Trump no prorrogará el T-MEC y activa cuenta regresiva para su posible fin en 2036
La decisión abre una nueva fase de presión sobre México y Canadá
La administración del presidente de Donald Trump se prepara para oficializar su decisión de no extender el T-MEC, una medida que activa formalmente el mecanismo de revisión incluido en la llamada “cláusula de extinción”, negociada durante su primer mandato.
Este mecanismo establece un proceso de revisión cada año durante un periodo de diez años, hasta llegar al 1 de julio de 2036, fecha en la que el acuerdo podría expirar si no existe consenso entre las partes para mantenerlo vigente.
El tratado, que sustituyó al North American Free Trade Agreement en 2020, ha sido el eje de la integración comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, con un mercado regional que ha operado durante más de tres décadas.
La presión de Washington sobre México
Aunque la decisión no implica una salida inmediata de Estados Unidos del acuerdo, sí aumenta la presión sobre las negociaciones, especialmente con México.
La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, encabezada por Jamieson Greer, ha planteado nuevas exigencias para endurecer las reglas de origen en la industria automotriz.
Entre ellas destaca la propuesta de que los vehículos producidos en América del Norte tengan al menos 50% de contenido estadounidense y un 82% de contenido regional para acceder a beneficios arancelarios.
Para México, estas condiciones representarían un cambio de alto impacto para la industria automotriz, uno de los sectores más relevantes de exportación hacia Estados Unidos.
¿Adiós o renovación del T-MEC? Esto plantea la presidenta Sheinbaum https://t.co/oU4iYJB8ye
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) June 30, 2026
Canadá queda fuera de la negociación formal
Por ahora, las rondas de negociación avanzan únicamente entre Washington y México, mientras Canadá permanece al margen.
Las tensiones entre ambos gobiernos han escalado por disputas comerciales relacionadas con productos lácteos, bebidas alcohólicas y otras restricciones bilaterales.
El representante comercial estadounidense no ha definido una fecha para iniciar negociaciones formales con Ottawa, aunque mantiene comunicación con el ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc.
La exclusión temporal de Canadá refuerza la percepción de que la estrategia de Trump busca renegociar primero con México, donde considera que existe mayor margen para endurecer condiciones.
Aranceles y producción: el punto más delicado
El futuro del T-MEC está estrechamente ligado a la industria automotriz y al debate sobre la relocalización de cadenas productivas.
Trump ha insistido en que el tratado no ha logrado frenar el aumento del déficit comercial con México, especialmente tras la salida de empresas desde China hacia territorio mexicano.
Como alternativa, Washington ha puesto sobre la mesa la posibilidad de imponer un arancel global del 15% a los automóviles, con reducciones para México y Canadá si aceptan reglas de origen más estrictas.
Esta fórmula podría redefinir por completo la competitividad manufacturera de la región.
¿Qué sigue para México?
La revisión del T-MEC no implica su cancelación inmediata, pero sí abre una etapa de alta incertidumbre para inversionistas, fabricantes y exportadores.
Para México, el desafío será mantener el acceso preferencial a su principal socio comercial sin ceder en sectores estratégicos.
Las próximas semanas serán clave, especialmente con una nueva ronda de negociaciones prevista para julio, donde ambos gobiernos buscarán acercar posiciones.
Mientras tanto, la decisión de Trump coloca al acuerdo comercial más importante de América del Norte en su momento más delicado desde su entrada en vigor.
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