Esta sería la presunta relación de Rubén Rocha Moya con el Cártel de Sinaloa: Un pacto de protección
El caso Rocha Moya: las claves de la investigación de EE.UU. por presunta alianza con el Cártel de Sinaloa
En un movimiento que sacudió los cimientos políticos de México y encendió alertas a nivel internacional, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer una acusación que coloca al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en el centro de una presunta red de colaboración con el Cártel de Sinaloa.
Un señalamiento que cruza fronteras
La acusación, presentada en el Distrito Sur de Nueva York, no solo involucra al mandatario estatal, sino también a una red de altos funcionarios y mandos de seguridad en Sinaloa. Según las autoridades estadounidenses, todos ellos habrían participado en una “conspiración corrupta y violenta” para facilitar el tráfico masivo de drogas, fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina, hacia Estados Unidos.
De acuerdo con el fiscal federal Jay Clayton, el cártel “ha inundado de drogas peligrosas a comunidades durante décadas”, y esta nueva acción busca desmantelar las estructuras que lo sostienen desde el poder.
Las acusaciones son contundentes: conspiración para importar narcóticos, posesión de armas de alto poder y vínculos con organizaciones criminales. De ser hallados culpables, los implicados podrían enfrentar penas de hasta cadena perpetua.
La red de funcionarios señalados
Junto a Rocha Moya, el expediente incluye a figuras clave del aparato político y de seguridad en Sinaloa:
Enrique Inzunza Cázarez
Enrique Díaz Vega
Dámaso Castro Zaavedra
Marco Antonio Almanza Avilés
Alberto Jorge Contreras Núñez
Gerardo Mérida Sánchez
José Dionisio Hipólito
Juan de Dios Gámez Mendívil
Juan Valenzuela Millán
Este último enfrenta cargos adicionales por secuestro con resultado de muerte, en un caso vinculado a una fuente confidencial de la Administración para el Control de Drogas.
El presunto pacto: protección a cambio de poder
Según el documento judicial, los acusados habrían desempeñado funciones clave para el cártel: proteger a sus líderes, filtrar información confidencial y garantizar el libre tránsito de cargamentos de droga. A cambio, habrían recibido millones de dólares en sobornos.
La investigación apunta directamente a la facción conocida como “Los Chapitos”, hijos de Joaquín 'El Chapo' Guzmán. De acuerdo con las autoridades, este grupo no solo habría influido en la operación criminal, sino también en la política.
Uno de los señalamientos más delicados sugiere que Rocha Moya habría llegado al poder en 2021 con apoyo de esta facción, mediante presuntos actos de intimidación contra rivales políticos. Ya en funciones, habría sostenido reuniones con integrantes del cártel para ofrecer protección a sus operaciones.
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🔴Cuántos años de cárcel son por los delitos que se le imputan a Rocha Moya https://t.co/FlQF3oPizJ
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) April 29, 2026
Seguridad, violencia y complicidad institucional
El expediente también describe un esquema en el que corporaciones estatales, como la policía estatal, la policía de investigación y fuerzas municipales, habrían sido utilizadas para resguardar cargamentos de droga y permitir actos de violencia sin consecuencias.
En uno de los casos más graves, se acusa a autoridades de ordenar acciones contra personas sospechosas de colaborar con agencias estadounidenses, lo que derivó en secuestros y asesinatos.
Un caso que escala en la relación México–EE.UU.
La acusación, asignada a la jueza Katherine Polk Failla, forma parte de una ofensiva más amplia iniciada desde 2023 contra el Cártel de Sinaloa, que ya suma más de 30 imputados.
Además, ocurre en un contexto de creciente presión bilateral en materia de seguridad y narcotráfico, donde Washington ha endurecido su postura frente a organizaciones criminales mexicanas.
El embajador estadounidense Ron Johnson advirtió que este tipo de casos buscan garantizar la rendición de cuentas sin importar el nivel político de los implicados.
Antecedentes y polémicas previas
No es la primera vez que el nombre de Rocha Moya aparece vinculado a controversias. En 2024, durante la detención de Ismael "El Mayo" Zambada, surgieron versiones que lo relacionaban con reuniones previas.
Incluso, una carta atribuida al propio Zambada señalaba un supuesto encuentro con el gobernador. En su momento, estas acusaciones fueron rechazadas y el mandatario recibió respaldo político.
Hoy, el escenario es distinto. Las acusaciones provienen directamente de autoridades judiciales estadounidenses.
La respuesta del gobernador
Ante los señalamientos, Rocha Moya negó “categóricamente” cualquier vínculo con el narcotráfico, calificando las acusaciones como falsas y como un ataque político.
Sin embargo, el impacto del caso ya es profundo. Más allá de su desenlace judicial, la investigación pone bajo la lupa la posible infiltración del crimen organizado en las estructuras del poder estatal.
Un golpe que redefine el tablero
El mensaje del Departamento de Justicia es claro: ningún cargo público garantiza inmunidad frente a acusaciones de colaboración con el crimen organizado.
En un país donde la lucha contra el narcotráfico ha marcado décadas de violencia, este caso abre una nueva etapa: la de investigar no solo a los cárteles, sino a quienes, desde el poder, podrían haberlos protegido.
Y en ese escenario, cada revelación podría cambiar el equilibrio entre política, justicia y seguridad en México.
En la opinión de Guillermo Ortega:
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