Tragedia en Tecámac exhibe abandono, riesgos y abusos contra familias que esperan afuera de hospitales

Alejandra Jiménez 11 abril, 2026

La tragedia destapó una realidad ignorada: cientos de familias sobreviven entre abusos, frío e inseguridad afuera de hospitales públicos

 ©Especial - La tragedia en Tecámac dejó más que víctimas mortales: puso en evidencia una deuda estructural en hospitales de México.

La tragedia ocurrida afuera del Hospital General Regional 200 del IMSS en Tecámac no sólo dejó cuatro personas muertas y once lesionadas. También reveló una realidad incómoda, persistente y poco atendida: la de las familias que, obligadas por la enfermedad de un ser querido, convierten las banquetas en refugio y la espera en una forma de supervivencia.

El atropellamiento ocurrió la madrugada del 6 de abril, cuando un vehículo fuera de control irrumpió en el espacio donde decenas de personas aguardaban noticias médicas. No estaban ahí por elección, sino por necesidad.

El accidente que rompió la rutina de la espera

Por estos hechos, Kevin “N”, de 22 años, fue vinculado a proceso por los delitos de homicidio y lesiones, luego de que presuntamente condujera bajo los efectos del alcohol y a exceso de velocidad.

Las investigaciones de la Fiscalía del Estado de México señalan que el joven ignoró un semáforo y un tope antes de perder el control del automóvil, impactar otro vehículo y arrollar a quienes permanecían en la zona.

El saldo fue devastador: cuatro integrantes de una misma familia murieron y al menos 11 personas resultaron heridas.

Pero más allá de las cifras, el hecho dejó al descubierto una vulnerabilidad estructural: quienes esperan afuera de los hospitales lo hacen sin protección, sin infraestructura y, muchas veces, sin alternativas.

La espera que se convierte en sobrevivencia

Afuera de hospitales públicos como el de Tecámac, la espera no es pasiva: es una experiencia marcada por la precariedad.

Familiares de pacientes describen jornadas interminables:

  • Noches enteras sobre cartones o cobijas improvisadas

  • Refugios hechos con plásticos para resistir la lluvia

  • Falta de acceso a baños, agua potable o alimentos

Algunos optan por dormir dentro de sus vehículos; otros no tienen esa posibilidad y permanecen en la vía pública durante días o incluso semanas.

“Aquí nos quedamos como podemos… no hay de otra”, relatan quienes aguardan noticias de sus familiares hospitalizados.

La necesidad que abre la puerta a abusos

En medio de esta vulnerabilidad, surgen prácticas que agravan la situación.

Personas ajenas al hospital lucran con la necesidad:

  • Cobran entre 10 y 15 pesos por el uso de un banco

  • Hasta 50 pesos por una silla de ruedas por hora

  • Incluso por un espacio en la banqueta

Para muchas familias, pagar no es una opción, sino una imposición ante la falta de alternativas.

El entorno se convierte así en un mercado informal donde la desesperación tiene precio.

Inseguridad constante en las inmediaciones

A la precariedad se suma la inseguridad.

En las afueras de hospitales, familiares conviven con personas en situación de calle, consumo de sustancias y episodios de violencia.

Algunos testimonios refieren agresiones verbales o intimidaciones cuando no pueden dar dinero.

La noche agrava el escenario: la falta de iluminación y vigilancia incrementa el riesgo para quienes permanecen en la zona.

Una tragedia que expone fallas estructurales

El atropellamiento en Tecámac no fue un hecho aislado, sino el resultado de múltiples factores: imprudencia al volante, falta de infraestructura segura y abandono institucional.

Especialistas advierten que la ausencia de espacios dignos para familiares de pacientes obliga a miles de personas a ocupar la vía pública, exponiéndose a accidentes, enfermedades y violencia.

La tragedia, en ese sentido, no comenzó con el impacto del vehículo, sino mucho antes.

Proceso judicial en curso

Tras su detención, Kevin “N” fue ingresado al Centro Penitenciario de Ecatepec, donde se le impuso prisión preventiva justificada.

Las autoridades confirmaron que presentaba intoxicación etílica, con niveles superiores a los permitidos, al momento del accidente.

El proceso judicial continuará en los próximos días, cuando se determine su situación jurídica.

Lo ocurrido en Tecámac no es un caso aislado. En distintos hospitales públicos de México, la escena se repite: banquetas saturadas, familias improvisando refugios y largas esperas sin condiciones mínimas.

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