Secuestros y reclutamiento: el trasfondo de las desapariciones en Sinaloa, de los mineros a los 4 turistas
La violencia reciente en Sinaloa ha sido atribuida a enfrentamientos entre grupos rivales que disputan territorios
La reciente desaparición de turistas originarios de la Ciudad de México en Mazatlán, sumada al caso de los mineros secuestrados en Concordia, volvió a colocar a Sinaloa en el centro de la discusión sobre seguridad. Más allá de los hechos aislados, especialistas y autoridades coinciden en que estos episodios forman parte de un contexto más amplio marcado por disputas criminales, control territorial y nuevas formas de violencia que incluyen secuestros, extorsiones y reclutamiento forzado.
El caso más reciente ocurrió en la zona turística de Cerritos, en Mazatlán, donde seis visitantes fueron privados de la libertad tras salir a pasear en vehículos todoterreno.
Días después, una mujer y una menor fueron localizadas con vida, mientras continúa la búsqueda de cuatro hombres desaparecidos. El hecho generó preocupación adicional debido a su cercanía con el Carnaval del puerto y al impacto que tiene en la percepción de seguridad en uno de los destinos turísticos más importantes del país.
🚨 Detienen a dos sujetos armados, presuntamente vinculados con la desaparición de mineros en Concordia, Sinaloa, durante operativo de búsqueda. pic.twitter.com/HUDA4ZSnvk
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 4, 2026
Desapariciones en medio de la disputa criminal
El contexto de violencia en el estado no es reciente. En las últimas semanas, la desaparición de al menos 14 trabajadores mineros en el municipio de Concordia evidenció el alcance de la crisis en regiones alejadas de los centros urbanos. Los trabajadores fueron privados de la libertad por un grupo armado que irrumpió en un campamento minero, lo que detonó un amplio despliegue de fuerzas federales en la zona serrana.
Investigaciones y reportes periodísticos señalan que estos hechos ocurren en un escenario de confrontación entre facciones del crimen organizado que buscan mantener o ampliar su control territorial. La disputa interna entre grupos criminales ha provocado que actividades económicas legales, como la minería, también se conviertan en espacios de presión o disputa.
Especialistas en seguridad han advertido que el secuestro colectivo de trabajadores refleja una tendencia en la que las organizaciones criminales diversifican sus actividades ilícitas más allá del tráfico de drogas, recurriendo a prácticas como la extorsión o el control de actividades productivas para financiar sus operaciones.
📍Zona en disputa y control de “Los Chapitos”: Así es Concordia, donde desaparecieron los mineros de Vizsla Silver https://t.co/ZtNT7ByiDm
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) February 3, 2026
Reclutamiento y control territorial
En paralelo, analistas señalan que el aumento de desapariciones está ligado a estrategias de reclutamiento forzado y control social en zonas donde los grupos criminales buscan fortalecer su presencia. El fenómeno se ha intensificado en regiones rurales y serranas, donde la presencia institucional es limitada y la población enfrenta mayores condiciones de vulnerabilidad.
La violencia reciente en Sinaloa ha sido atribuida, en parte, a enfrentamientos entre grupos rivales que disputan rutas, territorios y actividades económicas, lo que ha derivado en desplazamientos internos y un incremento en la percepción de inseguridad.
El caso de los turistas desaparecidos en Mazatlán y el secuestro de los mineros en Concordia muestran dos caras de un mismo problema: mientras en zonas urbanas y turísticas los hechos generan alarma por su impacto mediático, en comunidades rurales las desapariciones suelen ocurrir lejos de los reflectores.