Angélica Hernández: Lo que hay detrás de la muerte de la mujer embarazada durante el operativo contra “El Mencho”

Metzli Escalante 25 febrero, 2026

El verdadero costo de la violencia en México: Lo que no se ha dicho de la muerte de Angélica María Hernández Ramírez en el operativo contra el CJNG

 ©Especial. - Angélica María Hernández Ramírez.

La mañana del domingo 22 de febrero de 2026 quedó marcada por la violencia en la colonia Altagracia, en el municipio de Zapopan. Lo que comenzó como una rutina familiar terminó en tragedia cuando una mujer embarazada, madre de dos hijos, murió atrapada en un fuego cruzado durante los hechos violentos que siguieron al operativo federal contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su nombre era Angélica María Hernández Ramírez. Tenía 45 años y cuatro meses de embarazo.

Una mañana de misa que terminó en tragedia

Como cada domingo, Angélica acudió a la misa de las 09:00 horas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Altagracia, acompañada de sus dos hijos, un niño y una niña. Al terminar la ceremonia, decidieron quedarse en el parque ubicado frente al templo, un espacio habitual para la convivencia familiar.

Angélica se sentó en una banca mientras observaba jugar a sus hijos bajo el sol de la mañana. Era una escena cotidiana. Nadie imaginaba que, minutos después, el sonido de las risas sería reemplazado por ráfagas de arma larga.

Cerca de las 10:00 horas, un convoy de civiles armados llegó a la zona y abrió fuego contra elementos de la Policía Municipal de Zapopan, cuya base se encuentra a unos metros del parque, entre las avenidas La Mancha y Covadonga.

El ataque desató el pánico.

Angélica quedó atrapada en medio del fuego cruzado. Una bala la alcanzó.

Paramédicos acudieron al lugar, pero ya no pudieron salvarle la vida ni la del bebé que llevaba en el vientre, a quien llamarían Axel Oziel Heie Hernández. Murió frente a sus hijos.

 ©Especial. - Angélica María Hernández Ramírez.

“No estaba haciendo ejercicio, estaba viendo a sus niños”

En las horas posteriores al ataque, circularon versiones imprecisas sobre lo ocurrido. Algunas señalaban que la mujer realizaba ejercicio cuando fue alcanzada por los disparos.

Sin embargo, vecinos desmintieron esa información.

“Dicen que estaba haciendo ejercicio, pero no; estaba ahí sentada, ahí donde está el poste blanco y su veladora. Salió de misa, se sentó mientras sus niños estaban jugando, relató una vecina.

Otra habitante confirmó:

“Corrigieron y dijeron que no era cierto. Venía saliendo de misa de nueve y fue a las 10 cuando pasó esto”.

En el concreto, las manchas de sangre permanecieron durante días. En el sitio, familiares colocaron una veladora. Las patrullas de la Policía de Zapopan, con impactos de bala en los cristales, siguen como testigos silenciosos de la violencia.

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El contexto: la violencia tras la muerte de “El Mencho”

La muerte de Angélica ocurrió el mismo día del operativo militar en Tapalpa, Jalisco, donde fue abatido “El Mencho”, uno de los criminales más buscados por México y Estados Unidos, con una recompensa de hasta 15 millones de dólares.

Su caída desató una ola de violencia en el estado. Bloqueos, enfrentamientos armados y ataques contra autoridades se registraron en distintos municipios, incluido Zapopan.

Angélica fue una víctima civil directa de ese contexto.

No portaba armas.

No participaba en enfrentamientos.

Estaba sentada en una banca, mirando a sus hijos jugar.

El último adiós: un velorio en silencio

Los restos de Angélica fueron velados en un recinto funerario de la colonia Americana, en Guadalajara. Su familia pidió privacidad para despedirse lejos de cámaras y reflectores.

  • El dolor fue doble.

  • Murió una madre.

  • Murió un bebé que estaba por nacer.

  • Sus hijos quedaron en la orfandad.

Para los vecinos, su historia no debe convertirse en una estadística más.

Hoy, la banca donde cayó se ha convertido en un pequeño altar improvisado con veladoras y flores.

El costo humano de los operativos contra el crimen

La muerte de civiles durante operativos de seguridad activa protocolos legales en México.

La investigación debe ser realizada por fiscalías civiles, que determinan si hubo responsabilidades o uso indebido de la fuerza, conforme a la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza.

Los familiares, bajo la Ley General de Víctimas, tienen derecho a:

  • Reparación integral del daño

  • Apoyo psicológico y económico

  • Pago de gastos funerarios

  • Acceso a la verdad y la justicia

También pueden iniciarse procedimientos penales o administrativos contra los elementos involucrados si se detectan irregularidades.

 ©Especial. - Así quedó el lugar donde murió Angélica.

Las cifras detrás de la violencia

El caso de Angélica ocurre en un país marcado por casi dos décadas de violencia vinculada al crimen organizado.

Desde 2006, más de 350 mil personas han muerto en México. Solo en 2025, se registraron 23,246 homicidios.

En enero de 2026, el promedio fue de 47 asesinatos diarios.

Sin embargo, no existe una cifra oficial precisa sobre cuántos civiles han muerto como víctimas colaterales, ya que las estadísticas clasifican los homicidios por método, no por condición de la víctima.

Organismos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han advertido que el término “daño colateral” puede invisibilizar a víctimas inocentes.

Una vida que no debe convertirse en cifra

La historia de Angélica María Hernández Ramírez es la de una mujer que salió de misa y no volvió a casa. Era madre, vecina, feligresa. No era parte de un grupo criminal.

Su muerte refleja el impacto humano de la violencia y los operativos contra el crimen organizado. Hoy, una veladora encendida en una banca del parque de Altagracia recuerda el lugar donde cayó.

Y su nombre permanece en la memoria de una comunidad que exige justicia.

Porque Angélica no fue una estadística. Fue una vida.

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