¿Qué hay detrás del Plan B electoral de Sheinbaum? Revocación de mandato, recortes y control del gasto

Metzli Escalante 18 marzo, 2026

De tope a salarios a revocación: el Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum que redefine el juego político en México

 ©Especial. - Claudia Sheinbaum, presidenta de México.

El llamado Plan B de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum llegó al Senado de la República este martes 17 de marzo con cambios de fondo que reconfiguran el sistema político-electoral en México. La iniciativa no solo busca reducir el gasto público, también redefine las reglas de la revocación de mandato y abre la puerta a que el propio Ejecutivo federal pueda promover su permanencia en el cargo.

El paquete, enviado a través de la Secretaría de Gobernación, propone modificar diversos artículos de la Constitución con dos objetivos centrales: disminuir privilegios en la política y fortalecer mecanismos de participación ciudadana. Su presentación ocurre apenas una semana después de que la primera reforma electoral del gobierno fuera rechazada en la Cámara de Diputados por falta de mayoría calificada.

Revocación de mandato: el cambio que lo transforma todo

Uno de los puntos más polémicos es la modificación al Artículo 35 constitucional. La propuesta establece que la revocación de mandato podrá solicitarse no solo al término del tercer año de gobierno, sino también desde el segundo, ampliando la posibilidad de activarla.

Además, fija una fecha concreta para su realización: el primer domingo de junio del tercer o cuarto año de gobierno, alineándola con el calendario electoral.

Pero el cambio más significativo es otro:
la persona titular del Ejecutivo, en este caso Claudia Sheinbaum, podrá difundir el proceso y promover el voto a su favor, algo que anteriormente estaba prohibido.

Este ajuste contrasta con lo ocurrido durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien no podía intervenir en el proceso y fue sancionado por autoridades electorales al pronunciarse públicamente sobre la consulta.

Aun con esta apertura, la iniciativa mantiene restricciones clave:
queda prohibido el uso de recursos públicos para recolectar firmas, contratar propaganda o utilizar tiempos oficiales. También se establece la suspensión de propaganda gubernamental en medios durante los días previos a la votación.

Recortes al poder político: Senado, estados y municipios

El Plan B también plantea una reducción progresiva del gasto en órganos legislativos. En el caso del Senado, se propone un recorte acumulado del 15% en términos reales hacia 2030, sin afectar derechos laborales.

A nivel estatal, los congresos locales tendrán un límite:
sus presupuestos no podrán superar el 0.70% del gasto total de cada entidad. Los recursos ahorrados deberán destinarse a infraestructura pública.

En los municipios, la reforma fija un tope a los ayuntamientos:
una sindicatura y máximo 15 regidurías. Los ahorros deberán invertirse en servicios públicos y obra local, sin posibilidad de transferirse a otros niveles de gobierno.

Tope salarial y fin a privilegios en organismos electorales

Otro eje clave es la austeridad en el aparato electoral. La iniciativa establece que funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), tribunales electorales y organismos locales no podrán ganar más que la presidenta.

También elimina prestaciones consideradas excesivas, como seguros privados de gastos médicos, de vida o esquemas de ahorro financiados con recursos públicos, salvo que estén contemplados en la ley.

Omisión en paridad de género y corrección de última hora

El proyecto generó críticas tras detectarse que omitía el principio de paridad de género en la integración de ayuntamientos. La propia Consejería Jurídica reconoció el error y envió un oficio al Senado para corregirlo.

La presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, confirmó que la iniciativa fue turnada a comisiones para su análisis junto con esta modificación.

Tensiones políticas: negociación más que consenso

El Plan B no estuvo exento de tensiones dentro del bloque oficialista. De acuerdo con versiones periodísticas, partidos como el PT y el PVEM mostraron diferencias, especialmente sobre permitir que la presidenta promueva su permanencia en la revocación de mandato.

Analistas señalan que más que un acuerdo ideológico, lo que prevaleció fue una negociación política basada en intereses, cargos y presupuesto para asegurar los votos necesarios.

El antecedente: cuando el presidente no podía intervenir

Durante el proceso de revocación de 2022, el INE y el Tribunal Electoral sancionaron a AMLO por emitir opiniones sobre el ejercicio.

Incluso eventos como la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) fueron considerados propaganda gubernamental indebida.

Intentos posteriores del Congreso por flexibilizar estas reglas, como el llamado “decretazo”, fueron invalidados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

¿Cuándo se aplicaría la revocación?

De aprobarse la reforma, la revocación de mandato podría realizarse en junio de 2027 o 2028, dependiendo del momento en que sea solicitada.

El Congreso y los estados tendrían como fecha límite el 30 de mayo de 2026 para armonizar sus leyes con el nuevo marco constitucional.

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Más allá de la austeridad: el debate de fondo

Aunque el discurso oficial presenta la reforma como un esfuerzo por reducir costos y fortalecer la democracia, críticos advierten que el verdadero alcance va más allá.

El Plan B no solo recorta estructuras:
redefine reglas, redistribuye poder y modifica el equilibrio entre gobierno, elecciones y justicia electoral.

En ese contexto, la discusión apenas comienza en el Senado, donde se definirá si esta reforma se convierte en uno de los cambios más profundos del sistema político en los últimos años.

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