Las dos caras del IMSS: Enfermera exhibe falta de insumos y paciente de 80 años revela que tuvo que pagar su cirugía | FOTOS
Una enfermera sin materiales y una paciente que pagó su cirugía: los testimonios compartieron en entrevista con este medio las carencias denunciadas en el IMSS antes de la megamarcha
Con información de Metzli Escalante y Anahlin Rosales.
Una enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) denuncia que en los hospitales faltan desde jeringas y medicamentos hasta camillas, sábanas y pañales. Del otro lado está Ana Castañeda García, una derechohabiente de 80 años que asegura haber esperado un año por una cirugía de vesícula que nunca le autorizaron y que terminó pagando con dinero reunido entre amistades. Sus testimonios muestran dos caras de una misma crisis denunciada por trabajadores y pacientes: personal médico que afirma no tener herramientas suficientes para atender y derechohabientes que cuestionan la calidad de los servicios por los que han cotizado durante años.
Las declaraciones se dieron a conocer en entrevista exclusiva para GuillermoOrtega.com en medio de las protestas de trabajadores del IMSS, quienes anunciaron que continuarán sus movilizaciones para exigir mejores condiciones laborales, abastecimiento de medicamentos e insumos y una atención digna para los pacientes.
Para este viernes 30 de octubre de 2026, trabajadores disidentes del IMSS convocaron a una megamarcha nacional en la Ciudad de México (CDMX), con dos contingentes que recorrerán el Centro Histórico y la zona de Paseo de la Reforma.
La movilización, denominada por sus organizadores “Segunda Mañanera de la Resistencia”, también contempla bloqueos intermitentes y protestas simultáneas frente a hospitales y unidades médicas de distintos estados del país. Sin embargo, las inconformidades no se limitan al aumento salarial.
La trabajadora entrevistada denunció presuntos actos de hostigamiento laboral y señaló que la falta de materiales médicos complica su trabajo cotidiano. Ante ello, la enfermera del Hospital General de Zona número 48, San Pedro Xalpa, solicitó permanecer en el anonimato por temor a represalias.
Su testimonio encontró un punto de coincidencia con el de Ana Castañeda García, una paciente de 80 años que relató las dificultades que enfrentó para recibir atención médica, conseguir medicamentos y someterse a una cirugía.
Enfermera del IMSS denuncia falta de jeringas, camillas, sábanas y medicamentos
La enfermera del Hospital General de Zona número 48 aseguró que las carencias de equipo y materiales médicos no son recientes, sino que se han acumulado con el paso del tiempo. Según su testimonio, la falta de insumos afecta tareas elementales para valorar y atender a los pacientes.
“No hay, de hecho, material desde el más esencial, que son jeringas”, señaló al describir las condiciones en las que afirma desempeñar su trabajo.
La trabajadora sostuvo que la escasez no se limita a medicamentos o herramientas especializadas. También denunció problemas con materiales de uso cotidiano para el cuidado de los derechohabientes.
Entre las principales carencias que mencionó se encuentran:
Jeringas y material punzocortante para procedimientos médicos.
Medicamentos necesarios para la atención.
Camillas suficientes y en condiciones adecuadas de uso.
Sábanas y cobertores.
Pañales y otros materiales básicos para el cuidado de pacientes.
De acuerdo con su relato, algunas camillas disponibles se encuentran fuera de servicio o presentan condiciones que dificultan el traslado seguro de las personas hospitalizadas. La enfermera advirtió que utilizar equipos deteriorados puede representar un riesgo de caída para los pacientes. Para ella, estas carencias forman parte de las razones por las que decidió sumarse a las protestas.
Aunque el aumento salarial fue el detonante de la inconformidad, aseguró que el abastecimiento de insumos también es una exigencia central.
“No hay personal”: enfermera denuncia jornadas con hasta 17 pacientes en urgencias
La falta de materiales no es el único problema señalado por la trabajadora del IMSS. También sostiene una sobrecarga laboral que, según explicó, afecta al personal de enfermería, médicos y especialistas.
En su testimonio señaló que existen indicadores establecidos sobre la cantidad de pacientes que corresponde atender a cada trabajador, pero afirmó que frecuentemente son rebasados por la falta de personal. La situación se vuelve especialmente complicada en los servicios de urgencias.
La enfermera sostuvo que, en determinadas unidades hospitalarias de tercer nivel, el personal puede llegar a encontrarse a cargo de 17 pacientes. Esa carga de trabajo, explicó, provoca agotamiento, estrés y dificultades para brindar la atención que considera adecuada.
Durante una jornada, añadió, los trabajadores deben atender ingresos, vigilar a pacientes que presentan complicaciones y cumplir con distintas indicaciones médicas, en ocasiones sin disponer de todos los materiales necesarios.
La situación obliga al personal a buscar alternativas para conseguir insumos o medicamentos que deberían estar disponibles. De acuerdo con la enfermera, esa tarea adicional puede convertirse en una fuente de frustración, particularmente cuando se trata de una emergencia.
"La atención no es de calidad porque te siempre quedas afuera de tu índice debido de que no hay personal que cubra ciertas áreas y hemos excedido ese índice, quedándonos incluso en ciertos hospitales de tercer nivel en urgencias con 17 pacientes", relató.
Advirtió que la falta de medicamentos o materiales en situaciones críticas puede tener consecuencias graves para la salud de los pacientes e incluso poner en riesgo su vida.
Enfermera acusa hostigamiento laboral y temor a represalias dentro del IMSS
La trabajadora pidió que su identidad no fuera revelada porque, según explicó, teme represalias contra quienes participan en las manifestaciones.
La enfermera afirmó que las exigencias de sus superiores continúan incluso cuando no se cuenta con personal ni materiales suficientes. Según su relato, debe cumplir con sus responsabilidades mientras recibe indicaciones constantes para atender nuevos ingresos o resolver complicaciones de otros pacientes.
En ocasiones, aseguró, ni siquiera tiene oportunidad de sentarse unos minutos o acudir al baño durante su jornada.
La combinación de sobrecarga laboral, presión de las autoridades y carencias materiales genera, según su testimonio, un ambiente de incertidumbre.
"No hay empatía por parte de las autoridades y vives bajo presión laboral. Muchas veces, incluso, somos acosados en ese ámbito. Porque apenas empiezas a ver un paciente cuando ni siquiera has podido tomar asiento 5 minutos, o ni siquiera 5 minutos para poder ir al baño".
También cuestionó la falta de empatía que percibe por parte de algunos superiores frente a las condiciones en las que trabaja el personal de salud.
Sus señalamientos forman parte de las denuncias presentadas por trabajadores movilizados y no constituyen, por sí mismos, una determinación oficial sobre las condiciones de todas las unidades del IMSS.
¿Por qué protestan los trabajadores del IMSS y qué aumento salarial exigen?
La enfermera señaló que la inconformidad comenzó por un aumento salarial que calificó como insuficiente. De acuerdo con su testimonio, el incremento inicialmente comunicado fue del 2.9%, cantidad que considera incapaz de compensar el aumento del costo de vida.
A partir de esa situación, explicó, trabajadores comenzaron a organizarse para exigir mejores condiciones. Entre sus demandas se encuentra un aumento salarial del 10% para el personal de base, además del suministro de medicamentos, materiales y equipos necesarios en las unidades hospitalarias.
Los inconformes también buscan establecer una mesa de diálogo directamente con Rafael Olivos, secretario general de su sindicato. La enfermera sostuvo que el dirigente fue quien firmó el incremento salarial que originó la inconformidad.
Por ello, los trabajadores plantean la posibilidad de realizar un congreso extraordinario para revisar las condiciones del acuerdo.
Según su versión, durante una mesa de diálogo prevista para el 8 de octubre, Rafael Olivos no acudió personalmente y envió representantes. La trabajadora cuestionó que no hayan conseguido un encuentro directo con él, pese a que, afirmó, los manifestantes lo han solicitado.
También señaló que el dirigente ha comunicado a través de medios de información que existen esfuerzos de diálogo, mientras los inconformes reclaman que las reuniones no se han realizado directamente con su participación.
En sus declaraciones, la enfermera distinguió las responsabilidades sindicales de las correspondientes a Zoé Robledo, director general del IMSS.
Los trabajadores también han planteado la renuncia de Rafael Olivos como parte de sus exigencias.
“No hemos dejado de trabajar”: personal del IMSS pide apoyo a los derechohabientes
Una de las preocupaciones expresadas por la enfermera es que las protestas sean interpretadas únicamente como una demanda salarial.
La trabajadora aseguró que las movilizaciones también buscan mejorar las condiciones en las que se atiende a los pacientes. Por esa razón, hizo un llamado a los derechohabientes para respaldar las denuncias sobre falta de medicamentos y materiales.
Sostuvo que una mejora en el equipamiento hospitalario beneficiaría tanto al personal médico como a quienes necesitan atención. También afirmó que los trabajadores participantes en las movilizaciones han procurado mantener sus actividades asistenciales.
De acuerdo con su versión, el personal continúa cubriendo sus turnos y atendiendo a los pacientes. La enfermera aseguró que no han dejado de prestar cuidados durante las jornadas de protesta.
Sin embargo, su afirmación contrasta con el testimonio de una derechohabiente que denunció afectaciones relacionadas con las movilizaciones y dificultades para acceder a sus medicamentos.
Ana Castañeda, paciente de 80 años, asegura que tuvo que pagar una cirugía tras esperar un año en el IMSS
Del lado de los pacientes, Ana Castañeda García, de 80 años, relató una experiencia marcada por la espera, la falta de respuestas y la necesidad de conseguir dinero para someterse a una intervención quirúrgica.
La mujer vive en Morelos y aseguró que necesitaba una cirugía de vesícula, pero que durante un año no consiguió que el IMSS le diera una respuesta favorable.
Según explicó, la intervención tenía carácter urgente, aunque considera que esa condición no fue reconocida por la institución. Ante la falta de una solución, decidió reunir dinero entre sus amistades para realizarse el procedimiento.
“Recientemente tuve una cirugía de vesícula que no se realizó en el Seguro porque nunca me dieron respuesta favorable durante un año”, relató.
La paciente explicó que no contó con los recursos necesarios de manera inmediata y que tuvo que recurrir al apoyo de personas cercanas. Finalmente, consiguió reunir el dinero para pagar la operación fuera del IMSS.
Su testimonio expone las dificultades económicas que afirma haber enfrentado para recibir la atención que necesitaba.
Tres visitas a urgencias y esperas de hasta cuatro horas: la experiencia de Ana Castañeda en el IMSS
Ana Castañeda también describió las dificultades que enfrentó durante las consultas y visitas a urgencias. La derechohabiente aseguró que acudió tres veces al servicio de urgencias durante un año, mientras intentaba resolver su problema de salud.
Durante ese periodo, dijo haber encontrado trabajadores que la atendieron con paciencia y profesionalismo, pero también personas cuyo trato consideró hostil e irrespetuoso.
La mujer relató que en algunas ocasiones, incluso cuando tenía una cita programada, debía esperar entre tres y cuatro horas para recibir atención. También afirmó que las protestas del personal médico le han provocado dificultades para obtener medicamentos y acceder a determinados servicios.
De acuerdo con su versión, durante las movilizaciones encontró áreas cerradas y situaciones en las que no fue recibida para recibir atención.
La paciente describió su experiencia en el instituto como difícil, tanto por los tiempos de espera como por el trato que aseguró haber recibido. No obstante, también reconoció que existen médicos y enfermeras que desempeñan sus funciones con paciencia y vocación.
En particular, destacó la atención de algunos profesionales de enfermería encargados de canalizar a los pacientes.
“Solo me dieron cinco pastillas de paracetamol”
La falta de medicamentos también formó parte del testimonio de Ana Castañeda. La derechohabiente recordó que, en una ocasión, después de recibir atención médica, únicamente le entregaron cinco pastillas de paracetamol para el dolor.
La mujer afirmó que ha observado carencias dentro del IMSS y que obtener una receta médica no siempre significa recibir los medicamentos prescritos.
También denunció que su médico familiar le advirtió que, si no acudía a consulta, dejaría de proporcionarle las recetas necesarias.
Sin embargo, cuestionó que incluso cuando cuenta con ellas no siempre encuentra los medicamentos disponibles. Para Ana, esta situación contradice la atención a la que considera tener derecho después de haber cotizado durante años.
La paciente también criticó las actitudes que percibe como amenazas hacia quienes buscan recibir atención.
En su testimonio sostuvo que los medicamentos y servicios médicos no deberían entenderse como favores, sino como derechos de las personas afiliadas.
“El trato digno no existe”: Ana cuestiona la atención que reciben los pacientes del IMSS
Más allá de los medicamentos y la cirugía, Ana Castañeda hizo un señalamiento sobre el trato que, según su experiencia, reciben algunos derechohabientes.
La mujer cuestionó que el IMSS promueva la importancia de la atención digna mientras ella afirma haber enfrentado conductas hostiles durante sus visitas.
"Yo creo que un aspecto muy importante que tanto habla el IMSS es el trato digno y el trato digno no existe, no lo hay".
Aseguró que no se trata únicamente de su experiencia personal, pues durante su estancia en unidades médicas observó situaciones que también afectaban a otras personas. Sin embargo, hizo una precisión: no considera que todo el personal del instituto actúe de la misma manera.
Ana distinguió entre profesionales que ofrecen una buena atención, otros cuyo desempeño considera regular y trabajadores que, según sus palabras, demuestran tener vocación por el servicio.
Su crítica se centró en las experiencias que describió como irrespetuosas y en la falta de respuesta que aseguró haber recibido durante el proceso para conseguir su cirugía.
¿Los pacientes apoyan las protestas de los trabajadores del IMSS?
Aunque Ana Castañeda denunció afectaciones relacionadas con las protestas, también expresó su respaldo a algunas de las exigencias del personal.
La derechohabiente consideró que las demandas de mejores condiciones laborales y abastecimiento de medicamentos están relacionadas con el derecho de los pacientes a recibir atención adecuada.
Afirmó que, si las carencias denunciadas por los trabajadores no se resuelven, las consecuencias también recaerán sobre quienes utilizan los servicios.
La paciente señaló que las protestas le han causado dificultades, pero sostuvo que las exigencias relacionadas con la calidad de la atención son justificadas.
De esta manera, su testimonio coincide parcialmente con el de la enfermera, aunque ambas describen consecuencias distintas de la situación.
La trabajadora afirma que protesta para conseguir materiales y personal suficientes; la derechohabiente reclama que esas deficiencias, junto con los problemas de acceso al servicio, ya afectan su atención médica.
"Yo creo que las exigencias de los trabajadores del IMSS van acompañadas de las exigencias como persona de pedir trato digno y definitivamente sí considero que sean justificadas porque si no se les resuelve, pues los afectados vamos a ser todos los derechohabientes", opinó.
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Las experiencias de la enfermera del Hospital General de Zona número 48 y de Ana Castañeda García muestran dos perspectivas sobre los problemas denunciados dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Una pertenece al personal que asegura trabajar bajo presión, con exceso de pacientes y sin materiales suficientes.
La otra corresponde a una derechohabiente de 80 años que afirma haber esperado un año para recibir una respuesta sobre una cirugía de vesícula y que finalmente tuvo que pagarla con apoyo económico de sus amistades.
La enfermera denuncia que faltan jeringas, camillas, sábanas, pañales y medicamentos. También cuestiona el incremento salarial que se les comunicó y pide mejores condiciones para cuidar a los pacientes.
Ana relata visitas reiteradas a urgencias, esperas prolongadas, dificultades para obtener medicamentos y experiencias de trato que considera inhumano.
A pesar de sus diferencias, ambas coinciden en una exigencia: mejorar las condiciones en las que se presta la atención médica a los derechohabientes.
La protesta anunciada para el 30 de octubre coloca nuevamente esas demandas en el debate público.
De un lado está una enfermera que asegura tener que buscar materiales para atender emergencias; del otro, una mujer de 80 años que reunió dinero para pagar una operación que no consiguió realizarse en el IMSS. Sus testimonios retratan la misma preocupación desde lugares distintos: qué sucede cuando quienes brindan atención dicen no tener lo necesario y quienes la necesitan aseguran que el servicio no llega a tiempo.
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