Avenida Masaryk y su conexión con Chequia: la historia que pocos conocen detrás de la calle más exclusiva de México
En su glorieta se levanta una estatua que conecta a México con la actual República Checa, próximo rival de la Selección Mexicana en el Mundia
En el corazón de Polanco, la avenida Presidente Masaryk se extiende como uno de los corredores comerciales más exclusivos de América Latina. Sus banquetas amplias, arboladas y cuidadosamente mantenidas conducen a un desfile constante de marcas internacionales, autos de alta gama y restaurantes de autor.
En este entorno dominado por el consumo de alto nivel, el paisaje urbano parece diseñado para reforzar una idea: aquí todo brilla. El llamado “kilómetro dorado” concentra una de las mayores densidades de lujo en la Ciudad de México, donde el espacio público se integra con una experiencia comercial cuidadosamente curada.
Sin embargo, entre vitrinas y fachadas doradas, el punto más silencioso de la avenida no está en sus tiendas, sino en una glorieta discreta que guarda una historia que cruza continentes.
La estatua olvidada en el corazón de Polanco
En la intersección de Arquímedes y Newton se levanta una figura gris oscura de poco más de dos metros. Es el rostro serio de Masaryk, representado con traje, calva y bigote pronunciado, como si estuviera a punto de pronunciar un discurso que nadie escucha.
La escultura, rodeada de vegetación ornamental, pasa casi desapercibida para quienes caminan por la zona. La placa que la acompaña apenas deja ver las iniciales TGM, ocultas entre las plantas.
Este monumento fue colocado como un gesto diplomático que recuerda la relación histórica entre México y la entonces Checoslovaquia, hoy dividida en la actual República Checa y Eslovaquia. Su presencia en una de las zonas más exclusivas de la capital contrasta con la modernidad del entorno que lo rodea.
De Hacienda de los Morales a Presidente Masaryk: un cambio con carga simbólica
Antes de convertirse en sinónimo de lujo, la avenida era conocida como Hacienda de los Morales. Fue en 1936 cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas decidió renombrarla como Presidente Masaryk, en reconocimiento a la relación de amistad y correspondencia diplomática con el líder europeo.
El gesto no fue aislado. En aquel periodo, México buscaba fortalecer vínculos internacionales, mientras Masaryk, fundador del Estado checoslovaco en 1918, era visto como una figura clave del pensamiento democrático en Europa Central.
El cambio de nombre coincidió con el desarrollo urbano de Polanco y con la apertura de espacios comerciales que comenzaron a atraer a las élites capitalinas, consolidando una transformación que, con el paso de las décadas, definiría el carácter de la zona.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) June 24, 2026
El origen del lujo en la avenida más exclusiva de México
El proceso de sofisticación de Masaryk no ocurrió de la noche a la mañana. Con el paso de los años, la llegada de marcas internacionales marcó un antes y un después en su identidad urbana. La apertura de boutiques de lujo a finales del siglo XX reforzó su reputación como uno de los corredores comerciales más importantes del país.
La remodelación de 2013 terminó por consolidar su imagen actual: banquetas más amplias, mobiliario urbano renovado y un diseño pensado para la experiencia peatonal. Desde entonces, la avenida se ha convertido en un punto de referencia tanto para el turismo de lujo como para la vida social de la capital.
Un vínculo histórico que también llega al deporte
La relación entre México y la actual República Checa no se limita a la diplomacia o la historia urbana. También ha tenido episodios culturales, migratorios y económicos que han dejado huella en distintos momentos del país.
El interés entre ambas naciones vuelve a cobrar relevancia en el contexto deportivo, con el próximo encuentro entre la Selección Mexicana y su rival europeo en el Mundial de Futbol, un evento que reactiva símbolos históricos como el de Masaryk en pleno corazón de la CDMX.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) June 24, 2026
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Más allá de una avenida: memoria, identidad y contraste urbano
Masaryk es, en realidad, un espejo de contrastes. Mientras la avenida proyecta modernidad, consumo y exclusividad, su origen remite a una historia diplomática que pocos peatones conocen al caminar entre vitrinas.
En ese equilibrio entre pasado y presente, la figura de Masaryk permanece como un recordatorio silencioso de que la historia también se escribe en el espacio público, incluso en las calles donde el lujo parece ocuparlo todo.
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