Así mató Alfredo “N” a la familia de intérpretes de LSM en Michoacán: 2 cómplices, un viaje y un paraje
Revelan cómo planeó Alfredo “N” el asesinato de la familia de intérpretes en Michoacán: Víctor Manuel Mújica, Anayeli Hernández León y Megan Eileen
Una familia de intérpretes de lengua de señas, reconocida en Michoacán por su trabajo en favor de la inclusión, desapareció sin dejar rastro el 14 de enero. Víctor Manuel Mújica Vega, su esposa Anayeli Hernández León y su hija Megan Eileen, de apenas 12 años, fueron vistos por última vez en su domicilio del fraccionamiento Ex Hacienda La Huerta, al sur de Morelia. Días después, sus cuerpos serían hallados calcinados a un costado de la autopista México–Morelia–Guadalajara, en un paraje del poblado de Ucareo, municipio de Zinapécuaro.
La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que el crimen no estuvo relacionado con el crimen organizado, sino con un conflicto familiar: un adeudo económico entre primos. El presunto responsable es Alfredo “N”, de 47 años, primo hermano de una de las víctimas, detenido el 24 de enero en el estado de Morelos.
Un ataque planeado: llegaron tres hombres
De acuerdo con la reconstrucción presentada por el Ministerio Público, Alfredo “N” viajó desde la Ciudad de México (CDMX) a Morelia acompañado de al menos dos presuntos cómplices. La noche del 14 de enero, alrededor de las 22:30 horas, los tres ingresaron al domicilio de la familia.
Ahí comenzó la agresión. Víctor Manuel fue golpeado brutalmente en el rostro; los peritajes documentaron al menos ocho lesiones, algunas de hasta ocho centímetros. Anayeli y la menor Megan también fueron violentadas. Ninguno de los cuerpos presentó impactos de bala.
Los agresores permanecieron varias horas dentro de la vivienda, hasta aproximadamente las cinco de la mañana del 15 de enero. Durante ese tiempo, sustrajeron objetos de valor y realizaron retiros bancarios con una tarjeta perteneciente a Víctor Manuel.
El traslado y la muerte: fueron quemados vivos
Después, las víctimas fueron subidas a una camioneta roja, propiedad de la propia familia. En otro vehículo viajaban los agresores. El convoy se dirigió a un paraje solitario en Ucareo, a orillas de la autopista de Occidente.
Ahí ocurrió lo peor. Los tres integrantes de la familia fueron incendiados mientras aún estaban con vida. Aunque los cuerpos quedaron severamente calcinados, la necropsia reveló que la causa de muerte fue asfixia por sofocación, derivada de la inhalación de humo.
“El fuego no fue la causa directa. Murieron por intoxicación”, confirmó el fiscal de Michoacán, Carlos Torres Piña, durante una conferencia de prensa.
El hallazgo que estremeció al país
La desaparición fue reportada oficialmente el 17 de enero a las 00:35 horas, aunque los familiares pidieron que no se difundieran fichas de búsqueda. Aproximadamente once horas después, a las 12:07, elementos del Ejército Mexicano localizaron tres cuerpos parcialmente calcinados a un costado de la carretera.
Ese mismo día, a las 16:16 horas, peritos inspeccionaron el domicilio familiar y encontraron manchas de sangre, objetos rotos y múltiples indicios de violencia, confirmando que el ataque inició dentro de la vivienda.
Las pruebas de ADN permitieron identificar formalmente a las víctimas hasta el 22 de enero. Los estudios forenses establecieron coincidencias clave: ocho de diez rasgos correspondían a Víctor Manuel, cuatro a Anayeli y seis a la menor Megan.
Cámaras, rastros y una detención en Morelos
La investigación avanzó con el análisis de cámaras del C5 y de establecimientos comerciales. El 23 de enero, las autoridades detectaron la camioneta de las víctimas y otro vehículo presuntamente usado por los agresores en una gasolinera de Ciudad Salud, en el municipio de Charo.
Un día después, el 24 de enero, se ejecutó la orden de aprehensión contra Alfredo “N” en Morelos, con apoyo de autoridades estatales, federales y de la Marina. “Dejó huella por todos lados”, reconoció el fiscal Torres Piña, quien confirmó que existen al menos dos personas más involucradas, actualmente prófugas.
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🔴| Las claves del asesinato de la familia de intérpretes de lengua de señas en Michoacán: La desaparición y el hallazgo https://t.co/IL2RRdERGq
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) January 24, 2026
El móvil: un préstamo entre familiares
Aunque circularon versiones que vinculaban el crimen con grupos delictivos, la Fiscalía descartó esa línea. La hipótesis principal apunta a un conflicto por un préstamo económico que Víctor Manuel habría otorgado a Alfredo “N”, quien presuntamente se negó a pagar.
“El móvil es un tema de recursos entre familiares”, afirmó el fiscal, aunque subrayó que la investigación sigue abierta y el delito está clasificado como secuestro agravado.
Durante la audiencia inicial, celebrada en las salas de juicios orales del Poder Judicial de Michoacán, la defensa solicitó la duplicidad del término constitucional por 144 horas, petición que fue concedida. La continuación de la audiencia quedó programada para el viernes 30 de enero. El imputado permanecerá recluido.
🕊️🚨 #Seguridad | El fiscal general del estado, Carlos Torres Piña, informó que el móvil del as3sinat0 de la familia de intérpretes de señas indica que se trata de préstamos económicos familiares y no por su activismo, también descartó que se trate de un cr1m3n de la d3lincu3nci4 pic.twitter.com/Zi3Sppzrer
— Canal 13 Michoacán (@C13Michoacan) January 27, 2026
Una familia dedicada a la inclusión
Víctor Manuel Mújica y Anayeli Hernández eran ampliamente conocidos por su labor como intérpretes de Lengua de Señas Mexicana. Colaboraban de manera constante con el Congreso del Estado, el gobierno estatal y el Instituto Electoral de Michoacán.
Víctor Manuel también militaba en Morena y formó parte del equipo del exdiputado local Víctor Hugo Zurita Ortiz, el primer legislador sordo en la historia de Michoacán.
La exigencia de justicia
El martes 27 de enero, familiares, intérpretes, activistas y miembros de la comunidad sorda se manifestaron frente a Palacio de Gobierno para exigir justicia. Entre lágrimas, una familiar resumió el dolor colectivo:
“Para nosotros no son una noticia, no son una historia. Son recuerdos, abrazos, risas, domingos, infancia y proyectos de vida”.
La exigencia es clara: que todos los responsables enfrenten la justicia y que el asesinato de una familia dedicada a la inclusión no quede impune. Michoacán sigue de luto.
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