¿Por qué estaba libre “El Trompas”? Era buscado por el caso Claudia Tacoronte, pero habría salido por cervezas en Cuautla
¿Cómo seguía libre “El Trompas”? Tenía cinco detenciones previas y habría salido por cervezas mientras lo buscaban por el feminicidio de la española Claudia Tacoronte
Mientras corporaciones estatales y federales buscaban a Francisco Javier “N”, alias “El Trompas”, por su probable responsabilidad en el feminicidio de Claudia Tacoronte, un ciudadano aseguró haberlo reconocido caminando por el centro de Cuautla. Se había rapado, pero no había desaparecido de la ciudad. Una versión difundida en redes sostiene incluso que había salido a comprar cervezas cuando fue localizado.
La escena adquiere otra dimensión al revisar su pasado: no era la primera vez que Francisco Javier “N” estaba frente a las autoridades. Había sido detenido en cinco ocasiones, había ingresado el mismo número de veces a la cárcel distrital de Cuautla y tenía antecedentes relacionados con robo calificado, robo con violencia, allanamiento de morada, lesiones y amenazas.
Después de pasar cinco veces por el sistema de justicia, estaba nuevamente en libertad.
Y tras convertirse en uno de los hombres más buscados por las autoridades de Morelos por el crimen de una estudiante española de 21 años, seguía en Cuautla.
Lo buscaban distintas corporaciones, pero un ciudadano lo vio caminando por Cuautla
La Fiscalía de Morelos había difundido apenas un día antes la ficha de búsqueda de Francisco Javier “N” y solicitado ayuda a la población para localizarlo.
Su rostro circulaba públicamente. Las autoridades desarrollaban labores de inteligencia y en su búsqueda participaban instituciones estatales y federales.
Pero una de las alertas que terminaron por conducir hasta él no surgió de un operativo secreto. Llegó de un ciudadano.
Alrededor de las 17:24 horas, un usuario publicó en el grupo de Facebook “Super tianguis cocodrilo” que acababa de verlo en la zona de La Alameda, en Cuautla. El mensaje reflejaba una escena difícil de conciliar con la dimensión de la búsqueda:
“Banda el que mató a la chava española lo acabo de ver está por la Alameda pero se rapó, anda rapado (...) Ya avisé a la policía ojalá llegue (...) Yo vivo cerca de su casa y sé que era él”.
El hombre no solo aseguró reconocerlo: afirmó que vivía cerca de su casa. Cerca de las 18:00 horas comenzaron a circular los primeros reportes de la captura.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) September 18, 2026
“Iba por las chelas”: la versión que rodea la captura de “El Trompas”
Una publicación posterior del usuario de X identificado como Halcón añadió un elemento que hizo todavía más llamativa la escena: sostuvo que Francisco Javier “N” iba a comprar cervezas cuando fue detenido.
De acuerdo con esa publicación, el sospechoso caminaba por calle No Reelección, frente a la paletería La Milagrosa, cuando fue localizado.
La versión de que iba específicamente a comprar cerveza no ha sido confirmada por las autoridades y, por ello, no puede presentarse como un hecho establecido.
Pero el resto de la escena sí deja una pregunta inevitable: ¿cómo podía un hombre buscado por un caso que ya había alcanzado repercusión nacional e internacional seguir desplazándose por la misma ciudad donde ocurrió el crimen?
No estaba a cientos de kilómetros. No había abandonado Morelos. Un habitante aseguró reconocerlo en pleno centro de Cuautla pese a que había intentado modificar su apariencia.
Se rapó, pero siguió en la ciudad donde lo buscaban
Francisco Javier “N” había hecho al menos un cambio evidente. Se rapó la cabeza.
Las imágenes de su captura muestran una apariencia diferente a la fotografía que circulaba en la ficha de búsqueda: ahí aparecía con cabello abundante y barba de candado; cuando fue detenido estaba rapado y sin vello facial.
El fiscal general de Morelos, Fernando Blumenkron Escobar, sostuvo que el cambio habría sido una maniobra para intentar evadir a las autoridades.
Sin embargo, el sospechoso permanecía en Cuautla.
Un análisis de imágenes ubicó el punto de la captura en una frutería de la zona del Mercado Nuevo de Cuautla, oficialmente Mercado Hermenegildo Galeana, cerca de avenida Insurgentes.
La fotografía difundida por Omar García Harfuch muestra al detenido debajo de una lona naranja. Otro registro difundido por OMG Noticias Morelos lo muestra ya con las manos sujetas en la batea de una unidad policiaca.
Las versiones sobre el punto preciso de su localización presentan diferencias, pero coinciden en algo fundamental: “El Trompas” seguía en Cuautla.
Antes de Claudia, “El Trompas” ya había sido detenido cinco veces
La historia resulta todavía más significativa al mirar hacia atrás. Francisco Javier “N”, de 37 años, ya había pasado repetidamente por las autoridades.
De acuerdo con el historial presentado después de su captura, había sido detenido cinco veces y había ingresado en igual número de ocasiones a la cárcel distrital de Cuautla.
En 2007 fue detenido dos veces por robo calificado.
En 2010 volvió a ser arrestado por robo a transeúnte con violencia y robo calificado.
En 2023 enfrentó otra detención por allanamiento de morada, lesiones y amenazas.
El fiscal Fernando Blumenkron también confirmó antecedentes relacionados con robo y robo a casa habitación, además de al menos cinco carpetas previas.
Incluso había cumplido una sentencia aproximadamente entre 2010 y 2012, cuando permaneció recluido en el penal de Cuautla.
Es decir, cuando Claudia Tacoronte fue atacada, Francisco Javier “N” no era una persona que nunca hubiera tenido contacto con el sistema de justicia. Había entrado y salido de él varias veces.
Cinco detenciones y otra vez en libertad: la pregunta que deja su historial
El número por sí solo resulta contundente: cinco detenciones antes del caso Claudia Tacoronte.
Sin embargo, una detención anterior no significa jurídicamente que una persona deba permanecer indefinidamente encarcelada. Para determinar por qué recuperó la libertad en cada ocasión sería necesario conocer las sentencias, medidas cautelares y resoluciones de cada expediente.
La información disponible señala que enfrentó principalmente procesos por robos y otros delitos del fuero común y que llegó a cumplir penas cortas o acceder a mecanismos que le permitieron recuperar la libertad.
Por eso, el cuestionamiento no puede reducirse a decir que “nadie quiso dejarlo en la cárcel”.
La pregunta de fondo es otra: ¿qué ocurrió en cada uno de esos cinco procesos para que un hombre con antecedentes reiterados volviera una y otra vez a las calles?
Y, sobre todo, qué revela esa trayectoria sobre la capacidad del sistema para atender la reincidencia antes de que una persona vuelva a ser señalada por un delito, esta vez de una gravedad completamente distinta.
De cinco detenciones al caso Claudia Tacoronte
Claudia Tacoronte tenía 21 años, era originaria de Santa Brígida, Gran Canaria, y se encontraba en Morelos como estudiante de intercambio de la Universidad de Granada en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
La joven participaba en la XLII Fiesta Nacional de la Planta Medicinal, realizada en la Casa de la Cultura de Cuautla, cuando fue atacada la noche del 12 de septiembre.
Según la reconstrucción de la Fiscalía, Claudia había cenado y alrededor de las 20:00 horas permaneció cerca del estacionamiento para fumar un cigarro mientras hablaba por teléfono. Fue entonces cuando habría ocurrido la agresión con un arma blanca.
Las investigaciones apuntan preliminarmente al robo de su teléfono celular como móvil. La Fiscalía señaló además que una motivación sexual no se mantiene como línea principal.
Francisco Javier “N” es señalado como presunto responsable. La Fiscalía adelantó que buscará una pena máxima de hasta 70 años de prisión, aunque será un juez quien determine su responsabilidad penal y, en su caso, la sanción.
De una ficha de búsqueda a caminar por el centro de Cuautla
La captura fue confirmada por Omar García Harfuch, quien informó que en las labores participaron autoridades federales y estatales.
La SSPC señaló que Francisco Javier “N” ya tenía una orden de aprehensión y que su ubicación derivó de trabajos de investigación e inteligencia, así como de la información proporcionada por habitantes de Cuautla.
Pero es precisamente la participación ciudadana la que deja una de las imágenes más inquietantes del caso.
Mientras distintas instituciones lo buscaban, un vecino aseguró verlo caminando por una zona que conocía perfectamente.
Se había rapado.
Seguía cerca. Y, según una versión todavía no confirmada oficialmente, había salido por cervezas.
La escena no demuestra por sí misma indiferencia ni permite saber qué pensaba Francisco Javier “N” mientras era buscado. Pero sí expone una paradoja difícil de ignorar: después de cinco detenciones previas y mientras enfrentaba una búsqueda por el feminicidio de Claudia Tacoronte, fue localizado nuevamente en las calles de la misma ciudad donde ya había entrado y salido varias veces del sistema de justicia.
La detención responde dónde estaba “El Trompas”. Su historial deja abierta una pregunta más incómoda: ¿qué pasó durante las cinco ocasiones anteriores?
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