¿Quién era “El Azul” y qué poder tenía para ser señalado como autor intelectual del crimen de Paco Stanley?
Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, ya ocupaba un lugar central dentro del narcotráfico mexicano cuando Paco Stanley fue asesinado
Un año antes del asesinato de Paco Stanley, la Procuraduría General de la República ofrecía 4 millones de pesos por información que permitiera capturar a Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”. Para entonces no era un operador menor ni un nombre desconocido para las agencias antidrogas. Estaba colocado entre los hombres que disputaban y administraban uno de los corredores de narcotráfico más importantes de México.
En febrero de 1999, apenas cuatro meses antes del crimen cometido afuera de El Charco de las Ranas, una declaración ministerial incorporada a una averiguación de la PGR reconstruía la jerarquía surgida después de la muerte de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”. Primero aparecía Vicente Carrillo Fuentes, después Ismael “El Mayo” Zambada y enseguida “El Azul”.
Estados Unidos tenía una lectura similar. Documentos presentados ante el Congreso estadounidense sobre la actividad criminal de 1998 atribuían a Vicente Carrillo Fuentes, Esparragoza Moreno y otros integrantes de la organización poder y control sobre el corredor de Juárez, una ruta estratégica para el movimiento de drogas hacia territorio estadounidense.
“El Azul” ya estaba entre los hombres fuertes del Cártel de Juárez
Para entender el peso de Esparragoza en 1999, hay que regresar dos años. La muerte de Amado Carrillo Fuentes en julio de 1997 dejó abierta una disputa por el control de la organización que había construido una de las mayores estructuras para introducir cocaína a Estados Unidos.
“El Azul” quedó dentro de ese reacomodo. Una investigación de enero de 1998 ya lo colocaba junto con Vicente Carrillo, “El Mayo” Zambada y otros personajes en la disputa por suceder a Amado. Meses después, la PGR puso precio a la información que permitiera encontrarlo.
Documentos posteriores del Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirmaron el lugar que ocupó durante aquella década. La dependencia lo describió como miembro principal de la Organización Carrillo Fuentes o Cártel de Juárez durante los años 90, además de ubicarlo entre los dirigentes históricos del Cártel de Guadalajara.
Su poder tampoco dependía únicamente de ocupar la primera posición. Un perfil elaborado en 1998 por José Luis Santiago Vasconcelos, entonces titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada de la PGR, lo describía como uno de los grandes estrategas y negociadores del narcotráfico mexicano.
De la DFS a negociar acuerdos entre organizaciones criminales
Antes de convertirse en una figura de la delincuencia organizada, Esparragoza pasó por la extinta Dirección Federal de Seguridad, DFS, una de las corporaciones de inteligencia más poderosas del país durante el siglo pasado.
Después se movió junto a personajes como Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo Fuentes. Esa trayectoria le permitió sobrevivir al desmantelamiento del Cártel de Guadalajara y posteriormente ocupar una posición relevante dentro del Cártel de Juárez.
Una de las muestras de su influencia ocurrió en 1993, cuando participó en negociaciones entre dirigentes de los cárteles de Juárez y del Golfo para reducir los enfrentamientos entre ambas estructuras, episodio conocido como “La paz del norte”.
Esparragoza también mantenía lazos personales con figuras de distintas organizaciones. Fue compadre de Amado Carrillo y tenía vínculos familiares o de compadrazgo con personajes cercanos a Joaquín “El Chapo” Guzmán, “El Mayo” Zambada y los hermanos Beltrán Leyva. Esa capacidad para moverse entre grupos distintos se convirtió en una de sus principales fuentes de poder.
Por qué “El Azul” aparece ahora en el asesinato de Paco Stanley
La nueva versión parte de Jorge Godoy López, quien regresó a México después de más de dos décadas y expresó su disposición para entregar su testimonio a las autoridades mexicanas.
Godoy afirma que Carlos Acevedo, “El Pato”, habría ejecutado a Paco Stanley por instrucción de “El Azul”. También sostiene que el móvil estaba en 4 millones de dólares que habrían sido entregados al conductor para una operación de lavado de dinero y que no fueron devueltos.
La historia forma parte de la docuserie Testigos: la verdad tiene voz. Caso Paco Stanley, producida por Juan Carlos Uribe. La producción coloca a Esparragoza como presunto autor intelectual y a Acevedo como quien habría realizado materialmente el ataque del 7 de junio de 1999.
Godoy sostiene además que Mario Bezares y Paola Durante no fueron mencionados cuando presuntamente se habló de ejecutar al conductor. Ambos fueron encarcelados durante la investigación original y posteriormente quedaron libres sin una sentencia condenatoria por el asesinato.
La historia del Reclusorio Sur deja una fecha que necesita aclararse
Hay un punto de la nueva reconstrucción que resulta especialmente importante para la cronología. El documental sostiene que la orden habría surgido dentro del Reclusorio Sur, donde Godoy afirma haber coincidido con personajes involucrados en la historia.
Sin embargo, los antecedentes conocidos de “El Azul” colocan su estancia en prisión varios años antes del asesinato. Esparragoza fue detenido en 1986, pasó años encarcelado y recuperó la libertad entre 1992 y 1993. Para 1995 ya existen reconstrucciones que lo ubican nuevamente en libertad y dentro de la cúpula del Cártel de Juárez.
La propia versión difundida por el documental lleva el origen del conflicto a finales de los años 80, cuando supuestamente fueron entregados los cuatro millones de dólares.
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