De "Los Ardillos" a "Los Tlacos": el mapa criminal de Guerrero tras la desaparición de una familia de Puebla

Elena Martínez 3 febrero, 2026

Aunque Guerrero no es el principal bastión de los grandes cárteles del país, sí existe presencia indirecta de organizaciones como el CJNG

 ©Especial. - Las autoridades buscan a una familia poblana que desapareció en dicho municipio.

Guerrero mantiene en un escenario de alta fragmentación criminal que se expresa de forma distinta según la región. De acuerdo con análisis y reportes de la Drug Enforcement Administration (DEA), la entidad es considerada un territorio altamente fragmentado, donde no existe un control hegemónico de un solo cártel, sino una convivencia forzada entre grupos criminales locales, muchos de ellos con alianzas variables con organizaciones nacionales.

La DEA ha señalado en distintos informes que Guerrero opera bajo un modelo de “micro-control territorial”, en el que células locales dominan municipios específicos, caminos rurales y economías ilícitas, sin necesidad de una estructura vertical como la del Cártel de Sinaloa o el Cártel Jalisco Nueva Generación.o.

En municipios como Tixtla y Chilpancingo, la violencia responde a disputas directas entre organizaciones como Los Ardillos, Los Tlacos y Los Rojos, con confrontaciones visibles, bloqueos y ataques a autoridades o policías comunitarios. Estas organizaciones buscan el control de comunidades, rutas y economías ilícitas como la amapola y la minería.

En contraste, la Costa Grande, que abarca municipios como Petatlán, Coyuca de Benítez y zonas cercanas a Zihuatanejo, presenta una violencia más silenciosa pero constante. En esta región se reportan desapariciones, hallazgos de cuerpos y amenazas que suelen coincidir con disputas por el control de caminos, playas, talleres, comercios y actividades económicas locales.

El caso Petatlán y las células criminales

La desaparición de una familia que residía desde meses atrás en la comunidad de Papanoa, en Petatlán, ocurrió en medio de un operativo de búsqueda en el que participaron pobladores, autoridades estatales y fuerzas federales. Durante esas labores fueron localizados dos cuerpos sin vida —una mujer y un hombre— en una zona cercana a la playa, sin que hasta ahora se haya confirmado su identidad oficial.

Este tipo de hechos no son aislados en la Costa Grande. Especialistas en seguridad señalan que en esta región operan células criminales locales que, en ocasiones, mantienen vínculos con estructuras mayores como el Cártel del Sur, organización que habría surgido como un bloque regional para reorganizar el control territorial en Guerrero.

Presencia indirecta de cárteles nacionales

Aunque Guerrero no es el principal bastión de los grandes cárteles del país, sí existe presencia indirecta de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación, principalmente a través de alianzas con grupos locales para asegurar rutas y expansión regional. El Cártel de Sinaloa aparece de forma fragmentada, mediante células que operan sin un dominio continuo del territorio.

En zonas limítrofes con Michoacán y el norte del estado, mantiene influencia La Nueva Familia Michoacana, con actividades centradas en extorsión, control de caminos y economías ilícitas compartidas con Guerrero.

Un mapa criminal en permanente reacomodo

Hasta ahora, según los reportes, Guerrero sigue marcado por pactos frágiles, alianzas temporales y disputas latentes. Casos como el de Petatlán muestran cómo la violencia no siempre se expresa en enfrentamientos armados visibles, sino en desapariciones y homicidios que impactan directamente a comunidades enteras.