En una sala casi vacía, el padre de Alba Castañeda finalmente despide a su hija asesinada en Tepito
Alba Lucía Castañeda, la joven colombiana asesinada en Ciudad de México apenas dos días después de llegar al país, fue velada en Bogotá. Su padre consiguió repatriarla con dinero reunido entre amigos y conocidos
Casi un mes después de que Alba Lucía Castañeda Torres fuera asesinada en Ciudad de México, su padre finalmente pudo tenerla de regreso en Colombia. El cuerpo de la joven llegó el sábado 4 de julio a Bogotá y la mañana del domingo fue velado en una funeraria, dentro de un ataúd color plata, acompañado por un ramo de flores, una corona y unas cuantas personas.
La escena contrastó con las semanas de llamados públicos que hizo José Isidro Castañeda, padre de Alba, para conseguir el dinero necesario para la repatriación. Amigos, vecinos y conocidos reunieron alrededor de 25 millones de pesos colombianos, equivalentes a unos 130 mil pesos mexicanos, para cubrir el traslado del cuerpo y los gastos funerarios.
Una despedida casi en soledad después de semanas de espera
En la funeraria de Bogotá no hubo una multitud. José Isidro Castañeda despidió a su hija en una sala casi vacía, después de semanas marcadas por trámites, incertidumbre y la necesidad de pedir apoyo económico. El padre, vendedor ambulante de 56 años, había explicado que no contaba con los recursos para trasladar los restos desde México y que su prioridad era llevarla de vuelta a casa.
Alba era una joven de 19 años, aunque reportes iniciales difundieron una edad de 21. Se había graduado del bachillerato meses antes y trabajaba en un call center de Bogotá, cerca de la zona de Bosa, donde creció. Su padre recuerda que tenía planes de trabajar, emprender y ayudar a su familia a construir una casa.
El viaje a México comenzó el 6 de junio. Alba llegó invitada por Iván Darío Nieto Luque, un colombiano de 45 años a quien conocía desde tiempo atrás y que, según lo relatado por la joven a su padre, le había ofrecido apoyo para instalar un negocio. Ella proyectaba permanecer aproximadamente un mes en el país y también vivir parte del ambiente del Mundial.
Alba llevaba dos días en México cuando fue asesinada
La noche del 8 de junio, Alba viajaba en automóvil junto a Nieto Luque cuando fueron perseguidos por hombres que se desplazaban en motocicletas. El ataque ocurrió sobre el corredor de Paseo de la Reforma y Flores Magón, en una zona cercana a Tepito y la colonia Guerrero, en la alcaldía Cuauhtémoc. Cámaras de seguridad captaron parte de la persecución y el movimiento de las motocicletas antes de los disparos.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX informó en los primeros días que se trató de una agresión directa y que comenzó la revisión de cámaras de videovigilancia para reconstruir la ruta de los responsables. Ambos ocupantes del automóvil murieron después del ataque.
José Isidro ha relatado que durante varios días ni siquiera supo que su hija había muerto. De acuerdo con la reconstrucción publicada este 6 de julio, fue hasta el 12 de junio cuando recibió un mensaje y una fotografía que le confirmaron la noticia.
El padre de Alba denuncia abandono y sigue sin saber quién la mató
Después de la despedida, la pregunta principal continúa sin respuesta. El padre asegura que no ha recibido información suficiente de las autoridades mexicanas ni colombianas sobre quién ordenó el ataque, quiénes dispararon o cuál fue el móvil.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abierta la investigación. Su última postura conocida señala que existen líneas en desarrollo, pero que no puede revelar detalles para evitar afectaciones al debido proceso.
La investigación también intenta esclarecer el entorno de Iván Darío Nieto Luque. Documentos judiciales colombianos consultados por EL PAÍS señalan que en 2011 fue sentenciado a prisión por delitos relacionados con hurto calificado y armas de fuego; posteriormente obtuvo beneficios penitenciarios. Estos antecedentes no explican por sí mismos el crimen ni prueban un móvil, pero forman parte de las interrogantes sobre las actividades que desarrollaba antes del ataque.
Alba volvió finalmente a Bogotá, pero no como había prometido a su familia. El viaje que comenzó con planes de vacaciones y un posible negocio terminó con su padre reuniendo dinero entre conocidos para traerla en un féretro. Después de la despedida, José Isidro Castañeda sigue esperando saber por qué mataron a su hija y quiénes fueron responsables.
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