Lo que hay detrás del derrumbe en San Antonio Abad: años de deterioro, edificios en riesgo y damnificados

Metzli Escalante 10 marzo, 2026

Derrumbe en San Antonio Abad destapa un problema mayor: así viven miles cerca de edificios con riesgo de colapso

 ©Especial. - Derrumbe en San Antonio Abad.

El derrumbe de un edificio en Calzada San Antonio Abad, en la colonia Tránsito de la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México (CDMX), no sólo dejó una tragedia humana. También volvió a exhibir un problema estructural que se arrastra desde hace décadas: miles de construcciones dañadas por sismos, procesos de demolición tardíos y una reconstrucción que para muchos damnificados aún no termina.

El colapso ocurrió la tarde del 9 de marzo de 2026, cuando un inmueble de tres niveles que se encontraba en proceso de demolición se vino abajo, dejando tres trabajadores muertos y uno más hospitalizado.

Sin embargo, el caso no es aislado. Detrás del derrumbe existe un panorama mucho más amplio: mil 313 edificios en la capital están catalogados con riesgo alto de colapso, de acuerdo con datos del Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC).

Más de mil edificios en riesgo en la CDMX

La ciudad enfrenta un desafío urbano de gran magnitud. Según el Instituto para la Seguridad de las Construcciones, 1,313 inmuebles presentan fallas estructurales graves que podrían derivar en colapsos parciales o totales ante un sismo fuerte o por deterioro progresivo.

La distribución de estos edificios vulnerables no es uniforme. Las alcaldías con mayor número de construcciones en riesgo son:

  • Cuauhtémoc: 430 edificios

  • Iztapalapa: 186

  • Benito Juárez: 152

  • Venustiano Carranza: 76

  • Gustavo A. Madero: 74

Otras demarcaciones como Álvaro Obregón, Coyoacán, Azcapotzalco y Tlalpan también registran casos, aunque en menor número.

Muchos de estos inmuebles fueron construidos antes de los sismos de 1985 y 2017, y aún arrastran daños estructurales como grietas profundas, cimientos debilitados o fallas en muros de carga.

En zonas como Cuauhtémoc, el riesgo se agrava por la antigüedad de edificios en colonias como Centro, Roma, Doctores y Obrera. En Iztapalapa, además del desgaste estructural, influyen los hundimientos del suelo, consecuencia de que gran parte de la ciudad se encuentra sobre antiguos lechos lacustres.

El edificio que colapsó en San Antonio Abad

El inmueble que se derrumbó estaba ubicado en Calzada San Antonio Abad número 150.

La jefa de Gobierno Clara Brugada confirmó que el edificio era propiedad privada y había sufrido daños estructurales durante los sismos de 1985 y 2017.

Desde 2018 estaba catalogado como inmueble de alto riesgo, por lo que se notificó a los propietarios que debía demolerse.

Sin embargo, los trabajos comenzaron hasta noviembre de 2025, siete años después del terremoto de 2017, según explicó el secretario de Vivienda, Inti Muñoz.

El edificio tenía entre 50 y 60 años de antigüedad y permanecía desocupado desde el sismo de 2017. En distintas etapas había albergado oficinas privadas, dependencias de gobierno y empresas de los propietarios.

Así ocurrió el colapso

De acuerdo con autoridades capitalinas, el derrumbe ocurrió alrededor de las 14:00 horas, cuando trabajadores realizaban labores de demolición.

El colapso no fue controlado.

Tres losas completas del edificio cayeron desde el nivel superior, provocando el derrumbe parcial de la estructura.

En el sitio trabajaban 57 personas:

  • 53 lograron salir por sus propios medios

  • 4 quedaron atrapadas bajo los escombros

Uno de los trabajadores rescatados con vida fue trasladado al Hospital Rubén Leñero con múltiples golpes. Fue identificado como Ángel Miranda, de 42 años, quien se reportó en estado grave.

Las víctimas del derrumbe

Las labores de rescate se extendieron durante horas.

Para retirar los escombros se formaron dos brigadas de rescate de 12 especialistas, quienes utilizaron equipo de corte de losas y grúas.

Los trabajadores fallecidos fueron:

  • Luis Ángel Mejía Correa, originario de Veracruz

  • Iván Raúl Montiel Vega, de Nezahualcóyotl, Estado de México

  • Marcelino Moreno, originario de Michoacán

El fideicomiso y la empresa encargada de la demolición

El inmueble pertenecía al Fideicomiso 777 San Antonio Abad, integrado por diversas personas físicas.

En noviembre de 2020, los propietarios crearon este fideicomiso para gestionar la demolición del edificio.

Los trabajos comenzaron formalmente el 11 de noviembre de 2025, cuando la Dirección General de Obras y Desarrollo Urbano de la alcaldía Cuauhtémoc fue notificada.

La demolición estaba a cargo de la empresa Desarrolladora Metropolitana (DeMet), que ha participado en intervenciones similares en la capital.

Al tratarse de una obra privada, las autoridades señalaron que la responsabilidad de la ejecución y de la seguridad estructural recae en la empresa y los directores responsables de obra.

Fiscalía abre investigación

Tras el derrumbe, la Fiscalía General de Justicia de la CDMX inició una investigación para determinar responsabilidades.

La jefa de Gobierno aseguró que el proceso se llevará “hasta las últimas consecuencias”.

El gobierno capitalino también estableció contacto con las familias de las víctimas para brindar apoyo legal y acompañamiento.

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Alcaldía revisará permisos

La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, confirmó que el inmueble contaba con facilidades administrativas para su demolición desde noviembre de 2025 debido a su condición de alto riesgo.

Tras la tragedia, anunció la instalación de una mesa de trabajo con la Secretaría de Vivienda para revisar los permisos y las condiciones bajo las cuales se autorizó la obra.

El debate sobre la supervisión de edificios

Especialistas consideran que el caso evidencia la necesidad de fortalecer la supervisión de inmuebles dañados por sismos.

Entre las propuestas planteadas están:

  • Incluir edificios dañados en el Atlas de Riesgos

  • Reforzar la vigilancia de demoliciones y obras

  • Mejorar la coordinación entre Protección Civil y las direcciones de Obras

Mientras continúan las labores en el lugar, autoridades pidieron a la población evitar circular por Calzada San Antonio Abad.

Damnificados y reconstrucción inconclusa

El derrumbe también revive la historia de miles de familias que aún viven las consecuencias de los terremotos.

En el Multifamiliar Tlalpan, damnificados denunciaron amenazas de muerte contra una integrante de la Asamblea Vecinal y su hijo, en medio de un conflicto por la vivienda.

Los vecinos señalaron que los agresores presuntamente afirman tener vínculos con funcionarios de la Fiscalía capitalina y abogados corruptos, por lo que exigieron a la fiscal Bertha Alcalde Luján medidas urgentes de protección.

Tras el sismo de 2017, miles de familias iniciaron un movimiento para defender su derecho a regresar a sus viviendas. Sin embargo, denuncian que enfrentan presión inmobiliaria, gentrificación y encarecimiento del suelo.

“Este fenómeno de desplazamiento no es casualidad; es consecuencia de políticas urbanas que benefician a la especulación inmobiliaria”, señalaron en un comunicado.

La larga espera desde 1985

La reconstrucción en la CDMX también arrastra historias aún más antiguas.

En el campamento de damnificados Colector 13, creado tras el terremoto del 19 de septiembre de 1985, familias siguen esperando una vivienda digna 40 años después.

El asentamiento se ubica en un predio de 7 mil metros cuadrados, en la esquina de Colector 13 y Avenida Instituto Politécnico Nacional.

Aunque en 2009 270 familias recibieron vivienda en una unidad habitacional cercana a Insurgentes Norte, otras permanecieron en el lugar y con el tiempo el campamento creció hasta superar 200 viviendas precarias.

El sitio también ha sufrido tragedias, como incendios que han destruido decenas de casas, el más reciente el 2 de mayo pasado, cuando 33 viviendas fueron consumidas por el fuego.

Una ciudad marcada por los sismos

El derrumbe en San Antonio Abad reabrió un debate que la CDMX arrastra desde hace décadas: qué hacer con los edificios dañados que permanecen años sin intervención y cómo garantizar la seguridad en las demoliciones privadas.

En una metrópoli levantada sobre antiguos lagos y con una larga historia sísmica, especialistas advierten que la prevención estructural y la supervisión urbana ya no pueden seguir esperando.

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