¿Va a temblar en septiembre en México? Esto dicen los sismólogos sobre la posibilidad de otro gran sismo
Venezuela sufrió fuertes sismos en junio y Colombia un terremoto de magnitud 7.4 en agosto, mientras en México se acerca septiembre, un mes marcado por los terremotos de 1985, 2017 y 2022
Después de los fuertes terremotos registrados recientemente en Sudamérica, en México se recuperó una de las preguntas que aparecen cada año conforme se acerca el 19 de septiembre.
¿Puede registrarse un sismo fuerte en México durante septiembre de 2026? Sí puede ocurrir, pero también podría suceder en agosto, octubre, diciembre o cualquier otro mes.
El Servicio Sismológico Nacional mantiene una advertencia directa en su plataforma: los sismos no pueden predecirse. Además, los registros históricos contradicen la percepción de que septiembre sea una temporada especialmente sísmica. Investigadores de la UNAM han explicado que la actividad no aumenta durante ese mes y que, históricamente, incluso diciembre ha concentrado una mayor cantidad de movimientos.
Venezuela y Colombia no significan que México sea el siguiente
La idea adquirió fuerza después de los terremotos que golpearon Venezuela el 24 de junio de 2026, con movimientos de magnitudes 7.2 y 7.5, y el terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia el 10 de agosto.
Sin embargo, esa sucesión no permite construir una ruta Venezuela-Colombia-México ni establecer que nuestro país será el siguiente.
El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que grandes terremotos pueden modificar esfuerzos y detonar actividad en fallas cercanas bajo determinadas condiciones, pero los terremotos separados por miles de kilómetros no transmiten de esa manera una cadena que permita anticipar cuál será el siguiente país en temblar.
En México, la principal fuente de grandes terremotos se encuentra en su propia configuración tectónica. El país se ubica en una región donde interactúan cinco placas tectónicas, entre ellas las placas de Cocos, Rivera y Norteamérica. La subducción de Cocos y Rivera debajo de Norteamérica mantiene una extensa zona sísmica frente a Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Por ello, un futuro terremoto mexicano dependerá de los procesos que ocurren en esas placas y fallas, no de que previamente haya temblado en Venezuela o Colombia.
Por qué parece que en septiembre siempre tiembla en México
La asociación entre septiembre y los terremotos tiene una explicación mucho más poderosa en la memoria histórica que en la estadística.
México ha sufrido tres grandes terremotos el 19 de septiembre. En 1985, un sismo de magnitud 8.1 frente a Michoacán provocó una de las mayores tragedias de la historia reciente del país. En 2017, otro terremoto de magnitud 7.1 afectó principalmente a Puebla, Morelos y Ciudad de México. Cinco años después, en 2022, un movimiento de magnitud 7.7 ocurrió cerca de Coalcomán, Michoacán.
Además, el 7 de septiembre de 2017 ocurrió el terremoto de magnitud 8.2 del Golfo de Tehuantepec, uno de los más poderosos instrumentados en territorio mexicano.
La concentración de acontecimientos memorables explica por qué septiembre se percibe como un mes distinto. Cenapred establece que los sismos no ocurren por temporadas, mientras especialistas de la UNAM consideran azarosa la coincidencia de los grandes terremotos registrados el mismo 19 de septiembre.
Los registros del SSN acumulados durante más de un siglo tampoco muestran que septiembre sea el mes con mayor sismicidad.
Qué probabilidad existe de otro sismo el 19 de septiembre
Los científicos pueden estudiar qué regiones poseen mayor peligro, qué fallas acumulan deformación y qué magnitudes han ocurrido históricamente. Lo que todavía no pueden hacer es decir que el próximo 19 de septiembre de 2026 habrá un sismo de determinada magnitud. Para considerar una verdadera predicción tendrían que conocerse previamente fecha, ubicación y magnitud, algo que la ciencia actual no puede conseguir.
La coincidencia del 19-S sí ha sido analizada matemáticamente. Investigadores de la UNAM han explicado que, al fijar una fecha determinada, la probabilidad de repetir grandes terremotos precisamente ese día resulta extremadamente pequeña, aunque una probabilidad pequeña no equivale a una imposibilidad.
El problema aparece cuando se interpreta ese cálculo al revés. Que haya ocurrido algo muy improbable tres veces no convierte automáticamente el 19 de septiembre en una fecha físicamente peligrosa.
Las placas tectónicas no siguen el calendario. La acumulación y liberación de energía ocurre durante años, décadas o siglos y responde a procesos geológicos.
Cómo sería un gran sismo si ocurriera nuevamente en México
Un sismo fuerte frente a Guerrero, Michoacán, Oaxaca o Chiapas, por ejemplo, podría originarse en la zona donde la placa de Cocos se introduce debajo de Norteamérica. Este mecanismo produjo varios de los terremotos históricos más importantes del país.
La profundidad también modifica sus efectos. Dos terremotos con una magnitud similar pueden sentirse de forma muy distinta si uno ocurre cerca de la superficie y otro a decenas o cientos de kilómetros de profundidad.
Por eso, no existe evidencia para afirmar que México temblará con fuerza en septiembre de 2026, pero tampoco es científicamente posible asegurar que no ocurrirá.
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