Detalle a detalle, la reconstrucción del caso Lidya Valdivia: Posible falsedad en declaraciones y pistas claves
La reconstrucción completa del caso Lidya Valdivia Juárez, día por día: De la alarma nacional al giro inesperado
El caso de Lidya Valdivia Juárez, una joven de 28 años originaria de Puebla, se convirtió en uno de los episodios más polémicos y mediáticos de enero de 2026 en México. Lo que comenzó como una desaparición alarmante, envuelta en el temor de un embarazo avanzado y un posible secuestro, terminó dando un giro inesperado tras su localización con vida, abriendo un debate nacional sobre la desinformación, la presión social y la falsedad de declaraciones.
La madrugada de la desaparición
La historia comenzó durante la madrugada del domingo 18 de enero de 2026. De acuerdo con la denuncia presentada por su familia, Lidya salió de su domicilio en la ciudad de Puebla alrededor de la 1:00 de la mañana, a bordo de un Chevrolet Malibu modelo 2016, con destino al municipio de Acajete, presuntamente para acudir a una cita médica.
Minutos después, mientras circulaba por la carretera, en una zona cercana a San Jerónimo Ocotitlán, también conocida como Apango de Zaragoza, la joven comenzó a enviar audios y mensajes de auxilio a su pareja sentimental y a familiares. En ellos advertía que era seguida por dos hombres en motocicleta y un automóvil gris.
Incluso, alcanzó a enviar una fotografía en la que se observa su vehículo detenido y rodeado. Fue el último contacto que se tuvo con ella. Minutos después, su teléfono dejó de emitir señal.
La versión del embarazo que sacudió a Puebla
La desaparición escaló rápidamente cuando la familia difundió una versión clave: Lidya tenía nueve meses de embarazo y el nacimiento de su bebé estaba programado para el 19 de enero. Sus hermanas, Marleny y Andy, alertaron en redes sociales que su estado de salud era delicado.
“Tememos por su vida y la de su bebé”, escribieron.
Esta información detonó una fuerte reacción social. Vecinos, colectivos y familiares realizaron bloqueos en la autopista Puebla–Orizaba y la carretera federal a Tehuacán, además de protestas frente a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla, exigiendo su localización “con vida y con su hijo”.
Activación oficial y operativos de búsqueda
Tras la denuncia, la Comisión de Búsqueda de Personas de Puebla emitió una ficha oficial y la Fiscalía desplegó una célula especial. El embarazo avanzado colocó el caso como prioridad máxima.
Las autoridades realizaron más de 50 actos de investigación, que incluyeron:
Entrevistas con familiares y personas cercanas
Revisión de cámaras de videovigilancia
Análisis de sábanas de llamadas
Rastreo del vehículo
Coordinación con la Fiscalía del Estado de México
Durante los días 19, 20 y 21 de enero, la presión social y mediática creció. Incluso se solicitó la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El hallazgo que lo cambió todo
El 22 de enero de 2026, alrededor de las 16:00 horas, la Fiscalía de Puebla confirmó un giro inesperado: Lidya Valdivia fue localizada con vida en el municipio de Tepetlixpa (Tepetixtla), Estado de México, a más de 133 kilómetros del último punto donde se le vio.
Fue encontrada caminando por la calle Chapultepec, en la colonia Centro, vestida con pantalón y chamarra roja, en buen estado de salud, sin signos visibles de violencia. Las imágenes del momento se viralizaron rápidamente: Lidya llevaba una bolsa con comida, que incluía tamales y atole.
El informe oficial: no hubo embarazo ni secuestro
Horas después, la Fiscalía General del Estado de Puebla, encabezada por Idamis Pastor Betancourt, confirmó los datos que cambiaron por completo la narrativa del caso:
Lidya no presentaba indicios de embarazo reciente ni previo
No fue víctima de secuestro
No hubo privación ilegal de la libertad
Su ausencia fue voluntaria
Durante los cuatro días permaneció en una casa de huéspedes
La fiscal informó que, tras rendir su declaración, Lidya regresó a Puebla y fue entrevistada durante varias horas, hasta la madrugada del 23 de enero.
Comunicado de Prensa.#FiscalíaInforma: https://t.co/iGhbKAA7ow pic.twitter.com/T5ync8xBUQ
— FGE Puebla (@FiscaliaPuebla) January 22, 2026
Disculpas públicas y controversia
El mismo 23 de enero, Luis Andrés Torres Pérez, esposo de Lidya, difundió un video ofreciendo una disculpa pública. Aseguró que él también fue engañado respecto al embarazo y pidió que el caso se esclarezca.
“Me siento apenado. Todos tenemos derecho a saber qué fue lo que pasó”, dijo.
Agradeció al gobernador Alejandro Armenta, a la Fiscalía y a los agentes de campo por el operativo, reconociendo el desgaste que el caso provocó en la comunidad de Apango y localidades vecinas.
¿Habrá consecuencias legales?
Aunque los detalles de la declaración de Lidya permanecen bajo reserva, la Fiscalía confirmó que continúan las investigaciones, ahora bajo la línea de posible falsedad en declaraciones, principalmente por la información proporcionada por la familia al denunciar la desaparición.
La titular de la FGE precisó que Lidya decidió viajar al Estado de México por una situación personal, utilizando su propio vehículo.
Cronología del caso Lydia Valdivia
18 de enero de 2026: Lidya Valdivia es reportada como desaparecida tras salir de Puebla rumbo a Acajete. Envía mensajes alertando que la siguen.
19–21 de enero: Se activan operativos, protestas y bloqueos carreteros ante la versión de un embarazo de nueve meses.
22 de enero: Es localizada con vida en Tepetlixpa, Edomex. Fiscalía descarta secuestro y embarazo.
23 de enero: Su esposo ofrece disculpas públicas y la Fiscalía confirma que la ausencia fue voluntaria.
Un caso que abrió el debate nacional
El caso de Lidya Valdivia dejó al descubierto el impacto de la desinformación, la presión social en investigaciones sensibles y la necesidad de verificar los datos antes de viralizarlos. Aunque fue localizada con vida, el episodio marcó a su familia, a su comunidad y a las autoridades, y ahora podría tener consecuencias legales.
Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.