Así se prepara Japón para los terremotos y esto es lo que México puede aprender de su cultura sísmica

Anahlin Rosales 7 agosto, 2026

Japón combina alertamiento temprano, protocolos automáticos, preparación familiar y educación desde la escuela para reducir el riesgo sísmico

 ©Cuartoscuro - Japón mantiene preparación sísmica desde las escuelas.

En Japón, prepararse para un terremoto no comienza cuando suena una alerta. La prevención forma parte de la vida cotidiana, desde las escuelas y los hogares hasta los trenes, elevadores, empresas y sistemas de comunicación que pueden reaccionar automáticamente segundos antes de que lleguen las ondas sísmicas más intensas.

La experiencia japonesa no significa que el país pueda evitar los terremotos ni sus consecuencias. Su estrategia consiste en reducir la vulnerabilidad y conseguir que instituciones y habitantes sepan qué hacer cuando disponen apenas de unos segundos para reaccionar.

La alerta japonesa puede detener trenes y controlar elevadores

La Agencia Meteorológica de Japón, JMA, opera un sistema de alerta temprana que analiza las primeras ondas detectadas por sismógrafos cercanos al epicentro y calcula rápidamente la posible intensidad y el tiempo estimado de llegada del movimiento más fuerte.

El aviso puede proporcionar desde varios segundos hasta algunas decenas de segundos, aunque la propia JMA advierte que las zonas demasiado cercanas al epicentro pueden comenzar a sentir el movimiento antes de recibir la alerta.

La diferencia está en lo que ocurre durante ese breve margen. Las señales pueden utilizarse para reducir la velocidad de trenes, controlar elevadores, activar protocolos industriales y advertir a las personas para protegerse. El servicio público de alertamiento comenzó en Japón en 2007 y se distribuye, entre otras vías, mediante televisión y radio.

 ©Cuartoscuro - Alertas pueden activar protocolos en segundos.

México también cuenta con el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, SASMEX, que detecta movimientos fuertes mediante sensores y puede advertir a determinadas ciudades antes de la llegada de las ondas más destructivas. El tiempo disponible también depende de la distancia entre el epicentro y la población que recibe el aviso.

La prevención empieza en las escuelas japonesas

Uno de los componentes más distintivos del modelo japonés es la educación para desastres desde la infancia. Las escuelas incorporan ejercicios de evacuación y preparación dentro de las actividades educativas para que los estudiantes aprendan a reconocer riesgos, tomar decisiones y reaccionar ante terremotos, tsunamis y otros fenómenos.

La preparación continúa fuera del aula. El Gobierno japonés recomienda que las familias definan previamente lugares de reunión, distintas formas de comunicación y rutas de evacuación, además de mantener kits de emergencia en sitios accesibles.

Las recomendaciones contemplan agua, alimentos, lámparas, baterías, medicamentos, documentos y artículos de higiene. En escuelas y centros de trabajo también se plantea contar con suministros para permanecer aproximadamente tres días, incluyendo alrededor de tres litros de agua diarios por persona.

Otro punto cotidiano es asegurar muebles y objetos susceptibles de caer. La política japonesa de prevención contempla la fijación del mobiliario, revisión de zonas de riesgo y conocimiento previo de refugios y mapas de peligro, de modo que la preparación no dependa únicamente de una alerta tecnológica.

Qué puede aprender México y qué ya está haciendo

México no parte de cero. El país cuenta con una cultura de protección civil desarrollada después de grandes terremotos y durante el Primer Simulacro Nacional 2026 participaron más de 37 millones de personas y 167 mil 810 inmuebles en las 32 entidades.

También comenzó a extender el alertamiento mediante Cell Broadcast. Durante el simulacro del 6 de mayo de 2026, el mensaje de emergencia fue emitido por 95% de las antenas instaladas en el país, según el reporte recopilado por las autoridades con las compañías telefónicas. El sistema puede funcionar sin saldo, datos móviles ni conexión a internet, siempre que el dispositivo tenga señal y las alertas habilitadas.

La comparación con Japón apunta entonces menos a copiar una tecnología específica y más a integrar varias capas de prevención. Una alerta sirve poco si la población desconoce cómo reaccionar, las rutas de evacuación no están claras o los inmuebles tienen vulnerabilidades estructurales.

Japón también mantiene un Plan Básico de Gestión de Desastres, actualizado nuevamente el 14 de julio de 2026, que distribuye responsabilidades entre el gobierno nacional, autoridades locales, instituciones y población, y organiza las acciones desde la prevención hasta la recuperación.

La diferencia está en prepararse antes del sonido de la alerta

En México, el Cenapred plantea que un sistema de alerta temprana requiere algo más que sensores. Debe combinar conocimiento del fenómeno, monitoreo, comunicación del riesgo, coordinación institucional y acciones capaces de activarse antes o durante las primeras etapas de una emergencia.

Ahí aparece una de las principales enseñanzas del modelo japonés. La preparación no queda reservada para los días de simulacro. Incluye saber dónde reunirse con la familia, asegurar muebles, almacenar suministros, conocer el comportamiento del inmueble y practicar protocolos hasta convertirlos en una respuesta habitual.

México tendrá otra oportunidad para probar esa capacidad el 19 de septiembre de 2026, cuando se realice el Segundo Simulacro Nacional a las 11:00 horas. Para Ciudad de México y Estado de México, 2026 también incluyó un simulacro regional específico el pasado 18 de febrero, acompañado por alertamiento mediante altavoces y telefonía celular.

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