"Algunos vomitaban sangre": lo que se sabe de la presunta arma secreta que Trump usó para atrapar a Maduro
Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Estados Unidos
El operativo militar mediante el cual Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero, sigue generando atención internacional no solo por su alcance estratégico, sino por los efectos físicos reportados por presuntos testigos en el lugar de los hechos. Entre los relatos que han surgido en los días posteriores, uno de los aspectos más reiterados es que varios integrantes de las fuerzas de seguridad venezolanas presentaron sangrado nasal y vómitos con sangre tras el inicio de la incursión.
La operación, identificada por autoridades estadounidenses como “Resolución Absoluta”, habría involucrado a más de 200 militares, además del despliegue de drones, helicópteros y unidades especiales. Aunque el Pentágono ha ofrecido únicamente información general, el testimonio difundido por la Casa Blanca añadió nuevos elementos sobre lo ocurrido durante los primeros minutos del asalto.
Fallas técnicas y colapso inmediato
De acuerdo con el relato compartido por Karoline Leavitt, vocera presidencial estadounidense, un guardia de seguridad venezolano afirmó que, sin previo aviso, los sistemas de radar dejaron de operar. Esta interrupción ocurrió mientras el personal se encontraba en posición de vigilancia, lo que habría limitado la capacidad de respuesta de las fuerzas locales.
Instantes después, el cielo comenzó a llenarse de vehículos no tripulados, seguidos por un número reducido de helicópteros. Del interior de estas aeronaves descendieron pequeños grupos de soldados, cuya apariencia y equipo fueron descritos como tecnológicamente avanzados, en contraste con los recursos de los cuerpos de seguridad venezolanos.
Efectos físicos inusuales durante el enfrentamiento
El elemento central del testimonio se refiere a la activación de un dispositivo no identificado, cuyo impacto fue inmediato sobre quienes se encontraban en el área. El guardia aseguró que, tras su uso, varios elementos comenzaron a sangrar por la nariz, mientras que otros vomitaban sangre, presentando además mareos intensos y pérdida de equilibrio.
Según el relato, los síntomas se propagaron rápidamente entre los presentes, provocando que numerosos efectivos cayeran al suelo sin poder moverse. El testigo afirmó que la sensación fue descrita como una presión interna extrema, acompañada de dolor y desorientación, lo que imposibilitó cualquier intento de defensa organizada.
Este tipo de manifestaciones físicas ha llevado a especulaciones sobre el posible uso de una tecnología de impacto sensorial o sónico, aunque hasta el momento no existe confirmación oficial por parte de las autoridades estadounidenses sobre la utilización de un arma con estas características.
Desarrollo del operativo y balance preliminar
El enfrentamiento, según el testimonio, fue breve y desigual. A pesar de que las fuerzas venezolanas superaban en número a los atacantes, el avance de las tropas estadounidenses se dio con alta precisión y velocidad, lo que permitió asegurar los objetivos en cuestión de minutos.
Reportes posteriores señalaron que durante la operación murieron decenas de integrantes de las fuerzas de seguridad, así como 32 ciudadanos cubanos que se encontraban en la zona del conflicto. Imágenes difundidas desde Caracas, incluyendo explosiones y un incendio en Fuerte Tiuna, reforzaron la magnitud del despliegue militar.
Situación legal tras la captura
Tras su detención, Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Estados Unidos, donde comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York. Ambos se declararon no culpables de los cargos que incluyen narcotráfico, lavado de dinero y vínculos con organizaciones criminales.