Así cambió el Grito de Independencia y los momentos que marcaron a cada presidente: De Fox a Sheinbaum
Del Grito que Fox dejó en el Zócalo a las heroínas de Sheinbaum: los momentos que cambiaron el 15 de septiembre
El Grito de Independencia ha cambiado junto con la política mexicana. Desde la alternancia de Vicente Fox y el Bicentenario de Felipe Calderón hasta los “mueras” de Andrés Manuel López Obrador y la reivindicación de las heroínas con Claudia Sheinbaum, cada presidente ha dejado una huella particular en la ceremonia del 15 de septiembre. En 2026, la historia todavía tiene un capítulo pendiente.
El Grito de Independencia es uno de los rituales cívicos más arraigados de México. Cada noche del 15 de septiembre, el Zócalo de la Ciudad de México y las plazas públicas del país recuerdan el llamado de Miguel Hidalgo y Costilla que dio inicio al movimiento insurgente en 1810.
Sin embargo, la ceremonia presidencial es mucho más que una campana, una bandera y tres “¡Viva México!”. A lo largo de los años se ha convertido también en un reflejo del momento político y social que atraviesa el país.
Desde Vicente Fox hasta Claudia Sheinbaum, los Gritos presidenciales han quedado marcados por elecciones controvertidas, atentados, desastres naturales, protestas, aniversarios históricos, una pandemia y modificaciones a las propias arengas.
La evolución resulta particularmente evidente en este siglo: mientras algunos mandatarios mantuvieron casi intacta la fórmula tradicional, otros incorporaron valores, grupos sociales y conceptos relacionados con su proyecto político.
¿Cómo se convirtió el Grito en una ceremonia presidencial?
La relación entre el Grito y el poder presidencial comenzó mucho antes del siglo XXI.
De acuerdo con un artículo publicado en Historias, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Porfirio Díaz institucionalizó la tradición en Palacio Nacional en 1896, cuando la Campana de Dolores fue trasladada hasta la sede del Poder Ejecutivo.
Desde entonces, la ceremonia permitió vincular al presidente en turno con uno de los símbolos fundacionales de México. Con el paso de las décadas, las arengas también comenzaron a modificarse.
Según el historiador Fernando Serrano Migallón, Lázaro Cárdenas incorporó en 1937 la expresión “¡Viva la revolución social de México!”, en sintonía con el proyecto político de su gobierno.
Posteriormente, presidentes como Luis Echeverría y José López Portillo ampliaron los personajes históricos mencionados, incorporando, entre otros, a Benito Juárez y la Corregidora, además de expresiones relacionadas con la continuidad nacional.
En los años noventa, Ernesto Zedillo dio mayor fuerza a su arenga e incorporó conceptos como libertad, justicia y unidad nacional.
Pero la llegada del siglo XXI trajo transformaciones todavía más visibles.
Vicente Fox: de la alternancia al Grito que dejó el Zócalo en 2006
La llegada de Vicente Fox a la Presidencia en 2000 representó la primera alternancia después de décadas de gobiernos encabezados por el PRI.
Su primer Grito, en septiembre de 2001, estuvo inevitablemente marcado por ese cambio político. Fox buscó proyectar un estilo más cercano y popular, en contraste con la solemnidad presidencial de décadas anteriores.
También modificó algunos elementos de las arengas. Utilizó la fórmula “Mexicanas y mexicanos” y destacó a figuras como Leona Vicario, a quien incorporó en sus vivas.
Sin embargo, el episodio que terminó definiendo sus ceremonias ocurrió al final del sexenio.
2006: el Grito que Fox no dio desde Palacio Nacional
México atravesaba entonces el conflicto poselectoral entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador. Los simpatizantes de López Obrador mantenían un plantón que se extendía por el Zócalo y Paseo de la Reforma después de la elección presidencial.
En medio de esa tensión, Fox no encabezó su último Grito desde el balcón central de Palacio Nacional. La ceremonia presidencial se realizó en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
El cambio convirtió aquel 15 de septiembre en uno de los episodios más peculiares de la historia reciente de la ceremonia.
Si su primer Grito simbolizó la alternancia política, el último quedó marcado por la profunda división que dejó la elección de 2006.
El sello de Fox: alternancia, estilo más cercano y un último Grito condicionado por la crisis poselectoral.
Felipe Calderón: del golpe de Morelia al monumental Bicentenario
Con Felipe Calderón, las ceremonias conservaron una estructura principalmente tradicional.
Sus arengas se concentraron en los héroes de la Independencia: Miguel Hidalgo, José María Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Matamoros, entre otros.
En su último Grito, en 2012, incorporó también a Hermenegildo Galeana y los Bravo. Pero dos años de su sexenio terminaron por marcar las celebraciones patrias.
2008: los ataques durante las fiestas patrias en Morelia
La noche del 15 de septiembre de 2008, explosivos fueron lanzados contra civiles que participaban en las celebraciones patrias en el centro de Morelia, Michoacán.
El ataque no ocurrió durante la ceremonia presidencial encabezada por Calderón en Palacio Nacional, pero quedó ligado históricamente a las fiestas de Independencia de aquel año y al contexto de violencia que atravesaba México.
A partir de entonces, la seguridad adquirió todavía mayor relevancia alrededor de las celebraciones.
2010: el Grito del Bicentenario
Dos años después, México vivió uno de los festejos más espectaculares del siglo.
En 2010 se conmemoraron 200 años del inicio de la Independencia y 100 años del comienzo de la Revolución Mexicana.
El despliegue incluyó luces, música y un espectáculo monumental en la capital. Calderón también modificó excepcionalmente su arenga para incorporar: “¡Viva el Bicentenario de la Independencia!” y “¡Viva el Centenario de la Revolución!”
El resto de su fórmula continuó centrado fundamentalmente en personajes históricos, sin convertir las arengas en un mensaje ideológico recurrente.
El sello de Calderón: protocolo, héroes históricos, seguridad y el monumental Bicentenario de 2010.
Enrique Peña Nieto: el protocolo permaneció mientras afuera crecía el descontento
Enrique Peña Nieto fue probablemente el presidente de este periodo que menos transformó la estructura de las arengas. Entre 2013 y 2018 mantuvo una fórmula tradicional y agregó de manera recurrente a Vicente Guerrero.
Lo verdaderamente distintivo de sus Gritos ocurrió muchas veces alrededor del balcón de Palacio Nacional, más que en las palabras pronunciadas desde él.
2013: su primer Grito entre protestas y una emergencia nacional
Su primera ceremonia presidencial ocurrió después del desalojo de integrantes de la CNTE que permanecían en el Zócalo. Al mismo tiempo, México enfrentaba los efectos de los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel.
Después de la celebración, Peña Nieto atendió junto con su gabinete la emergencia que afectaba diferentes regiones del país.
2015 y 2016: las protestas llegan a las fiestas patrias
Para la segunda mitad de su administración, el contexto político había cambiado.
Casos y controversias como Ayotzinapa, la Casa Blanca y la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, junto con el deterioro de la aprobación presidencial, formaban parte del ambiente que rodeaba al gobierno.
En 2015 la celebración estuvo marcada por un contexto de austeridad y tensión política. Para 2016, consignas como “¡Fuera Peña!” y “¡Renuncia ya!” aparecieron en la cobertura de las protestas alrededor de la celebración.
La paradoja de su sexenio fue evidente: las arengas permanecieron prácticamente intactas mientras el entorno político de la ceremonia se transformaba.
En 2017, después de los sismos de septiembre, el tono estuvo marcado además por la solidaridad con las víctimas. Durante su administración también se incorporó la participación de cadetes mujeres en la escolta presidencial.
El sello de Peña Nieto: continuidad protocolaria frente a un contexto político y social cada vez más complejo.
AMLO: el Grito dejó de hablar solamente de héroes
La llegada de Andrés Manuel López Obrador produjo uno de los cambios más profundos en las arengas presidenciales recientes.
AMLO mantuvo a personajes como Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz y Allende, pero comenzó a incorporar grupos sociales, valores y conceptos vinculados con su visión política.
En su primer Grito presidencial, en 2019, lanzó alrededor de una veintena de vivas.
Además de los héroes nacionales, aparecieron referencias a las madres y padres de la patria, los héroes anónimos, el pueblo de México, las comunidades indígenas, la libertad, la justicia, la democracia, la soberanía, la fraternidad universal, la paz y la grandeza cultural de México. El cambio era sustancial.
El Grito ya no se limitaba a recordar a quienes participaron en la Independencia; también comenzaba a expresar qué valores, grupos y causas quería destacar el gobierno en turno.
2020 y 2021: el Grito frente a un Zócalo vacío
La pandemia de COVID-19 produjo una de las imágenes más insólitas de la historia contemporánea de la ceremonia.
En 2020, López Obrador salió al balcón de Palacio Nacional sin la multitud que tradicionalmente llenaba la Plaza de la Constitución. En 2021 las restricciones volvieron a transformar el festejo.
Durante este periodo, sus arengas incorporaron expresiones relacionadas con la esperanza en el porvenir, libertad, justicia, igualdad, democracia, honestidad, soberanía, fraternidad universal, amor al prójimo y las culturas del México prehispánico.
De los “vivas” a los “mueras”: la ruptura discursiva de AMLO
Otra de las modificaciones más llamativas llegó en los últimos años de su administración.
A las tradicionales expresiones de celebración, López Obrador añadió “mueras” dirigidos a fenómenos que identificaba como problemas sociales y políticos.
Entre ellos estuvieron: “¡Que muera la corrupción!” “¡Muera la avaricia!” “¡Muera el racismo!” “¡Muera la discriminación!”
También contrapuso esas expresiones con: “¡Que viva el amor!”
En su último Grito, en 2024, incorporó además referencias a los trabajadores mexicanos, migrantes, pueblos indígenas y la Cuarta Transformación.
La ceremonia tuvo un significado adicional: ocurrió apenas 15 días antes de que Claudia Sheinbaum asumiera la Presidencia.
Para entonces, las arengas de López Obrador funcionaban prácticamente como una síntesis de los principios políticos y sociales que su administración buscaba reivindicar.
El sello de AMLO: convirtió el Grito en una declaración política y social mucho más amplia que la fórmula histórica tradicional.
Claudia Sheinbaum: el primer Grito encabezado por una presidenta
El 15 de septiembre de 2025 ocurrió un hecho inédito: Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera mujer presidenta en encabezar la ceremonia oficial del Grito de Independencia desde Palacio Nacional. El cambio no quedó únicamente en quién ocupaba el balcón.
Sheinbaum utilizó el simbolismo de convertirse en la primera presidenta para ampliar la presencia de las mujeres dentro del relato histórico de la Independencia.
Antes de salir al balcón realizó una guardia de honor frente a Leona Vicario. Además, la bandera fue entregada por una escolta integrada por mujeres del Heroico Colegio Militar.
Después llegaron las arengas. Sheinbaum recordó a:
Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos y Pavón, Leona Vicario, Ignacio Allende, Gertrudis Bocanegra, Vicente Guerrero y Manuela Molina, “La Capitana”.
Pero no se limitó a incorporar nombres propios. También proclamó: “¡Vivan las heroínas anónimas!” y “¡Vivan las mujeres indígenas!”
La incorporación de estas figuras amplió el conjunto de mujeres reconocidas durante la ceremonia más allá de los nombres tradicionalmente repetidos.
¿Por qué Sheinbaum dijo Josefa Ortiz Téllez-Girón y no “de Domínguez”?
Entre todas las modificaciones hubo una aparentemente pequeña que encerraba un mensaje político y simbólico mucho mayor.
Sheinbaum no gritó: “¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!” La llamó: “¡Viva Josefa Ortiz Téllez-Girón!” El cambio fue deliberado. Posteriormente explicó su decisión con una frase: “Las mujeres no somos de nadie”.
Su argumento fue que identificar a Josefa Ortiz como “de Domínguez” la vinculaba al apellido de su esposo, Miguel Domínguez, mientras que Téllez-Girón correspondía a su propio nombre familiar.
La modificación formó parte de una intención más amplia de recuperar y reconocer la participación de las mujeres en la historia de México.
Sheinbaum recordó incluso que durante su infancia prácticamente la única mujer relacionada con la Independencia que aparecía de manera recurrente era Josefa Ortiz.
Por ello, su primera ceremonia también incorporó a Gertrudis Bocanegra, Manuela Molina, Leona Vicario, las heroínas anónimas y las mujeres indígenas.
El sello de Sheinbaum: perspectiva de género, recuperación de mujeres históricas y reinterpretación de algunos símbolos de la ceremonia.
¿Qué cambiará Sheinbaum en el Grito de Independencia de 2026?
La mandataria adelantó que para la ceremonia del 15 de septiembre habrá modificaciones y que incorporará nuevos héroes y heroínas que normalmente no son mencionados en estos actos.
Hasta ahora no se ha dado a conocer oficialmente la lista completa, por lo que todavía no puede afirmarse quiénes serán incluidos. El festejo de 2026 tendrá además a Intocable entre los actos musicales previos a la ceremonia presidencial.
La incógnita estará nuevamente en el balcón: ¿mantendrá Sheinbaum a Josefa Ortiz Téllez-Girón?, ¿qué nuevas heroínas o héroes incorporará?, ¿qué conceptos desaparecerán y cuáles serán añadidos?
La respuesta llegará la noche del 15 de septiembre.
Porque desde la alternancia de Fox hasta la primera presidenta de México, la ceremonia ha demostrado que cada “¡Viva!” también cuenta algo sobre el gobierno que lo pronuncia y sobre el momento histórico que atraviesa el país.
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