María Adela recibió una oferta para trabajar como acompañante por un vigilante de edificio, pero terminó internada en un psiquiátrico
Una oferta de trabajo como acompañante, una conversación sobre salud mental y el ingreso al Instituto Nacional de Psiquiatría marcan el caso de María Adela, cuya madre denuncia falta de información sobre su estado
El caso de María Adela se desarrolla a partir de una serie de hechos que comenzaron en el lugar donde vivía junto a otras dos jóvenes y que derivaron en su ingreso a un hospital psiquiátrico en Ciudad de México.
Cristina Ramírez, madre de la joven, relató que su hija compartía un cuarto con Georgina Reus y Andrea Martínez Hernández, espacio que les era prestado por un hombre identificado como Matthew, quien se desempeñaría como vigilante de un edificio.
De acuerdo con su testimonio, este hombre les propuso a las tres trabajar como acompañantes y ofrecer servicios sexuales, esto luego de que María Adela perdiera el empleo que había tenido durante dos meses.
Tras ese periodo, la joven mantenía comunicación con su madre y le expresó su intención de dejar el lugar donde vivía, ya que buscaba mudarse.
La conversación que llevó al instituto
El rumbo de la situación cambió en una conversación entre las tres jóvenes, cuando Georgina Reus preguntó si alguna tenía problemas mentales.
A partir de ese momento surgió la idea de acudir al Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz con la intención de recibir ayuda y obtener un diagnóstico. Según el testimonio, la iniciativa fue impulsada por Georgina Reus, quien afirmó conocer a alguien dentro de la institución.
El ingreso y la falta de información
La madre de María Adela explicó que, tras perder contacto con su hija, decidió viajar desde Chetumal a la Ciudad de México para buscarla.
Al acudir al instituto, se enteró de que María Adela fue ingresada. Desde entonces, aseguró que no ha recibido información clara sobre su estado de salud ni sobre el tiempo que permanecerá internada.
También indicó que Georgina Reus y Andrea Martínez Hernández tendrían actualmente la custodia de María Adela, y que a ellas sí se les permite visitarla en los horarios establecidos por el hospital, mientras que a su madre solo le permiten verla por unos minutos.
Cristina Ramírez cuestionó que ambas personas, con una relación reciente con su hija, sean quienes hoy tienen el control sobre su situación, mientras ella no cuenta con información sobre su diagnóstico ni ha podido gestionar su traslado a Chetumal, ciudad de origen de María Adela.
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