Examen UNAM 2026: Lo que revelan aspirantes y profesores sobre el examen de ingreso ante posible fraude
UNAM 2026: En entrevista exclusiva para este medio, aspirantes rompen el silencio y docentes como "El Profe Luis", explican qué pudo pasar con el examen en línea y los puntajes récord
La primera aplicación completamente en línea del examen de ingreso a licenciatura de la UNAM 2026 abrió una de las discusiones más intensas de los últimos años en la educación superior mexicana. Lo que comenzó como un cambio tecnológico para reducir costos y modernizar el proceso terminó convirtiéndose en un debate nacional sobre transparencia, posible fraude, inteligencia artificial y el futuro del acceso a la universidad pública.
Los resultados publicados por la UNAM mostraron un incremento inusual en el número de aspirantes con calificaciones superiores a los 100 aciertos. La universidad canceló más de 3 mil exámenes por presuntas irregularidades y anunció acciones legales contra particulares y empresas relacionadas con posibles prácticas fraudulentas. A partir de esos datos, especialistas y egresados comenzaron a analizar qué ocurrió realmente durante el proceso.
Entre quienes han analizado el fenómeno destacan Luis Ángel Maciel Barón, doctor en Biología Experimental por la UAM-Iztapalapa y creador de contenido educativo conocido como "El Profe Luis", y Jorge Piña, ingeniero en Computación y egresado de la FES Aragón. Ambos coinciden en que los resultados muestran patrones atípicos que merecen una revisión profunda.
Las gráficas que encendieron las alertas
Luis Ángel Maciel lleva varios años recopilando y analizando los resultados de admisión de la UNAM. Según explica, entre 2021 y 2025 la distribución de puntajes se mantuvo prácticamente estable: la mayoría de los aspirantes obtenía alrededor de 50 aciertos y, conforme aumentaba el número de respuestas correctas, disminuía el número de estudiantes que alcanzaban esos niveles.
Sin embargo, en 2026 la tendencia cambió drásticamente.
"Cuanto empiezo a hacer las gráficas me doy cuenta de esa diferencia que había en el comportamiento con respecto a años anteriores. Entonces fue cuando dije 'aquí hay algo raro'. No es un comportamiento habitual porque ya llevaba monitoreando yo esta información desde años anteriores", explica.
De acuerdo con su análisis, varias licenciaturas incrementaron significativamente sus puntajes mínimos de ingreso. Mientras carreras altamente demandadas como Medicina pasaron de 114 a 117 aciertos, otras como Contaduría o Administración registraron aumentos cercanos a los 20 puntos respecto al año anterior.
Pero el dato que más llamó su atención fue la distribución de los resultados.
Tradicionalmente, la gráfica de puntajes mostraba una curva descendente: mientras más alto era el resultado, menos estudiantes lo conseguían. Este año ocurrió lo contrario.
"Veíamos como una gráfica que tenía como su máximo alrededor de los 50 aciertos y pasando ese máximo, la tendencia era que mientras más grande fuese el puntaje, menos aspirantes lo lo lograban. En 2026 vemos una pequeña montañita cerca de los 50 aciertos y conforme se va acercando a los 100 aciertos, va incrementando el puntaje, incluso pasando los 100 aciertos en algunos. Entonces, en lugar de ir bajando el número de aspirantes conforme bajaba el número de de aciertos, pues ahora resultó que iba subiendo".
Los puntajes superiores a 100 aciertos se triplicaron
El caso de Medicina ejemplifica el fenómeno. Según los datos analizados por Maciel, en 2025 aproximadamente el 9% de los aspirantes superó los 100 aciertos. En 2026, esa cifra rebasó el 30%. Es decir, el número de estudiantes con resultados sobresalientes prácticamente se triplicó.
Para el especialista, este comportamiento estadístico no puede explicarse únicamente por una mejora generalizada en la preparación académica de los aspirantes.
Si existiera un factor positivo que hubiera beneficiado a la mayoría de los participantes, explica, toda la distribución de puntajes se habría desplazado gradualmente hacia arriba. Sin embargo, lo que se observa es una distribución bimodal, un fenómeno estadístico que suele indicar la presencia de dos grupos con comportamientos distintos dentro de la misma población.
El misterio de los aspirantes con cero aciertos
Otro elemento que llamó la atención fueron los resultados extremadamente bajos. Las gráficas muestran aspirantes con cero, dos o tres aciertos, algo estadísticamente poco común en un examen de 120 preguntas.
Maciel descarta que se trate de exámenes cancelados por irregularidades, ya que cuando la UNAM invalida una prueba el resultado aparece como cancelado y no como una calificación numérica.
Por ello plantea otra hipótesis. "Podrían ser personas que presentaron el examen únicamente para obtener las preguntas y posteriormente filtrarlas a otros aspirantes; o bien que contestaron todo mal".
Según explica, esta práctica ya existía cuando la prueba era presencial. Algunos cursos de preparación enviaban personas a presentar el examen con el objetivo de reconstruir preguntas y elaborar simuladores.
La diferencia es que antes, al tratarse de una evaluación física, los aplicadores verificaban que los aspirantes respondieran todas las preguntas antes de entregar la hoja de respuestas, lo que hacía prácticamente imposible obtener calificaciones tan bajas.
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) July 22, 2026
Las preguntas repetidas y el mercado de exámenes filtrados
Otro de los puntos que genera inquietud es la presunta reutilización de preguntas. De acuerdo con testimonios de aspirantes y profesores que preparan estudiantes para el examen, algunas preguntas e incluso lecturas de comprensión han aparecido en distintas versiones aplicadas a lo largo de varios años.
En redes sociales circulan archivos PDF, bancos de reactivos y supuestas versiones históricas del examen.
Para Maciel, si efectivamente existen preguntas que se reciclan año con año, los aspirantes que logran acceder a esos materiales parten con una ventaja significativa.
"Si el examen sigue siendo el mismo o se van rolando las preguntas, evidentemente habrá quienes lleguen mejor preparados porque memorizaron reactivos previos".
Más de 3 mil exámenes cancelados
Las sospechas aumentaron cuando la propia UNAM informó que anuló alrededor de 3 mil exámenes por intentos de irregularidades, cifra equivalente a cerca del 2% de los participantes.
Además, la institución anunció acciones legales contra particulares y empresas que presuntamente ofrecían mecanismos para vulnerar el proceso de admisión. Para Maciel, este dato resulta significativo porque en años anteriores las denuncias conocidas se limitaban a casos aislados de suplantación de identidad.
"Pasamos de denunciar a dos personas por intentar presentar un examen ajeno a hablar de empresas y redes completas. El cambio de magnitud es evidente".
“No se puede afirmar que hubo fraude sin pruebas”
Frente a estas sospechas, el ingeniero en Computación Jorge Piña plantea una postura más cautelosa.
Reconoce que las estadísticas son llamativas y que el examen remoto abrió la puerta a nuevas formas de irregularidades, pero insiste en que hasta ahora no existen pruebas públicas que permitan afirmar que hubo un fraude masivo.
“Nadie presenta videos o evidencia. Todos opinan, pero quienes realmente saben si hicieron trampa o no son los propios estudiantes. Sería bueno hacer una encuesta anónima”, señala.
La tecnología sí puede detectar irregularidades
Jorge Piña participó con AWS en el desarrollo de plataformas para exámenes en línea y explica que actualmente sí existen herramientas capaces de detectar comportamientos sospechosos:
Navegadores seguros.
Bloqueo de aplicaciones externas.
Monitoreo mediante inteligencia artificial.
Captura de imágenes durante el examen.
Alertas cuando aparece otra persona frente a la computadora.
¿La UNAM tenía la infraestructura para vigilar a 160 mil aspirantes?
Este tipo de sistemas ya se utiliza en certificaciones nacionales e internacionales. Sin embargo, advierte que implementar un monitoreo en tiempo real para más de 160 mil aspirantes representa un costo muy elevado, por lo que la UNAM pudo haber enfrentado limitaciones para supervisar completamente el proceso.
"Las herramientas existen, pero monitorear uno por uno a todos los participantes puede resultar exorbitantemente caro".
Por ello considera posible que la infraestructura tecnológica haya sido insuficiente para vigilar un proceso de esta magnitud.
¿Debe repetirse el examen?
Para Luis Ángel Maciel, la respuesta dependerá de las conclusiones de la comisión anunciada por la UNAM para revisar el proceso. Si la investigación confirma que hubo irregularidades generalizadas, considera que lo más prudente sería repetir el concurso de admisión en condiciones presenciales.
A su juicio, esto permitiría recuperar la confianza de los aspirantes y evitar que los estudiantes admitidos sean estigmatizados como tramposos.
El reto de recibir a más estudiantes
Más allá de la polémica, ambos docentes coinciden en que la UNAM tomó una decisión complicada al respetar los resultados y abrir espacios para quienes alcanzaron los puntajes requeridos.
Para Jorge Piña, el verdadero problema ahora será la capacidad de la universidad para atender a esta generación. Recuerda que durante su paso por la FES Aragón ya existían carencias importantes:
Falta de salones.
Pocos profesores.
Grupos saturados.
Limitadas opciones de horario.
ACERCA DEL TEMA:
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— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) July 17, 2026
Entrar a la UNAM no garantiza terminar la carrera
El ingeniero también subraya que el examen de admisión es solo el primer obstáculo. En su generación ingresaron alrededor de 150 estudiantes, pero menos de 50 lograron concluir la carrera y alrededor de 35 consiguieron titularse.
"Creo que hace bien la universidad en abrir la puerta a todos esos estudiantes. Veremos cómo le hace con las instalaciones, con los recursos docentes y económicos con los que cuenta la universidad. Más allá de si hicieron trampa o no".
También externa su preocupación respecto a los gastos de los estudiantes que ya ingresaron:
"La población merece tener educación porque eso de tener el derecho a la educación se escucha muy bonito, se lee muy bonito en la Constitución, pero desafortunadamente ya en la aplicación no es cierto. ¿Por qué? Porque un estudiante necesita dinero para transporte, comida, cuadernos, plumas, libros y desafortunadamente eso tiene costo. Y como lo mencionaba, no muchas personas pues tienen acceso a económicamente a este tipo de educación, aunque sea pública".
Inteligencia artificial: ¿enemigo o herramienta?
Ambos profesores coinciden en que el debate trasciende las estadísticas. Uno de los puntos que más divide opiniones es el papel de la inteligencia artificial.
Por un lado, pone a prueba la capacidad de las universidades para adaptarse a la educación digital. Por otro, abre una discusión sobre la honestidad académica, el uso de inteligencia artificial y la necesidad de garantizar igualdad de condiciones para todos los aspirantes.
Mientras algunos la ven como una amenaza para la integridad académica, Jorge Piña considera que también puede ser una herramienta de aprendizaje y desarrollo profesional, siempre que se utilice de manera ética.
“La tecnología no va a desaparecer. Lo importante es aprender a usarla correctamente”, sostiene.
La UNAM ya investiga lo ocurrido
La universidad anunció la creación de una comisión para revisar el desarrollo del proceso de admisión 2026 y analizar los resultados.
Si se confirma que existieron irregularidades de manera significativa, Maciel considera que la medida más sensata sería repetir el proceso bajo condiciones presenciales o en espacios controlados. Piña, en cambio, insiste en que cualquier decisión debe basarse en evidencia verificable y no únicamente en sospechas estadísticas.
Comunicado > https://t.co/9UH53P87iQ pic.twitter.com/LyTRmOYH6E
— UNAM (@UNAM_MX) July 21, 2026
¿Qué opinan los aspirantes sobre el examen en línea de la UNAM 2026?
Aunque sus vivencias fueron distintas, Sofía y Tonatiuh, dos jóvenes que presentaron el examen, coinciden en un punto: el proceso debe fortalecerse para ofrecer mayor certeza a quienes compiten por un lugar en la máxima casa de estudios.
Sofía: "Hubiera preferido que el examen fuera presencial"
Para Sofía, el principal problema no fue el contenido del examen, sino el formato en línea y las dudas que hoy existen sobre la legitimidad de algunos resultados. Relata que el proceso comenzó con complicaciones técnicas derivadas de la instalación del software requerido por la UNAM.
"Fue un proceso complicado, sobre todo porque fue en línea. Durante el proceso del examen sí fue un poquito lento, sobre todo por el proceso de la descarga de programas, que si las computadoras no aguantaban el programa, se trababan..."
Respecto a las preguntas, considera que correspondían al nivel esperado para un examen de admisión y asegura que quien se preparó adecuadamente podía responderlas.
Sin embargo, asegura que, si pudiera elegir, volvería al modelo presencial. A su juicio, aunque un examen presencial implica presión por competir junto a cientos de aspirantes, ofrece una mayor sensación de igualdad.
También lamenta que el debate posterior haya provocado que muchos aspirantes sean señalados de haber cometido fraude, aun cuando no existen pruebas individuales que lo demuestren.
"Están sacando que la mayoría hizo trampa y que están sobornando. No sabemos nada de que eso sea real, pero para mí la mejor opción es que un examen y sobre todo de este tamaño, que es para una universidad de prestigio, sea en presencial, sinceramente".
Tonatiuh: el examen en línea facilitó participar desde otro estado
La experiencia de Tonatiuh fue distinta. Originario de Santa Inés, decidió viajar hasta la ciudad de Puebla para garantizar una conexión estable a internet y evitar fallas durante la aplicación del examen.
Presentó la prueba el 30 de mayo, en el primer horario de la mañana, ya que ese mismo día debía realizar otro examen. A diferencia de otros aspirantes, asegura que la plataforma funcionó correctamente.
Reconoce ventajas del examen remoto
Tonatiuh considera que el examen en línea representa una oportunidad importante para quienes viven fuera de la Ciudad de México.
En su caso, explica que el formato evitó tener que trasladarse hasta alguna sede de la UNAM para presentar la evaluación.
"Yo no soy de Ciudad de México y el hecho de que pudiera presentar el examen en línea, vaya, me facilitó el aplicarlo y no tener que viajar".
Dos experiencias, una misma preocupación
Mientras Sofía apuesta por regresar al formato presencial para eliminar dudas sobre posibles irregularidades, Tonatiuh considera que el examen remoto puede mantenerse debido a las facilidades que ofrece a estudiantes de otros estados, siempre que incorpore sistemas de vigilancia más robustos.
Un debate que va más allá del examen
El caso UNAM 2026 ya no es solo una discusión sobre un examen en línea. También expone problemas más profundos:
La presión por ingresar a una universidad pública.
Las desigualdades educativas.
El acceso limitado a la educación superior.
La adaptación de las instituciones a las nuevas tecnologías.
Y la necesidad de garantizar procesos transparentes sin cerrar oportunidades a miles de jóvenes.
Mientras la UNAM concluye su investigación, el debate sigue abierto entre quienes exigen mayor certeza en los mecanismos de selección y quienes consideran que el reto principal es ampliar el acceso a la educación superior sin comprometer la confianza en una de las instituciones más importantes del país.
"A los estudiantes... ya estás dentro, entonces aprovéchalo. Defiende ese lugar porque si hiciste trampa o no, va a estar marcado", puntualiza el profesor Jorge Piña.
Con información de Metzli Escalante y Paola Monge.
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