Trump cree que beber refresco “mata el cáncer”: Las nuevas revelaciones sobre el presidente en VIDEO

Metzli Escalante 14 abril, 2026

“Si mata el pasto, mata el cáncer”: la teoría del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre los refrescos y su dieta basada en comida rápida

 ©Especial. - Donald Trump.

En medio de reuniones oficiales, decisiones de Estado y conversaciones de alto nivel, una idea inesperada comenzó a circular desde el entorno más cercano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Una teoría que mezcla hábitos cotidianos con creencias sobre la salud: los refrescos podrían “matar el cáncer”.

La afirmación no surgió de un discurso público, sino de una conversación revelada por Mehmet Oz, actual administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, durante una charla con Donald Trump Jr. en su pódcast.

 ©Especial. - Donald Trump Jr. y Mehmet Oz.

El origen de la idea: del césped al cuerpo humano

Según relató Oz, todo parte de una lógica simple, y polémica, que el propio Trump habría expresado en distintas ocasiones: Si un refresco puede matar el pasto al ser vertido sobre él, entonces también podría eliminar células cancerosas dentro del cuerpo.

“Tu padre argumenta que el refresco dietético es bueno porque mata el pasto… por lo tanto debe matar células cancerígenas”, contó Oz, aún sorprendido, durante la conversación.

La reacción de Trump Jr. fue inmediata: risa, desconcierto y silencio.

Una escena en el Air Force One

Oz compartió otro momento que, según dijo, ilustra esta forma de pensar. Ocurrió a bordo del Air Force One.

Al entrar a conversar con el presidente, lo encontró con un refresco de naranja sobre el escritorio.

-“¿Estás bromeando?”, recordó haberle dicho.

La respuesta de Trump fue, según Oz, una mezcla de seguridad y humor: “Esto es bueno para mí. Mata las células cancerígenas. Es jugo recién exprimido, así que ¿qué tan malo puede ser para ti?". El detalle no pasó desapercibido: la bebida en cuestión era Fanta, un producto industrializado.

TE PUEDE INTERESAR:

El botón rojo y su relación con los refrescos

Las anécdotas no terminan ahí. De acuerdo con Oz, Trump suele iniciar reuniones con dulces y, en plena conversación, presiona un botón rojo en su escritorio para solicitar una Coca-Cola Light.

El gesto se ha vuelto característico de su rutina en la Oficina Oval.

Estas escenas ocurren incluso frente a figuras como Robert F. Kennedy Jr., quien ha promovido discursos sobre alimentación saludable.

La dieta de Trump: comida rápida, dulces y polémica

La conversación derivó en otro tema recurrente: los hábitos alimenticios del presidente.

Según Trump Jr., su padre mantiene una dieta basada en comida rápida, especialmente de McDonald's, donde suele pedir dos Big Macs y varias porciones de papas fritas.

Oz confirmó que este tipo de comidas son frecuentes y que Trump suele comenzar con barras de chocolate antes de pasar al refresco. Para su hijo, la explicación es clara:

“No bebe alcohol ni consume drogas. Su ‘vicio’ es la comida”.

VIDEO

Ciencia vs. creencias: lo que dicen los expertos

Más allá de la anécdota, especialistas advierten que existe una diferencia fundamental entre lo que ocurre fuera del cuerpo y dentro de él.

Una sustancia puede ser capaz de dañar células, incluidas las cancerosas, en condiciones de laboratorio, pero eso no significa que sea segura o efectiva como tratamiento al ser ingerida.

De hecho:

  • Diversos estudios han vinculado el consumo de bebidas azucaradas con un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer

  • La relación entre edulcorantes artificiales y cáncer sigue siendo objeto de debate científico

  • No existe evidencia médica que respalde que los refrescos prevengan o curen el cáncer

Antecedentes: cuando la polémica no es nueva

No es la primera vez que Trump genera controversia por sus ideas relacionadas con la salud.

Durante la pandemia de COVID-19, sugirió explorar si desinfectantes o lejía podrían utilizarse dentro del cuerpo para combatir el virus, lo que provocó críticas inmediatas de la comunidad médica.

Energía, genética y percepción pública

En defensa del presidente, Trump Jr. insinuó que su padre podría “tener algo de razón”, destacando su energía y resistencia a sus casi 80 años.

Oz, por su parte, recordó evaluaciones médicas previas que mostraban buenos indicadores de salud, incluyendo niveles elevados de testosterona sin suplementos.

El médico sugirió que parte de su condición podría explicarse por factores genéticos, aunque también mencionó hábitos particulares, como preferir cadenas de comida por su “control de calidad”.

Un debate que trasciende la anécdota

Hasta ahora, Donald Trump no ha respondido públicamente a estas declaraciones.

Sin embargo, el tema ya ha encendido el debate en redes sociales: entre quienes lo toman como una ocurrencia más de su estilo y quienes cuestionan la responsabilidad de sus palabras en temas de salud pública.

Lo que comenzó como una conversación casual en un pódcast terminó convirtiéndose en un reflejo de algo más amplio: la tensión entre creencias personales, evidencia científica y el peso de la figura presidencial en la opinión pública.

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