La agresión terminó, el miedo no: Ana Caterina Marino denuncia impunidad tras ataque de su expareja
A casi un mes de haber sido brutalmente agredida por su expareja, Caterina Marino denuncia que su caso permanece sin avances judiciales
La agresión física terminó la noche del 17 de diciembre, pero el miedo persiste. A casi un mes del ataque que sufrió en su propio departamento, Caterina Marino denunció que su expareja, identificado como Gustavo “N”, continúa en libertad y que, pese a contar con una orden de restricción, su caso sigue sin consecuencias penales.
La violencia que no terminó con la denuncia
A través de un video, Caterina Marino relató que fue golpeada brutalmente por quien entonces era su pareja sentimental, sin que existiera una discusión previa. De acuerdo con su testimonio, el agresor había ingerido alcohol y acudió a su domicilio, donde la atacó de manera repentina.
“Él sigue suelto y yo sigo con miedo”, resumió la joven al describir el estado actual de su caso, que permanece estancado pese a haber denunciado formalmente ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).
Medidas de protección que no protegen
Tras la denuncia, las autoridades le otorgaron medidas de restricción para impedir que su agresor se acerque a ella. Sin embargo, Caterina cuestionó la eficacia de estas acciones.
“Es un papel. Eso no me protege si él regresa”, afirmó, al revelar que personas cercanas a su expareja incluso han intentado contactarla para disuadirla de continuar con el proceso legal.
La joven advirtió que su agresor conoce su domicilio, su lugar de trabajo y los espacios que frecuenta, lo que incrementa su sensación de vulnerabilidad.
Pese a contar con respaldo jurídico, Caterina aseguró que vive con temor constante ante un posible nuevo ataque, ya que su expareja conoce su domicilio, su lugar de trabajo y los espacios que frecuenta de manera habitual.
A esta situación se suma un factor que incrementa su sensación de vulnerabilidad: ambos estudian en la misma universidad y comparten círculos sociales, lo que, según explicó, la mantiene en un estado de alerta permanente.
“De milagro pude escapar”
Caterina aseguró que sobrevivió al ataque “de milagro” y advirtió que su caso podría repetirse con cualquier otra mujer si no hay consecuencias.
“Hoy fui yo, mañana puede ser cualquiera”, señaló, al explicar que decidió hacer pública su historia para romper el silencio y alertar sobre la violencia que puede surgir incluso en relaciones donde no hubo señales previas.
La joven subrayó que durante el año que duró su relación nunca experimentó episodios de agresión, lo que —dijo— desmonta la idea de que la violencia siempre es previsible.
Un caso que refleja una problemática mayor
De acuerdo con datos del INEGI, México se mantiene entre los países con altos índices de violencia contra las mujeres, especialmente en el ámbito de la pareja o expareja. En este contexto, el caso de Caterina Marino reaviva el debate sobre la efectividad de las medidas cautelares y la lentitud de los procesos judiciales.
El equipo legal de la joven informó que está a la espera de que la FGJCDMX clasifique el caso como prioritario, mientras Caterina responsabilizó públicamente a su agresor de cualquier daño que pudiera sufrir en el futuro.
Exige acción penal y advierte por su seguridad
Aunque expresó su confianza en que las autoridades capitalinas actuarán con firmeza y sin impunidad, Caterina pidió que su caso avance de manera urgente por la vía penal, al considerar que el tiempo juega en su contra.
Asimismo, responsabilizó de forma directa a Gustavo “N” de cualquier daño que pudiera sufrir en el futuro, al señalar que teme por su vida y que el hecho de que él permanezca en libertad agrava su situación emocional y psicológica.
De acuerdo con información proporcionada por su equipo legal, el caso se encuentra a la espera de que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, encabezada por Bertha Alcalde, lo clasifique como prioritario, lo que permitiría acelerar las diligencias y la investigación correspondiente.
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Red de apoyo
Finalmente, Caterina Marino agradeció públicamente el respaldo y la solidaridad de colectivas feministas y personas que han difundido su historia, acompañamiento que —aseguró— ha sido fundamental para mantenerse firme en su denuncia.
“Sentirse acompañada cambia todo”, afirmó, al subrayar que visibilizar su caso no solo es un acto personal, sino también una forma de exigir justicia y evitar que otras mujeres pasen por situaciones similares.
Su testimonio, insistió, busca evidenciar que la violencia no termina con una orden de restricción, sino cuando existe una respuesta efectiva del Estado
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