A más de 110 km por hora y entre curvas: reconstruyen el accidente del Tren Interoceánico | Minuto a minuto

Elena Martínez 27 enero, 2026

La clave del accidente estuvo en la velocidad a la que circulaba la locomotora, muy por encima de los límites establecidos para ese tramo

 ©Especial. - Las autoridades confirmaron que no fue una falla del tren.

La Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer nuevos detalles sobre cómo ocurrió el descarrilamiento del Tren Interoceánico registrado el 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca, un accidente que dejó 14 personas fallecidas y que marcó uno de los episodios más graves del proyecto ferroviario. A partir del análisis técnico del recorrido, las autoridades lograron reconstruir minuto a minuto el trayecto previo al siniestro.

De acuerdo con la información presentada, la clave del accidente estuvo en la velocidad a la que circulaba la locomotora, muy por encima de los límites establecidos para ese tramo. Los datos provienen directamente de la caja negra del tren, lo que permitió descartar fallas mecánicas o problemas en la infraestructura ferroviaria.

Un trayecto que comenzó sin fallas aparentes

La reconstrucción muestra que el tren realizó paradas normales en estaciones previas, donde incluso llegó a detenerse por completo, lo que confirma que el sistema de frenos funcionaba correctamente. Durante varios segmentos del recorrido, el convoy avanzó por tramos rectos, donde la velocidad máxima permitida es de 70 kilómetros por hora.

Sin embargo, los registros revelan que el tren superó de forma constante ese límite, alcanzando velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora durante gran parte del trayecto, sin que existiera una causa técnica que justificara ese incremento.

El aumento repentino de velocidad

Uno de los puntos clave ocurrió tras la estación de Ixtepec, donde el tren redujo su velocidad y posteriormente experimentó un aumento súbito de potencia. En cuestión de segundos, la locomotora pasó de una marcha controlada a alcanzar hasta 110 kilómetros por hora, justo antes de ingresar a una serie de curvas.

Este cambio abrupto resultó determinante. El convoy atravesó seis curvas consecutivas a una velocidad superior a la recomendada, lo que elevó considerablemente el riesgo de pérdida de estabilidad debido al peso y la longitud del tren.

La curva donde todo terminó

El descarrilamiento ocurrió en el kilómetro Z-230 + 290, en la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, a la altura de Nizanda, Oaxaca. En ese punto específico, la velocidad permitida era de 50 kilómetros por hora, pero el tren ingresó a la curva a 65 kilómetros por hora, es decir, 15 kilómetros por encima del límite.

Según los peritajes, esta diferencia fue suficiente para provocar un aumento extremo de la fuerza centrífuga, que terminó desplazando el centro de gravedad del convoy. El peso, la velocidad y el radio de la curva se combinaron para generar el volcamiento del tren, lo que derivó en el descarrilamiento.

Conclusiones preliminares

La FGR explicó que, en un tren de gran tonelaje, el exceso de velocidad se amplifica por la masa del vehículo, lo que hace que cualquier error tenga consecuencias mayores. La reconstrucción gráfica presentada busca mostrar con precisión cómo se desarrollaron los hechos y ofrecer claridad a las víctimas y a la opinión pública.

Las investigaciones continúan, pero hasta ahora los datos técnicos apuntan a que el accidente fue consecuencia directa de una operación a velocidad no permitida, sin indicios de fallas estructurales en la vía.