Identifican a Saúl Alberto Ochoa Pérez en fosas de Sinaloa: la tragedia en Concordia suma ya ocho víctimas

Alejandra Jiménez 2 abril, 2026

A más de dos meses de la desaparición de diez trabajadores mineros en Concordia, Sinaloa, autoridades confirmaron mediante pruebas de ADN la identidad de otra víctima

 ©Especial - De acuerdo con las investigaciones, diez trabajadores fueron privados de la libertad el 23 de enero en Concordia.

Lo que comenzó como una intensa búsqueda por la desaparición de diez trabajadores del sector minero terminó por convertirse, para la mayoría de sus familias, en un proceso de identificación forense y despedida.

Este 1 de abril de 2026 se confirmó que uno de los cuerpos localizados en fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, en el municipio de Concordia, corresponde a Saúl Alberto Ochoa Pérez, de 39 años, originario de Chihuahua.

Su nombre se suma al de otros siete trabajadores ya reconocidos, luego de que el pasado 23 de enero fueran privados de la libertad por un grupo armado mientras se encontraban en un fraccionamiento donde descansaban tras su jornada laboral.

El caso que colocó a Sinaloa en la mirada nacional

La desaparición de los mineros de la empresa Vizsla Silver no solo activó operativos de búsqueda a nivel estatal y federal, sino que colocó a Sinaloa en el centro de la atención nacional e internacional.

Tras el hallazgo de las fosas clandestinas el 5 de febrero, autoridades desplegaron más de 2,500 elementos de seguridad en la región sur del estado, en un intento por localizar a las víctimas y esclarecer los hechos.

La investigación fue atraída por la autoridad federal debido a la gravedad del caso y su impacto.

Identificación por ADN: el lento cierre de la tragedia

La identidad de Ochoa Pérez fue confirmada mediante estudios genéticos realizados por especialistas forenses, en coordinación con autoridades de distintas entidades.

El proceso, que ha tomado semanas, refleja la complejidad de las investigaciones en casos de fosas clandestinas, donde la identificación de víctimas suele prolongarse debido a las condiciones en que son localizados los restos.

Con este resultado, suman ocho los mineros identificados, mientras que aún permanece la búsqueda de dos trabajadores más: Francisco Antonio Esparza Yáñez y Miguel Tapia Rayón.

Del levantón a las fosas: la ruta de un crimen colectivo

De acuerdo con las investigaciones, los diez trabajadores fueron privados de la libertad el 23 de enero en el fraccionamiento Clementina, en Concordia.

Semanas después, sus cuerpos fueron localizados en fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, en un hallazgo que evidenció la dimensión del crimen.

El caso ha sido catalogado como una de las agresiones más graves contra trabajadores del sector minero en los últimos años.

Dolor, solidaridad y exigencia de justicia

La confirmación de la identidad de “el Compa Saúl”, como era conocido, desató mensajes de condolencias entre familiares, amigos y miembros del sector minero.

La Cámara Minera de México expresó su pesar y respaldo a los familiares, al tiempo que reiteró su confianza en que las autoridades esclarezcan el caso.

Sin embargo, junto a las muestras de solidaridad, persiste una exigencia clara: justicia.

A pesar de los avances en la identificación de las víctimas, el caso dista de estar cerrado. La investigación continúa bajo la coordinación de la Fiscalía General de la República, mientras las familias esperan no solo recuperar a sus seres queridos, sino conocer la verdad sobre lo ocurrido.

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