¿Qué tienen en común Andrew Tate y "El Temach" y por qué su discurso misógino crece entre hombres jóvenes?

Anahlin Rosales 24 julio, 2026

El arresto de Andrew y Tristan Tate reactivó el debate sobre los influencers que construyen comunidades alrededor del dominio masculino

 ©Especial - Los Tate fueron arrestados en Miami.

El arresto de Andrew y Tristan Tate en Miami no ocurrió por sus opiniones sobre las mujeres. La justicia británica busca procesarlos por acusaciones penales que incluyen violación, agresiones y trata con fines de explotación sexual. Ambos rechazan los señalamientos y enfrentarán un proceso de extradición desde Estados Unidos.

La comparación con El Temach corresponde al discurso y al modelo digital, no a los expedientes judiciales. El creador mexicano no está relacionado con las conductas atribuidas a los Tate, pero participa en una corriente que convierte el rechazo amoroso, la inseguridad y la frustración masculina en contenido sobre poder, jerarquías y relaciones entre hombres y mujeres.

El discurso de Andrew Tate sobrevivió a sus problemas legales

La fiscalía británica presentó 38 cargos adicionales contra los hermanos a partir de los testimonios de cuatro nuevas víctimas. Con los expedientes anteriores, ambos enfrentan 59 imputaciones por hechos presuntamente cometidos entre 2010 y 2017.

Antes de su arresto, Andrew Tate construyó una audiencia mundial alrededor de una masculinidad basada en dinero, fuerza física, dominio sexual y rechazo al feminismo. Su contenido convirtió la figura del hombre alfa en un producto que incluía cursos, comunidades privadas, suscripciones y materiales reproducidos por sus seguidores.

 ©Especial - Reino Unido solicitó su extradición.

El Temach tradujo la manosfera al lenguaje mexicano

En México, El Temach sustituyó parte de la ostentación de los Tate por referencias más cercanas a los jóvenes que atraviesan rupturas, rechazo o aislamiento. Su narrativa presenta el modo guerra, la disciplina y la unión entre los llamados compas de hierro como herramientas para recuperar autoestima y evitar relaciones consideradas dañinas.

El creador sostiene que su contenido ayuda a hombres vulnerables y rechaza que su comunidad fomente odio contra las mujeres. Sin embargo, colectivos latinoamericanos de nuevas masculinidades han cuestionado mensajes que, desde su perspectiva, normalizan el control, la manipulación emocional y la desigualdad dentro de las relaciones.

El éxito de El Temach también depende de ofrecer una identidad completa. Sus seguidores encuentran frases, símbolos, rituales, mercancía y espectáculos presenciales. La experiencia deja de ser únicamente un video sobre una ruptura y se transforma en pertenencia a una comunidad que comparte adversarios, reglas y explicaciones sobre por qué fracasan las relaciones.

 ©Especial - El Temach popularizó el modo guerra.

El algoritmo lleva de la autoestima al contenido extremo

El contacto puede comenzar con búsquedas sobre gimnasio, disciplina, seducción o superación personal. Una investigación encabezada por University College London encontró que, en perfiles que simulaban el comportamiento de jóvenes vulnerables, la proporción de videos misóginos recomendados aumentó de 13 a 56 por ciento en cinco días.

Las plataformas observan cuánto tiempo permanece una persona frente a un video, qué comenta y qué reproduce después. Los mensajes que generan enojo, confrontación y miedo suelen producir más interacciones, por lo que el sistema puede conducir al usuario desde consejos de autoestima hasta contenidos que responsabilizan a las mujeres o al feminismo de sus problemas personales.

El arresto de los Tate puede retirar temporalmente a dos figuras de la manosfera, pero no desactiva el modelo que los hizo populares. En México, El Temach demuestra que el discurso puede cambiar de palabras, referencias y estética mientras conserva la misma fórmula digital que transforma el malestar masculino en audiencia, comunidad y ganancias.

Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.