su explicación: debía cuidar y alimentar a su hijo.

Aunque no ha sido imputado, su conducta continúa bajo análisis ministerial y escrutinio público.

Antecedentes y tensiones familiares

Testimonios recabados, incluidos los de la madre de Carolina, apuntan a una relación deteriorada entre víctima y agresora.

Las tensiones habrían aumentado tras el embarazo de la joven y su mudanza a la capital en diciembre de 2025, cuando la familia dejó Ensenada para iniciar una nueva etapa.

Se mencionan conflictos emocionales, control familiar y fricciones constantes dentro del entorno doméstico.

Un caso abierto que no deja de crecer

Las autoridades aseguran contar con indicios sobre su posible paradero, aunque mantienen la información bajo reserva.

Mientras tanto, familiares, colectivos y sociedad civil mantienen la exigencia de justicia.

La ficha roja no es una sentencia, pero sí uno de los mecanismos más contundentes para localizar a prófugos por delitos graves.

Si es detenida en el extranjero, enfrentaría un proceso de extradición para responder ante la justicia mexicana por feminicidio.

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