Mateo Chávez y “La hormiga” González: esta es la historia del bromance más comentado de la Selección Mexicana
Mateo Chávez y Armando “La Hormiga” González crecieron juntos entre canchas infantiles, fuerzas básicas de Chivas y llamados a la Selección Mexicana
El gol de Mateo Chávez ante Chequia no solo abrió la victoria de México en el Mundial 2026. Después de definir frente al arco, el futbolista corrió hacia Armando “La Hormiga” González y ambos recrearon la clásica “fusión” de Dragon Ball, una celebración que se volvió una de las postales más compartidas por la afición mexicana.
La imagen funcionó porque detrás no había un festejo improvisado. Mateo y "La Hormiga" se conocen desde niños, compartieron formación en Aguascalientes, luego coincidieron en la cantera de Chivas y ahora viven juntos su primer Mundial con la Selección Mexicana. Esa ruta convirtió su amistad en el bromance futbolero que más ha llamado la atención dentro del Tri.
El festejo que nació después del gol de Mateo Chávez
México derrotó 3-0 a Chequia en el cierre de la fase de grupos, con goles de Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo. El tanto de Chávez llegó al inicio del segundo tiempo y destrabó un partido que se había mantenido cerrado durante la primera mitad.
Después del gol, las cámaras siguieron parte de la celebración del equipo, pero el momento que terminó circulando con más fuerza fue el gesto entre Mateo y "La Hormiga". Los dos se colocaron frente a frente e hicieron la pose de la fusión, referencia directa a Dragon Ball, anime que forma parte de la cultura popular de varias generaciones de aficionados.
La celebración tenía un significado previo. De acuerdo con publicaciones especializadas, Mateo Chávez explicó después que el festejo estaba pensado originalmente para cuando Armando González anotara en un Mundial, porque por su posición de delantero parecía más probable que "La Hormiga" marcara primero. El destino lo cambió: el gol fue de Mateo, pero la dedicatoria terminó siendo para los dos.
Una amistad que empezó desde niños
La historia de Mateo Chávez y Armando González comenzó cuando tenían alrededor de cinco o seis años. Ambos coincidieron en escuelas vinculadas al futbol en Aguascalientes, donde sus familias ya estaban relacionadas con el ambiente profesional. El padre de Mateo, Paulo César “Tilón” Chávez, jugaba entonces para Necaxa, mientras el entorno familiar de Armando también estaba cerca de las canchas.
Con el paso de los años, los dos llegaron a las fuerzas básicas de Chivas. Mateo Chávez se integró a la categoría Sub-13 en 2017 y Armando González llegó a la Sub-15 en 2018. Aunque La Hormiga es un año mayor, volvieron a coincidir en el proceso juvenil rojiblanco y fueron parte de una generación que también ganó en la Sub-23 bajo el mando de Pepe Meléndez.
El vínculo también tiene una coincidencia familiar muy marcada. Cuando debutaron con el primer equipo de Chivas en enero de 2024, Armando González usó el dorsal 34 y Mateo Chávez el 50, los mismos números que sus padres habían portado años antes con el Guadalajara: Armando González Bejarano y Paulo César Chávez.
De Chivas a caminos distintos antes del Mundial
Después de debutar con Chivas, las carreras de los dos tomaron rutas diferentes. Mateo Chávez salió al futbol europeo y fue presentado en 2025 como jugador del AZ Alkmaar, de la Eredivisie de Países Bajos. El lateral izquierdo buscó crecer fuera de México y mantenerse en la órbita de la Selección.
Armando “La Hormiga” González permaneció en el Guadalajara y ganó protagonismo como delantero. El atacante llegó al Mundial como una de las figuras jóvenes del equipo mexicano y como una de las apuestas ofensivas formadas en el Rebaño.
Mateo ya había hablado públicamente del futuro de su amigo. En una concentración del Tri, el defensa dijo que "La Hormiga" estaba en condiciones de dar el salto a una liga importante de Europa y que su caso era distinto al suyo, porque Armando llegaba en un momento de mayor consolidación como delantero.
Las fotos que hicieron viral el bromance del Tri
Antes del festejo de Dragon Ball, la amistad entre los dos ya había llamado la atención en redes por dos imágenes. Una de ellas los mostró juntos durante el protocolo del Himno Nacional en el arranque mundialista de México; la otra recuperó una fotografía de ambos cuando eran niños, todavía lejos de imaginar que compartirían una Copa del Mundo.
Los dos juveniles se emocionaron durante el himno en el partido inaugural. "La Hormiga" apareció conmovido y Mateo cerró los ojos en un momento de mucha carga emocional. Esa escena, cruzada con la foto de infancia, ayudó a construir la narrativa que hoy los acompaña: dos amigos que crecieron juntos y llegaron al máximo escenario del futbol.
El gol ante Chequia completó la historia. Mateo Chávez anotó en su debut mundialista como titular, México cerró la fase de grupos con paso perfecto y el festejo con "La Hormiga" González dejó una imagen distinta dentro del torneo: no solo la celebración de un gol, sino la confirmación de una amistad que sobrevivió a categorías infantiles, fuerzas básicas, cambios de club, distancia y presión mundialista.
Un relato que conecta con la nueva generación del Trif
La historia de Mateo Chávez y "La Hormiga" González también explica una parte del nuevo rostro de la Selección Mexicana. Javier Aguirre armó una convocatoria que mezcla veteranos como Guillermo Ochoa y Raúl Jiménez con jóvenes como Gilberto Mora, Mateo Chávez y Armando González, en un Mundial donde México juega como anfitrión y busca romper su límite histórico.
En esa mezcla, el bromance entre Mateo y "La Hormiga" se volvió atractivo porque combina futbol, nostalgia, cultura pop y cantera. Son dos jugadores con pasado rojiblanco, hijos de exfutbolistas, amigos desde la infancia y protagonistas de una celebración que no necesitó explicación para conectar con los aficionados.
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