Fracking en México: no reduciría la dependencia de EE.UU. y causaría riesgos por uso de agua y contaminación
Alejandra Jiménez, vocera de la Alianza Mexicana contra el Fracking, habló sobre los retos y riesgos de esta práctica en México
El debate sobre el fracking en México vuelve a tomar fuerza ante la necesidad de contar con mayores fuentes de gas y atender la demanda energética del país. La discusión se da mientras se analizan alternativas para fortalecer el suministro nacional y reducir la dependencia del exterior.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado explorar esta opción, sin que ello signifique que el fracking ya esté aprobado para operar en México. Ante este escenario, Alejandra Jiménez, vocera de la Alianza Mexicana contra el Fracking, advirtió sobre los riesgos de esta técnica y cuestionó que su aplicación sea suficiente para alcanzar la soberanía energética.
En entrevista con Alberto García Sarubbi, explicó cómo funciona esta técnica y cuáles son, desde la perspectiva de la organización, sus principales riesgos.
¿Qué es el fracking y cómo funciona?
Los hidrocarburos no convencionales se encuentran a grandes profundidades dentro de formaciones rocosas de baja permeabilidad. Para extraerlos es necesario fracturar la roca mediante la inyección de agua, arena y sustancias químicas a alta presión.
Jiménez explicó que este procedimiento permite liberar el gas y el petróleo que se encuentran atrapados en pequeñas cantidades dentro de la roca.
La técnica requiere perforaciones que pueden alcanzar entre 3 y 5 kilómetros de profundidad, además del uso de grandes cantidades de agua durante el proceso.
El agua, uno de los principales puntos de preocupación
Uno de los aspectos que más preocupa a la Alianza Mexicana contra el Fracking es precisamente el volumen de agua necesario para realizar estas operaciones.
De acuerdo con Jiménez, pueden utilizarse hasta 80 millones de litros de agua, que son mezclados con sustancias químicas durante el proceso de fracturamiento de la roca.
La vocera advirtió que esto implica riesgos para los mantos acuíferos y el suelo, además del desafío que representa manejar las aguas que regresan a la superficie después de la extracción.
Estas aguas de retorno, explicó, contienen sustancias utilizadas durante el proceso y deben ser manejadas fuera del ciclo del agua.
Fracking no garantizaría la soberanía energética
Uno de los argumentos planteados a favor de buscar nuevas fuentes de gas es reducir la dependencia que México mantiene de las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Jiménez señaló que, aunque existe una necesidad de contar con mayor disponibilidad de gas, el fracking por sí solo no permitiría alcanzar la soberanía energética.
La vocera consideró que también deben analizarse otras alternativas, entre ellas aumentar el uso de energías renovables, mejorar la eficiencia energética y reducir la demanda.
En ese sentido, mencionó que México cuenta con recursos para desarrollar energía solar y eólica, por lo que planteó que una mayor parte de las inversiones debería dirigirse hacia estas opciones.
También cuestionan el desperdicio de gas
Durante la entrevista, Jiménez señaló que actualmente existen pozos e infraestructura en México donde parte del gas se pierde debido a que no se cuenta con la tecnología suficiente para aprovecharlo.
Por ello, consideró que antes de buscar nuevas fuentes de extracción también debe revisarse la forma en que se utiliza y aprovecha el gas que ya se obtiene de los yacimientos existentes.
La vocera también planteó la necesidad de analizar el destino de la energía que se consume en el país y determinar para qué y para quién se requiere.
Según explicó, una parte importante del gas utilizado en México está destinada a procesos industriales.
Advierten por contaminación y emisiones de metano
Otro de los riesgos señalados por Jiménez está relacionado con las emisiones generadas durante las distintas etapas del fracking.
La vocera puso especial atención en el metano, gas que forma parte de los hidrocarburos extraídos mediante esta técnica y que, de acuerdo con su explicación, contribuye al calentamiento del planeta.
También mencionó posibles afectaciones a la salud y señaló que la actividad ha sido relacionada con problemas ambientales y de sismicidad en algunas regiones donde se desarrolla.
Como ejemplos, mencionó zonas de Texas y la Patagonia argentina.
¿Hay alternativas al fracking?
Para Jiménez, el debate energético no debe limitarse a la extracción de nuevos hidrocarburos. La Alianza Mexicana contra el Fracking plantea aumentar el aprovechamiento de las energías renovables y avanzar en medidas de eficiencia energética.
También consideró necesario reducir la demanda de energía y mejorar el aprovechamiento del gas que actualmente se pierde en instalaciones existentes.
La vocera sostuvo que, incluso con una mayor extracción de gas mediante fracking, México no alcanzaría por esa vía la soberanía energética, por lo que consideró necesario evaluar otras estrategias.
Finalmente, señaló que antes de avanzar en este tipo de proyectos deben determinarse con claridad los costos económicos y ambientales que tendría su desarrollo en el país.
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