Rodrigo “Miclo”: Como capo, así se presumía en redes el joven asesinado en ataque de Bar Makali, Tlalpan

Metzli Escalante 25 marzo, 2026

El ataque en Bar Makali, Tlalpan, y la historia detrás de Rodrigo Solano Flores, el joven que aspiraba a convertirse en un líder del crimen organizado

 ©Especial. - Rodrigo Solano Flores.

A las 5:15 horas del 23 de marzo, un Volkswagen Beetle rojo y una motocicleta llegaron a una plaza comercial ubicada en la intersección de Calzada de Acoxpa y División del Norte. No era una visita casual: el objetivo estaba dentro sin saber del futuro ataque. En el bar Makali de Tlalpan, entre música, bebidas y al menos ocho personas en una mesa, se encontraba Rodrigo Solano Flores, (también reportado en medios como Solórzano) conocido como “Miclo” o "Miklo", un joven de aproximadamente 22 años que, según las investigaciones, ya estaba en la mira.

El ataque: directo y en minutos

Cámaras de videovigilancia captaron el momento en que dos sujetos encapuchados descendieron de la motocicleta. Un tercer hombre bajó del Beetle y entró al estacionamiento. Después, los agresores ingresaron al establecimiento y dispararon directamente contra su objetivo.

Las detonaciones dejaron a Rodrigo sin vida dentro del bar y a otras cuatro personas lesionadas: Jorge Leonardo, de 36 años; Enrique, de 24; César Eduardo, de 26; y Mauricio Yael, de 21, quienes fueron trasladados a hospitales.

Tras el ataque, los responsables lograron escapar, lo que activó un operativo de búsqueda mientras las autoridades revisan cámaras para identificarlos.

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Del crimen al encubrimiento

Lo que siguió al ataque agravó aún más el caso. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, empleados del bar habrían intentado borrar evidencias.

Tres personas fueron detenidas en el lugar: el gerente Víctor Nieves, el trabajador Miguel Uribe y Fernanda Soto, presuntamente pareja del dueño del establecimiento, conocido como “El Justin”.

Según las investigaciones, los empleados limpiaban rastros de sangre y habrían arrastrado el cuerpo de la víctima hasta el estacionamiento, donde fue abandonado cerca de otro negocio. Por estos hechos, enfrentan cargos por alteración de la escena del crimen.

 ©Especial. - Detenidos.

Un bar bajo la lupa

El bar Makali no era ajeno a la violencia. En junio de 2024, el mismo lugar fue escenario de otro ataque armado que dejó dos personas muertas, antecedente que ahora forma parte de las líneas de investigación.

Además, el negocio ha sido vinculado con estructuras criminales. De acuerdo con pesquisas, su propietario tendría relación con un individuo apodado “El Justin”, sobrino de Agustín López Robles, alias “El Agus”, un líder del narcotráfico detenido en 2021, cuya captura provocó reacomodos en la zona sur de la capital.

 ©Especial. - Justin y Fernanda Soto.

Así se presumía en redes sociales Rodrigo, "Miclo”

En redes sociales, Rodrigo proyectaba una imagen muy distinta. Se hacía llamar “Miclo” y, según versiones periodísticas, aspiraba a convertirse en un capo del crimen organizado.

De acuerdo con el periodista Carlos Jiménez, presuntamente se dedicaba a la venta de drogas, cocaína y marihuana, en bares cercanos a Ciudad Universitaria (CU) como La Cueva, incluso con entregas a domicilio.

Algunas versiones señalan que se inspiraba en figuras del crimen como Billy Batts, un mafioso estadounidense conocido en la cultura popular, lo que reforzaba la identidad que buscaba construir.

Sin embargo, esa imagen contrastaba con su realidad: un joven que según la opinión de los internautas, no dimensionaba el riesgo del entorno en el que se movía.

 ©Especial. - Rodrigo Solano Flores.

El final: violencia y exposición

Tras el ataque, el cuerpo de Rodrigo fue sacado del establecimiento. Las autoridades detectaron lesiones por arrastre, lo que confirma que fue movido después de recibir los disparos.

Reportes indican que posteriormente fue despojado de sus pertenencias y dejado en el exterior semidesnudo, lo que añadió un elemento de exposición al crimen.

Un caso que apunta a disputa criminal

Las autoridades capitalinas mantienen abiertas varias líneas de investigación, entre ellas una posible disputa entre grupos dedicados al narcomenudeo en la zona sur de la CDMX.

El caso de “Miclo” no solo refleja la violencia en centros nocturnos, sino también el entorno criminal que rodea a algunos de estos espacios y a quienes los frecuentan.

Lo que comenzó como una noche de fiesta terminó en una ejecución directa, un intento de encubrimiento y una investigación que apenas comienza a revelar el trasfondo.

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