“Son bendiciones”: sobreviviente de sueros vitaminados rompe el silencio tras muertes en Sonora
El testimonio de un joven que se aplicó sueros vitaminados en Hermosillo expone advertencias ignoradas, prácticas irregulares y la presión social que lo llevó a someterse a ese tratamiento
Lo que comenzó como una recomendación insistente, envuelta en buenas intenciones, terminó por convertirse en una experiencia que hoy cobra otro significado: el de una advertencia.
“Son bendiciones y no debes rechazarlas”, le dijeron. Y Julio Gaxiola, en medio de un proceso de salud complejo, terminó por aceptar. Se aplicó tres veces los llamados sueros vitaminados que hoy están bajo investigación tras la muerte de al menos seis personas en Hermosillo.
Su historia, contada ahora en primera persona, reconstruye no solo su experiencia, sino una cadena de señales que —vistas en retrospectiva— encendían alertas.
De la duda a la presión
Julio atravesaba un momento delicado, con problemas físicos y emocionales que incluso lo llevaron a recibir atención psiquiátrica. En ese contexto, las recomendaciones no tardaron en llegar.
Familiares y conocidos insistían en una alternativa que prometía recuperar energía, mejorar el ánimo y hasta sustituir tratamientos médicos.
Él se resistía. Pero la presión emocional terminó inclinando la balanza.
“Me organizaron entre varios para pagarme el suero. Yo decía que no, que no gastaran en mí. Pero lo hacían con buena intención”, recuerda.
La frase que terminó por convencerlo quedó marcada: “son bendiciones”.
Lucero Luna Ramírez, de 19 años sería la séptima víctima por sueros vitaminados en Sonorahttps://t.co/W9ivsrDh3x
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) April 7, 2026
Un consultorio que encendió alertas
Desde su llegada al lugar —una clínica de medicina regenerativa—, la percepción no fue la esperada.
Más que un espacio clínico, describe un ambiente tipo spa: plantas, murales, una fuente… y mosquitos.
“Pensé: vengo a mejorar mi salud y puedo salir con otra enfermedad”, relata.
En las paredes, certificados y fotografías, muchos vinculados a cursos de medicina estética. Para él, lejos de generar confianza, despertaron dudas.
Promesas médicas cuestionables
El momento clave llegó cuando fue atendido por el médico responsable, quien —según su testimonio— le aseguró que con los sueros podría dejar medicamentos psiquiátricos.
Esa afirmación encendió una alerta inmediata.
“Hablar de quitarle la medicación a alguien así, tan fácil, no me latió”, explica.
Aun así, continuó con el proceso.
Quién es Jesús Maximiano “N”, médico ligado a muertes por sueros vitaminados en Sonorahttps://t.co/2WCfzpDkO2
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) April 6, 2026
Irregularidades en la aplicación
El procedimiento, asegura, estuvo marcado por prácticas que hoy considera preocupantes.
Desde personal que manipulaba jeringas mientras comía, hasta la preparación de los sueros en condiciones que le parecieron poco profesionales.
A pesar de ello, la primera aplicación no presentó efectos adversos evidentes. Se sintió hidratado, incluso descansó mejor.
Eso reforzó la percepción de seguridad.
Todo cambió en la tercera aplicación.
“Creo que estaba demasiado cargado”, relata. Durante el procedimiento, se quedó profundamente dormido.
Al despertar, detectaron un problema: la sangre regresaba por la vía.
No fue el personal quien reaccionó primero, sino otra paciente.
“Me dijo: ‘despierta, se te está llenando de sangre’”.
Ese episodio marcó un punto de quiebre. No volvió.
Un testimonio en medio de la tragedia
Semanas después, comenzaron a conocerse casos de personas que, tras aplicarse estos sueros, fallecieron.
La coincidencia lo hizo hablar.
“Quería esperar, pero son demasiadas cosas. Si esto le sirve a alguien, vale la pena contarlo”, señala.
De acuerdo con su testimonio, incluso coincidió en fechas con algunas de las víctimas, lo que incrementó su inquietud.
Hasta ahora, asegura no presentar síntomas, pero permanece atento.
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