De Torreón a los foros de odio: cómo los jóvenes mexicanos están entrando a comunidades digitales inspiradas en atacantes masivos

Elena Martínez 2 octubre, 2026

La Fiscalía de Coahuila ha confirmado que investiga el entorno digital de los dos hermanos de 18 años conocidos como “Los Cuates”

 ©Especial. - De Torreón a los foros de odio: cómo jóvenes mexicanos están entrando a comunidades digitales inspiradas en atacantes masivos.

El ataque ocurrido el 1 de octubre en la Secundaria General Número 13 de Torreón volvió a colocar bajo la lupa un fenómeno que ya había aparecido en otros episodios recientes de violencia protagonizados por jóvenes en México: la presencia de comunidades digitales donde circulan referencias a atacantes masivos, contenido incel, mensajes de odio y una estética construida alrededor de casos como Columbine.

En Torreón, la Fiscalía de Coahuila ha confirmado que investiga el entorno digital de los dos hermanos de 18 años conocidos como “Los Cuates”, detenidos tras el ataque en el que murió la subdirectora Nery Edith Narváez González y otras cuatro personas resultaron heridas. El fiscal Federico Fernández señaló que los jóvenes buscaban identificarse simbólicamente con una comunidad de agresores masivos y que las autoridades revisan posibles conexiones con otros grupos violentos en internet.

El caso tiene un antecedente cercano en Ciudad de México. En septiembre de 2025, Lex Ashton fue acusado de asesinar a un estudiante de 16 años y atacar a un trabajador dentro del CCH Sur de la UNAM. Antes de la agresión había publicado fotografías de armas y mensajes en espacios digitales vinculados con comunidades incel, lo que llevó a autoridades, padres y estudiantes a revisar con mayor atención este tipo de grupos.

Después de aquel ataque, padres de alumnos denunciaron incluso la circulación de nuevas amenazas en redes y mensajes en los que otros jóvenes hablaban de repetir agresiones en planteles universitarios. El caso dejó expuesto que este tipo de comunidades ya tenían presencia visible en México y que algunos usuarios utilizaban los ataques anteriores como referencia o símbolo de pertenencia.

Ahora, en Torreón, volvió a aparecer un patrón similar. Un perfil atribuido presuntamente a uno de “Los Cuates” contiene referencias a Columbine, atacantes escolares, armas, explosivos, contenido incel y elementos relacionados con la llamada True Crime Community. Hasta ahora, sin embargo, las autoridades no han confirmado públicamente que esa cuenta pertenezca a alguno de los detenidos.

Comunidades donde los atacantes se vuelven referentes

La True Crime Community, conocida como TCC, es una subcultura digital que gira alrededor de criminales y autores de ataques masivos. No debe confundirse con el interés general por documentales o investigaciones de crimen real: en sus sectores más extremos existe admiración, glorificación e incluso imitación de agresores.

En estos espacios pueden circular fotografías, manifiestos, videos, ropa, símbolos y referencias utilizadas por autores de ataques anteriores. Algunos usuarios crean ediciones, perfiles o publicaciones dedicadas a ellos y establecen vínculos con otros jóvenes que comparten el mismo interés.

La ADL ha documentado que una parte importante de estas comunidades está integrada por menores y adultos jóvenes y que algunos usuarios comienzan buscando pertenencia antes de entrar en contacto con discursos más radicales. También ha registrado conexiones entre estos espacios y contenido incel, misoginia, supremacismo y otras ideologías extremas.

El contenido incel también aparece en México

Las comunidades incel han adquirido mayor visibilidad en México desde el ataque del CCH Sur. En algunos de estos espacios, jóvenes publican sobre rechazo afectivo, aislamiento, frustración y resentimiento hacia las mujeres. Investigaciones periodísticas realizadas dentro de grupos mexicanos muestran conversaciones donde usuarios describen dificultades para relacionarse y sentimientos de rechazo social.

La presencia de ese contenido no significa que todos sus consumidores vayan a cometer actos violentos. De hecho, la mayoría de quienes participan en comunidades de crimen real o incluso en espacios TCC no lleva esas ideas a la violencia. El foco de las investigaciones aparece cuando se combinan referencias reiteradas a atacantes, amenazas, planes, armas o mensajes de imitación.

Los investigadores revisan cuentas, dispositivos, publicaciones e interacciones para determinar si los hermanos actuaron únicamente bajo una identificación simbólica con otros atacantes o si existieron contactos y mensajes previos relacionados directamente con la agresión.

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