La complejidad en las estructuras de los cárteles: ¿Se debilitan tras la muerte de "El Mencho"?
Un golpe histórico, pero no definitivo: Cayó “El Mencho”, pero las consecuencias cambian el mapa del narco en México
Tras horas de bloqueos, incendios y enfrentamientos desatados luego de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los habitantes salieron con cautela. Las huellas de la violencia seguían visibles en una de las ciudades más importantes y ricas de México, bastión histórico de la organización criminal.
La caída del capo más poderoso del país en décadas marcó un momento histórico. Pero también abrió una pregunta inquietante: ¿puede un cártel desaparecer cuando su líder muere?
La respuesta corta de los expertos es no.
Un golpe histórico… pero no definitivo
La muerte de Oseguera Cervantes representa uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado en décadas.
Para Sandra Ley, politóloga experta en seguridad del Tecnológico de Monterrey, se trata de “la detención más importante que hemos tenido en décadas por el tamaño del CJNG y su alcance nacional e internacional”.
Sin embargo, advierte que el impacto puede ser limitado si no se desmantela toda la estructura criminal. El CJNG no es solo un grupo. Es una red. Tiene presencia internacional y miles de operadores. Y, sobre todo, un negocio diversificado.
Más que drogas: el imperio criminal del CJNG
Los grandes cárteles mexicanos ya no dependen únicamente del narcotráfico.
Su modelo criminal incluye:
Robo de combustible (huachicol)
Extorsión
Tráfico de migrantes
Venta de armas
Minería y tala ilegal
Inversiones inmobiliarias
Control agrícola, incluyendo aguacate, limón y lima
El exagente de la DEA Mike Vigil explicó que el CJNG operaba en varios continentes y controlaba cada aspecto del negocio criminal.
“El Mencho era distinto. Quería controlarlo todo”, afirmó.
La violencia tras su muerte confirma su poder
La reacción fue inmediata. Bloqueos, quema de vehículos y ataques se registraron en más de 20 estados.
El especialista en seguridad nacional Juan Ibarrola calificó el operativo como un parteaguas, pero advirtió en entrevista con Guillermo Ortega: La muerte del líder no significa el fin de la violencia. Puede provocar luchas internas.
De hecho, la historia reciente lo confirma. La captura de Ismael “El Mayo” Zambada desató una guerra interna en el Cártel de Sinaloa que continúa.
Un cártel que funciona como franquicia criminal
A diferencia de organizaciones tradicionales, el CJNG operaba como una franquicia. Carlos Pérez Ricart, experto en seguridad, lo comparó con una cadena de tiendas. Decenas de grupos operan bajo el nombre del CJNG, aunque no todos dependan directamente del líder.
Esto significa que el grupo puede sobrevivir sin él. Algunos incluso podrían cambiar de bando. Otros crear nuevas organizaciones.
Los tres escenarios tras la muerte de “El Mencho”
El politólogo Günther Maihold identifica tres posibles futuros:
1. Sucesión ordenada
Un nuevo líder toma el control.
2. Guerra interna
Facciones del cártel se enfrentan por el poder.
3. Fragmentación
El grupo se divide en múltiples organizaciones más pequeñas.
Todos implican violencia.
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El uso de la fuerza contra los “gobiernos paralelos”, lo que viene tras la muerte de “El Mencho”: Juan Ibarrola https://t.co/QS3ImXcbh6
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 24, 2026
Un imperio construido durante más de una década
El CJNG surgió entre 2009 y 2011 tras la caída del Cártel del Milenio. Pero su crecimiento fue explosivo.
Bajo el mando de Oseguera Cervantes, se convirtió en una potencia criminal global.
La DEA lo considera uno de los cárteles más poderosos y mejor armados del mundo, con presencia en al menos 40 países. Su poder quedó demostrado en 2015, cuando derribaron un helicóptero militar y asesinaron a soldados sobrevivientes.
También intentaron asesinar al actual secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, en 2020.
¿Una victoria del Estado o un riesgo mayor?
El experto Javier Oliva, de la UNAM, calificó el operativo como: “Una victoria estructural del Estado mexicano”.
Pero otros expertos llaman a la cautela.
Maihold advierte que podría tratarse solo de un éxito mediático si no se combate la corrupción y las redes criminales.
Porque el verdadero poder del crimen organizado no está en un solo hombre. Está en la estructura.
El riesgo más grande: más violencia, no menos
Paradójicamente, la muerte de “El Mencho” podría aumentar la violencia. Carlos Pérez Ricart explicó que la reducción reciente de homicidios se debía, en parte, al dominio del CJNG en varios territorios. Su desaparición podría romper ese equilibrio criminal y provocar nuevas guerras.
La gran duda: ¿el fin de una era o el inicio de otra?
El investigador Edgar Guerra Blanco considera que el CJNG, como organización centralizada, podría no volver a existir.
Pero advierte que surgirán nuevos grupos. Tal vez con otros nombres, pero con el mismo negocio.
La periodista María Abi-Habib, de The New York Times, lo resume así:
“La muerte de ‘El Mencho’ por sí sola no es el fin del grupo”.
Y la historia parece confirmarlo.
Durante casi 60 años de guerra contra el narcotráfico, decenas de capos han caído. Pero el negocio continúa. Más fragmentado. Más complejo. Y, muchas veces, más violento.
El líder cayó, pero la estructura sigue
La muerte de “El Mencho” no significa el fin del CJNG. Significa el inicio de una nueva etapa. Una etapa donde el verdadero enemigo no es un capo. Es la red. Y que ahora, sin su líder, podría volverse aún más peligrosa.
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