Carlos Emilio entró al baño de un bar en Mazatlán: omisiones, videos manipulados y ninguna respuesta
A cuatro meses de la desaparición de Carlos Emilio, visto por última vez en un bar de la Zona Dorada de Mazatlán, su madre denuncia omisiones graves, dilación institucional, manipulación de evidencias y falta de transparencia por parte de las autoridades de Sinaloa
Carlos Emilio entró al baño de un bar en Mazatlán la noche del 5 de octubre y nunca volvió a salir. Cuatro meses después, su familia no tiene respuestas claras, no conoce líneas de investigación sólidas y denuncia una cadena de omisiones, inconsistencias y bloqueos que mantienen el caso estancado, mientras la vida -dice su madre- permanece en pausa.
Cuatro meses sin Carlos Emilio
La última vez que la familia de Carlos Emilio tuvo certeza de su paradero fue dentro del establecimiento Terraza Valentinos, ubicado en la Zona Dorada de Mazatlán, un sitio de alta afluencia turística y entonces propiedad de quien fungía como secretario de Economía del estado de Sinaloa.
Carlos Emilio había viajado a Mazatlán junto a su padre y familiares paternos el 3 de octubre. Dos días después, el 5 de octubre, acudió al bar acompañado de dos primas. Minutos después de ingresar al baño del lugar, desapareció.
“Esa es la última ubicación, la última certeza de que mi hijo estuvo ahí. Entró al baño y no volvimos a saber de él”, relata su madre en entrevista exclusiva.
Una investigación sin resultados visibles
Desde entonces, la familia asegura haber recibido atención discursiva, pero no resultados concretos.
“Estamos a cuatro meses y no tenemos líneas de investigación, no tenemos datos medulares que apunten al paradero de mi hijo”, señala.
Las autoridades, dice, se han limitado a repetir que “se está trabajando” y que “se está investigando”, sin que ello se traduzca en avances verificables.
Para la familia, el paso del tiempo se ha convertido en la evidencia más clara del estancamiento del caso.
“Es imposible que un trabajo arduo de cuatro meses no arroje absolutamente ningún resultado”, sostiene.
Omisiones, dilación y bloqueos
La madre de Carlos Emilio acusa resistencia institucional, dilación en actos de investigación y falta de acceso a la información, elementos que —afirma— han marcado todo el proceso.
Entre las omisiones más graves, destaca que el dueño del establecimiento -Ricardo Velarde, ex secretario de Economía en Sinaloa-, quien renunció a su cargo público a finales de octubre bajo el argumento de colaborar con la investigación, no ha sido llamado a declarar, ni como testigo ni como propietario del lugar.
“El cateo del establecimiento se realizó muchos días después de la desaparición. La entrega de evidencias, particularmente videos, fue manipulada”, denuncia.
Videos incompletos y versiones sesgadas
En noviembre, el vicefiscal Isaac Aguayo ofreció declaraciones públicas en las que aseguró que Carlos Emilio fue captado ingresando al establecimiento, permaneciendo varios minutos en el baño y saliendo por una puerta trasera acompañado de dos personas.
Sin embargo, para la familia, esa versión abre más preguntas de las que cierra.
“No se nos explica qué ocurrió en los minutos en los que mi hijo estuvo retenido en el baño, ni lo que pasó después. Eso es lo medular y no está ni en los videos ni en las declaraciones”, señala.
Además, cuestiona que esa información se hiciera pública antes de ser comunicada a la familia, pese a que las autoridades argumentan secrecía del caso.
Sin acceso oportuno a la carpeta de investigación
Durante semanas, la familia no tuvo acceso completo ni en tiempo ni en forma a la carpeta de investigación ni a los videos clave. Fue hasta que contaron con asesoría jurídica particular que pudieron conocer parte de lo que obra en el expediente.
“Aquí hay otra incongruencia: hay información que se nos niega como familia, pero que sí se comparte públicamente”, acusa.
Turismo, carnaval y desapariciones invisibles
La indignación de la familia también se extiende al contexto estatal. Mientras el caso permanece sin avances, Mazatlán promueve eventos turísticos masivos, como el carnaval, en medio de un escenario de asesinatos y desapariciones.
“Es inaceptable que se puedan coordinar operativos de seguridad para fiestas, pero no para la búsqueda de cientos y miles de desaparecidos”, reclama la madre de Carlos Emilio.
A su juicio, estas estrategias buscan desviar la atención y proyectar una imagen de seguridad que no corresponde con la realidad que viven las víctimas.
Amenazas y vida en pausa
Desde la desaparición, la familia asegura haber enfrentado amenazas, intimidaciones y extorsiones, lo que ha transformado radicalmente su vida cotidiana.
“No es vivir, es sobrevivir”, resume.
Cada día —dice— se reduce a tocar puertas, buscar opciones y sostener la exigencia de que el Estado cumpla con su obligación.
El mensaje de la madre de Carlos Emilio hacia la Fiscalía de Sinaloa es claro: encontrar a su hijo.
Únete al canal de WhatsApp y recibe en tu celular lo más importante de México y el mundo con el análisis y la voz de Guillermo Ortega Ruiz.